07/10/2021

Milei y la brecha salarial de género

Niega las diferencias porque a las patronales que él defiende les sirve que las mujeres ganen menos.

Javier Milei se refirió a la brecha salarial de género y declaró que “si las mujeres ganaran menos que los hombres, las empresas estarían llenas de ellas”. Las declaraciones fueron lanzadas en una entrevista con la periodista María O’Donnell en el canal CNN.

No es la primera vez que el candidato de Avanza Libertad niega la dificultad de las mujeres para insertarse en el mercado laboral. La realidad, sin embargo, es contraria a lo que expresa Milei. Según datos extraídos del último informe del Centro de Estudios para la Producción del Ministerio de Desarrollo, aunque las mujeres están por lo general más calificadas que los hombres, ganan un 24% menos. Esto se explica porque la población femenina trabaja menos horas en empleos remunerados ya que dedican una mayor cantidad de tiempo que los varones a tareas domésticas y de cuidado de sus hijes, teniendo que renunciar a un trabajo formal. De hecho, la tasa de actividad -que representa la cantidad de personas que tiene un trabajo o que está en busca de uno- fue un 20% menos para las mujeres que para los hombres, según la Encuesta Permanente de Hogares del segundo trimestre de este año. La cuestión de fondo es la falta de políticas por parte del gobierno y el Estado de socialización de las tareas del hogar, imponiéndose una doble carga a la población femenina.

Ahora, incluso quitando de la discusión el hecho de que las mujeres trabajan menos cantidad de tiempo de manera remunerada y tomando en cuenta solo el salario por horas, la brecha sigue siendo del 14% debido a que las mujeres ocupan los empleos más precarizados del mercado laboral. Los sectores más feminizados son los que menos cobran: el de docentes, trabajadores de la salud y trabajadoras de casas particulares. Todos empleos que, incluso cuando son en blanco, ofrecen un salario por debajo de la canasta familiar e incluso por debajo de la canasta básica. La brecha finalmente se explica también por el límite impuesto para el acceso a los niveles más altos de los escalafones. Las mujeres cuidadoras por excelencia de niñxs y adultos tienen  menos oportunidades de llegar a eso s niveles y muchas veces no son seleccionadas porque su condición de cuidadoras les impide dedicar a esos puestos lo que las patronales pretenden.

Dentro del 10% de la población más pobre también abunda la masa femenina, siendo esta el 70,2% de las personas que tienen ingresos de $5.695 mensuales. De los ingresos que perciben, un 60% proviene de asistencia estatal y jubilaciones y solo un 40% a partir de un trabajo; en cambio, de los ingresos de los hombres del mismo grupo el 75% proviene de una fuente laboral, dejando en evidencia que el problema de la desocupación golpea con mayor fuerza sobre las mujeres. En este estrato la brecha salarial asciende al 43%.

Que Milei lance este tipo de declaraciones no solo marca que quiere esconder la brecha salarial a través de mentiras, sino que confirma que el candidato libertario es un vocero más de las patronales, imponiendo la idea de que aquellos trabajadores que soporten vivir con menos ingresos serán los más contratados. Viene de la mano del reclamo de reforma laboral, que según Milei generará una reactivación de la economía argentina y un ciclo de inversiones y producción que nos colocará “nuevamente” como potencia mundial, generando empleo. Más allá de lo disparatado del planteo, lo cierto es que los niveles de actividad económica ya son equivalentes a los prepandémicos, pero sin embargo se recuperó solo el 54% de los puestos formales, e incluso las mujeres tuvieron una recuperación tres puntos menor. Todo esto, a costa de una mayor explotación y precarización de la clase trabajadora. En realidad, en nuestro país existen millones de trabajadores asalariados con ingresos que los deja por debajo de la línea de la pobreza, justamente porque la desocupación y la precarización laboral (que abunda en la población femenina) culminan por tensar el resto de los salarios para abajo, situación que se verá agravada con las reformas en curso, como la de Toyota.

A Milei y las patronales por las que boga les sirve que las mujeres ganen menos: les permite tener una mano de obra más barata en el mercado laboral para que el resto de los trabajadores “compita” por ingresar a empleos con peores condiciones laborales, y da la pauta a las empresas para profundizar la precarización laboral. La “libertad” de la que habla solo es para que los empresarios exploten más a sus empleados.

El gobierno nacional también espera llevar a buen puerto la reforma laboral. Aunque no lo diga de manera explícita, la aceptación por parte de la burocracia sindical oficialista de las modificaciones de los convenios colectivos de trabajo lo demuestran. Incluso se mostró abierta a actualizaciones de las leyes laborales en el Congreso de la Producción y el Trabajo de unas pocas semanas atrás, donde participaron junto a empresarios. Por su parte, Larreta, Carrió y el resto de Juntos por el Cambio ya se pronunciaron en favor de la eliminación de las indemnizaciones. Es un punto donde coinciden todos los bloques patronales.

El Frente de Izquierda defiende un programa que va de la vereda de enfrente, luchando por el fin de la precarización laboral, un salario igual a la canasta total hoy en $100.000, un seguro al parado y el reparto de horas sin afectar el salario, junto con la prohibición de los despidos y el 82% para los jubilados. Además, destinar presupuesto para la la socialización de las tareas de cuidado a través de la instalación de jardines infantiles materno-paternales y el respeto de las licencias por paternidad y maternidad, entre otras medidas efectivas.

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