Políticas

20/9/2023

Los guiños de Milei a la Corte y la conservación de la casta judicial

Una orientación para estrechar lazos con el Poder Judicial de cara a la ofensiva que preparan contra los trabajadores.

Corte Suprema de Justicia de la Nación.

El referente “libertario” Javier Milei busca tender puentes con la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN) para allanar el camino a sus reformas antiobreras del Estado que podrían encontrar limitaciones constitucionales en la Justicia. Se trata de un planteo de autopreservación y de acomodamiento ante la Corte, que parte de la defensa de los privilegios de los cortesanos y avanza hacia una mayor autonomía económica y política de la casta judicial.

Los ejes de Milei para la Justicia son autarquía económica –dándole plena capacidad a los juristas para disponer de fondos y reasignación de partidas presupuestarias- e independencia política, con mayores potestades para la elección de cortesanos, magistrados y el propio procurador, e incluso injerencia en la selección del ministro/a de Justicia.

Al igual que con la burocracia sindical, el referente “libertario” no objeta los cargos y designaciones vitalicias en la Justicia, ni las jubilaciones de privilegio y/o los beneficios con los que cuentan los cortesanos y jueces, tanto impositivos como respecto a los abultados ingresos con los que cuentan, debido a que carece de una estructura propia para la Justicia debiendo recostarse en el personal disponible para ejecutar sus propósitos.

En este cuadro, el cortesano Horacio Rosatti acaba de manifestar que la eliminación de la moneda argentina sería inconstitucional, lo que adelanta que la corte “supervisará” el ajuste ante un eventual gobierno de Milei.

La advertencia de Rosatti no es una oposición en regla a las medidas que prepara Milei, quien las anuncia propagandísticamente como su “plan motosierra”, sino más bien un señalamiento anticipado de que la ofensiva ajustadora del liberfacho tendrá que transitar por los carriles y límites establecidos por la Corte y su control de constitucionalidad.

Lo que podría interpretarse como un guiño de la Corte hacia la candidatura de Patricia Bullrich en la contienda electoral es más bien la expresión de una de sus facciones -la de Rosatti- en un poder acostumbrado a las disputas entre distintas facciones y alineamientos de la clase capitalista, que busca encontrar su lugar en medio de la crisis política.

Para estrechar lazos con la Justicia, el “libertario” se ha rodeado de hombres y operadores como el apoderado de La Libertad Avanza Santiago Viola, abogado que defendió a la familia de Lázaro Báez y que fue implicado en una causa por plantar testigos falsos contra un juez. Ademas de otros operadores como el exfuncionario sciolista Guillermo Scarcella y el exoperador kirchnerista Alfredo Freddy Lijo. Milei apela a los mismos métodos deshonestos que denuncia en el kirchnerismo y  sus contrincantes.

La “advertencia” de Rosatti no inhibe a Milei de otros mecanismos para llegar a un mismo propósito bajo un eventual gobierno propio, manifestando que “hay cosas que sí se pueden y ya se han hecho. Ligar el valor de una moneda, la propia, a una moneda extranjera, o a un conjunto de monedas”. De esta forma, la clase capitalista se asegura un “plan B” ante la posibilidad de fracaso de las medidas de Milei, como ocurrió con la salida de la convertibilidad tras la crisis del 2001, con un recorte general de salarios e ingresos populares.

La CSJN tiene la atribución de ejercer un control de constitucional de carácter difuso –actúa ante las presentación de casos e impugnaciones concretas-, una herramienta que es utilizada para inmiscuirse en la gobernabilidad como última garante del capital financiero, el imperialismo y los negocios capitalistas en general, y del gobierno con el cual alinee sus intereses.

Para el caso de un gobierno de Milei esta no será la excepción, más aún cuando el “libertario” carece de las mayorías parlamentarias en caso de ganar las presidenciales y ya ha adelantado que buscará hacer valer su orientación por otros medios, aunque limitados, como la convocatoria a plebiscitos y la propia reforma de la estructura del Estado desde el Ejecutivo.

Milei proclama como su ejemplo a seguir la defensa de la constitución de 1853, la cual no consagra ninguno de los derechos de tercera generación ni el reconocimiento de las organizaciones gremiales de los trabajadores y la mayoría de los derechos conquistados por la lucha obrera y de los explotados, lo que adelanta que la búsqueda de una cuerda con la Corte será para avanzar contra el movimiento obrero y los sectores más vulnerables.

Milei no solo no ataca a la casta judicial sino que busca allí socios para desenvolver su política, como lo hace también con la casta sindical de Barrionuevo o las otras castas que defiende. Un abrazo a todo lo viejo y conservador de la política para una nueva ofensiva contra los trabajadores.

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