Políticas

12/8/2022

Las concesiones al agro traerán mayor inflación en alimentos

El IPC en el rubro varió 70,6% interanual.

Imagen: Página 12

En pos de promover la liquidación de divisas por parte de los exportadores, Sergio Massa se reunirá con representantes de la Mesa de Enlace para ofrecerles nuevos incentivos. Estos sin duda impactarán en la inflación de alimentos, que varió 70,6% en doce meses, en un país donde más de un millón de niños y adolescentes se ven obligados a resignar alguna comida diaria.

Si bien el gobierno está intentando evitar una devaluación y bajar las retenciones como reclama el capital agrario, debido a los efectos inflacionarios y a la menor  recaudación que estas medidas generarían, ya la ampliación prevista del “dólar soja” le reportaría al sector más beneficios a la hora de exportar, beneficios que intentarán replicar en el mercado interno vendiendo más caro.

Un ejemplo ilustrativo es el de la carne, donde la desregulación creciente a las exportaciones coincidieron con una suba en los precios.  Así las cosas, la inflación de la carne vacuna fue del 67,8% entre julio 2021 y julio 2022 según el Indec y una suba en el precio de los granos fruto de nuevos estímulos oficiales agravaría la situación ya que se trata del alimento del ganado. En ese sentido, un informe elaborado por la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores (CAMyA) indica que el “consumo de carne bovina acumula 4 años en caída y profundiza su baja desde niveles mínimos históricos”, mientras que las exportaciones medidas en dólares aumentaron un 30% entre mayo 2021 y mayo de este año debido a los altos precios internacionales.

A su vez, algunos datos permiten diagnosticar una marcada huelga de inversiones. Por un lado, en diciembre 2021 se registraron 101.099 cabezas de ganado menos que el año anterior. Por otra parte, la cantidad de toneladas exportadas se redujo un 10% en mayo 2022 en términos interanuales. También el informe da cuenta de una creciente concentración en la industria frigorífica al afirmar que “en el primer semestre de 2022, la cantidad de matrículas de usuarios (de faena) activas promedió las 2.800, cifra que ascendía a 3.000 en igual período de 2021”.

Algo similar podemos decir sobre el trigo, donde el alza en los precios internacionales se tradujo en un incremento del precio de la harina del orden del 103,1% interanual y del 89,4% en los fideos guiseros, 32 puntos y 18 puntos por encima del índice general, respectivamente. Un golpe a la “mesa de los argentinos” que las nuevas prebendas destinadas al agro prometen acentuar. Cabe destacar que estas no tendrán como correlato una mejora en los niveles de producción: el Ministerio de Agricultura espera que en la próxima campaña se siembren 600 mil hectáreas menos de trigo ante la falta de lluvias.

Las concesiones del gobierno para fomentar el agronegocio van en detrimento de los pequeños y medianos productores cada vez más desplazados. Recordemos que en Argentina la expulsión de las poblaciones campesinas en beneficio de la gran propiedad terrateniente llega a un punto tal que el 1% de las explotaciones agropecuarias controla el 36% de la tierra, mientras que el 55% tiene solo el 2% de la misma. Dentro de los afectados se encuentran los establecimientos hortícolas y ovícolas, cuyo precario grado de desarrollo explica la escasa oferta existente de productos como la lechuga, la cebolla y los huevos de gallina, lo cual encarece sus precios. Estos alimentos aumentaron nada menos que un 240,1%, 203% y 108% interanual, respectivamente. A su turno, estas producciones están a merced de la agroindustria, que es la que les suministra fertilizantes para las hortalizas y maíz para alimentar a las aves en el caso de la ovicultura.

Como vemos, el intento del gobierno por recomponer las reservas para cumplir con las metas del FMI por la vía de complacer a los pulpos agropecuarios no hará más que aumentar el hambre entre los sectores más postergados.En primer lugar, debemos defender los ingresos de los trabajadores para que la inflación galopante no le impida a nadie llenar la olla, siguiendo el camino de la docencia y el gremio del neumático, que están en pie de lucha por el salario, y del movimiento piquetero que gana las calles porque millones de argentinos ya fueron privados de ese derecho. Al mismo tiempo, para que la producción de alimentos esté orientada cubrir las necesidades sociales es preciso pasar al control obrero y popular de la tierra, del complejo agroexportador y de la industria alimentaria.