Políticas
26/6/2026
Lo que se esconde bajo la hojarasca: el contubernio de Jorge Macri y los libertarios en la Legislatura
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En una sesión que ratificó el alineamiento definitivo del PRO con el gobierno nacional y el seguidismo de la UCR al oficialismo porteño, la Legislatura aprobó la versión local de la "Ley de Hojarasca". Con una ajustada mayoría de 30 votos a favor y 23 en contra, el oficialismo de Jorge Macri, el radicalismo y el bloque de La Libertad Avanza -comandado Pilar Ramírez- sellaron un pacto legislativo para avanzar en el desmantelamiento de regulaciones históricas bajo el falso pretexto de la "simplificación normativa". Detrás del discurso de la modernización, lo que realmente se esconde es una entrega abierta de los recursos de la Ciudad al capital privado y un nuevo zarpazo contra las condiciones de vida de la población trabajadora.
Entre las normas derogadas que podrían haber perdido vigencia o actualidad, se esconden algunas que ponen de manifiesto el carácter de clase de esta ley. La situación más evidente se da en el caso de la eliminación de la histórica Ordenanza N.° 46.229, que prohibía explícitamente otorgar concesiones o privatizar parques y plazas, y ahora le otorga al Poder Ejecutivo la potestad absoluta para explotar comercialmente los escasos pulmones verdes que le quedan a la Ciudad. Esto se da a pocas semanas de que el GCBA lanzara la licitación para concesionar supuestos “núcleos de servicios” en 16 plazas y parques, que no es más que la avanzada privatizadora del espacio público. Las organizaciones vecinales y socioambientales ya se habían declarado en estado de alerta frente a esta ilegalidad. Pero esta derogación además constituye un verdadero fraude constitucional, dado que el oficialismo avanzó sin respetar las mayorías agravadas, el procedimiento de doble lectura ni las audiencias públicas obligatorias exigidas por la Constitución de la Ciudad para la gestión de los bienes comunes.
Otro ejemplo es la derogación de la Ley 2281, que declaraba la emergencia en infraestructura y saneamiento urbano de la zona sur, dejando sin presupuesto las obras destinadas a mejorar el nivel de vida de la zona más empobrecida de la ciudad. Más allá de todas las deudas con este sector de la ciudad, la derogación de este tipo de leyes, cuando justamente no se resolvieron las problemáticas que supuestamente buscaba resolver, evidencia su orientación. Es que el discurso del “desarrollo del sur” de esta gestión solo será si es en favor de la especulación inmobiliaria y de los empresarios amigos que hacen sus eventos en el Parque de la Ciudad y el Autódromo.
Asimismo, la motosierra legislativa barrió con otras normas de fomento social o que regulaban ciertas actividades. Entre las más de 30 leyes dadas de baja, se encuentra la Ley 6376 de Promoción de la Economía Social, que protegía a cooperativas y unidades productivas autogestionadas, y Ley 6255 de Alquiler Temporario Turístico, que había sido planteada por el propio oficialismo en el 2019 ante el descontrol del negocio de plataformas como Airbnb y que ante la falta de soluciones luego de su aprobación se termina de borrar sin ninguna alternativa a la grave situación habitacional -lo que agravará de forma inmediata la crisis de vivienda y continuará aumentando los desalojos de miles de familias trabajadoras que ya no pueden costear un alquiler en la capital.
Desde la banca del Partido Obrero en el Frente de Izquierda, rechazamos de plano este engendro desregulador y privatizador que pretende transformar a la Ciudad de Buenos Aires en un shopping a cielo abierto para beneficio de empresarios amigos y especuladores inmobiliarios. Esta política de entrega es la contracara del vaciamiento de los hospitales públicos, la falta de vacantes en las escuelas y el congelamiento salarial de los estatales de la Ciudad.
Ante todo, la “Ley de Hojarasca” no es más que una distracción frente a la situación de ajuste que vienen llevando adelante Macri y Milei. Sumado a la propaganda fascista contra quienes son desalojados por no poder acceder a un alquiler formal, quienes deben rebuscársela como vendedores ambulantes o las organizaciones piqueteras que salen a la calle contra el hambre, la supuesta “simplificación burocrática” no es más que humo para tapar su propia responsabilidad de la situación decadente a la que nos han llevado.
Los trabajadores, las organizaciones vecinales, la docencia y la juventud tenemos que ganar las calles y organizar una lucha independiente para defender nuestros espacios públicos, nuestros derechos laborales y todas nuestras conquistas frente a los gobiernos capitalistas.




