Políticas
28/9/2026
Milei quiere negar la recesión que registra el Indec, pero lo deschava el JP Morgan
La actividad se desploma mientras el ajuste profundiza el deterioro de las condiciones de vida.

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El presidente Javier Milei salió a negar que la economía argentina se encamine a una recesión, pero el desplome de la actividad de julio y la revisión de las proyecciones de JP Morgan muestran lo contrario: el banco recortó de 2,7% a 1,5% su previsión de crecimiento para 2026 y proyecta una recesión durante el tercer trimestre. El gobierno pretende presentar la caída como una mera “desaceleración del ritmo de expansión”, mientras los despidos, la pérdida salarial, la caída del consumo y la precarización laboral dan cuenta las consecuencias concretas de su política económica.
El Estimador Mensual de Actividad Económica (Emae) cayó 2,9% en julio respecto de junio y 1,4% en la comparación interanual, siendo la mayor contracción mensual desde abril de 2020, con la industria manufacturera y el comercio entre los sectores más golpeados.
Milei respondió cuestionando los propios indicadores que se utilizan para medir la actividad económica, señalando que los índices desestacionalizados “están arrojando cualquier cosa” porque la economía atraviesa cambios estructurales, y afirmando que lo que existe es una “desaceleración del ritmo de expansión”, para intentar tapar el sol con las manos.
Un golpe al relato oficial
La particularidad del informe de JP Morgan es que se trata de uno de los principales bancos de Wall Street, una institución con la que el gobierno mantiene una relación privilegiada y de la que provienen varios funcionarios de la administración. Luis Caputo trabajó en JP Morgan y Santiago Bausili (presidente del BCRA) pasó once años en la entidad. También tuvieron allí parte de su trayectoria otros integrantes del equipo económico.
Milei participó en octubre de 2025 de un encuentro organizado por el JP Morgan junto a Caputo y directivos del banco, en una relación que muestra hasta qué punto sus diagnósticos y los intereses del capital financiero forman parte de la gestión “libertaria”. El gobierno ya no tiene con que sostener el relato de una economía en expansión.
La caída de la actividad económica golpea precisamente a los sectores que concentran empleo y consumo, mientras algunas ramas vinculadas con la minería, la energía y las exportaciones mantienen resultados positivos. El esquema económico beneficia a un puñado de exportadores, al tiempo que deteriora la producción, el empleo y los ingresos populares.
El fracaso se mide en las condiciones de vida
La política recesiva del gobierno tiene un resultado concreto: menos trabajo, salarios que pierden poder adquisitivo y familias que reducen el consumo o recurren al endeudamiento para sostener gastos cotidianos. La caída de la actividad retroalimenta este proceso, porque los despidos y la precarización reducen todavía más la capacidad de compra de los trabajadores y profundizan la contracción del mercado interno.
El propio deterioro del mercado laboral muestra el límite del supuesto “crecimiento” que reivindica Milei. El avance del pluriempleo, el trabajo informal y las ocupaciones precarias expresa que cada vez más trabajadores necesitan multiplicar sus horas de trabajo para compensar la pérdida de ingresos, mientras los puestos registrados pierden peso dentro del conjunto del empleo. La economía que Milei presenta como transformada deja a los trabajadores con menos estabilidad y menor poder adquisitivo.
Si el gobierno necesita negar los datos del Emae y el JP Morgan tiene que recortar casi a la mitad su previsión de crecimiento es porque la promesa de expansión sostenida no se verifica en la economía real. El resultado de la orientación oficial son despidos, caída del consumo, salarios depreciados y un crecimiento de la pobreza, mientras los sectores financieros y exportadores concentran los beneficios.
Milei prometía una "revolución económica", haciendo a un lado al Estado y promoviendo beneficios y privilegios a los capitalistas, sin embargo la economía "libertaria" es un fracaso total: aun con todas las garantías a las patronales la actividad económica se viene a pique. Hace falta recuperar el empleo, recomponer los salarios y poner la producción y la inversión al servicio de las necesidades de la población trabajadora. El fracaso del programa de Milei solo puede ser superando terminando con este gobierno caduco. Echando a Milei con la movilización popular y la huelga general, y poniendo en pie un plan económico e industrial de los trabajadores, sobre nuevas bases sociales.




