Políticas

26/8/2022

Nuevas restricciones sobre el dólar

El gobierno prepara más medidas de ajuste.

BCRA.

En medio de un agravamiento de la crisis económica, que tiene al BCRA y sus reservas negativas como factores explosivos, el gobierno ha anunciado que avanzará hacia un reforzamiento del cepo cambiario. El oficialismo tiene en carpeta prohibir a aquellos usuarios que ingresen en la denominada “segmentación tarifaria” el acceso al dólar ahorro, e incrementar los “controles” sobre el comercio exterior y las empresas importadoras. Se trata de medidas que están en línea con la política de austeridad exigida por el FMI.

Dólar ahorro

La restricción en la compra del llamado dólar ahorro afectaría a una porción muy importante de trabajadores que cumplan con los requisitos para continuar recibiendo parte de su tarifa de luz, gas o agua subsidiada (no sufrir el tarifazo en una magnitud mayor), siempre y cuando no exceda los límites de consumo fijados por el gobierno.

Por un lado, esta medida apunta a desincentivar a los usuarios para que no se inscriban en la segmentación tarifaria, algo que permitiría al gobierno avanzar en un tarifazo más fuerte. Por el otro, le sirve al Ejecutivo nacional para recaudar divisas y colocarlas al servicio del pago de la deuda externa.

De una u otra manera, es una política de ajuste contra los trabajadores. Es que se verán afectados aquellos que tengan algún ahorro y quieran destinarlo a la compra de la moneda norteamericana para no perder frente a una inflación que está deteriorando como nunca al salario.

La vara es muy distinta para los grupos capitalistas (como los de la construcción, el petróleo o la soja), a los cuales el gobierno les concede regímenes cambiarios especiales. Las empresas que bajo la mirada cómplice del oficialismo sobrefacturan importaciones y luego especulan con la brecha cambiaria para obtener superganancias también gozan de esos privilegios.

Cepo importador

Con un eventual reforzamiento del cepo a las importaciones, el gobierno pretende pilotear la crisis de dólares que tiene el Central. Según datos de la cartera de Comercio, acaba de cumplirse el segundo mes consecutivo de déficit comercial. Esto se produce en un cuadro donde las importaciones crecieron un 47,3% en comparación con julio del año pasado (IProfesional, 23/8).

La fuga de divisas ha adquirido grandes magnitudes y tiene al pago de la deuda externa y a las maniobras para reducir la cotización del dólar paralelo como algunas de sus principales causas. En este marco, todos los cepos que se han impuesto han fracasado y han profundizado las contradicciones de la economía nacional.

Mientras tanto, los sojeros retienen la cosecha, y los organismos multilaterales de crédito no sueltan un solo dólar, es justamente esto último lo que buscarán dar vuelta el ministro de Economía Massa y su mano derecha Rubinstein en el tour que realizarán por Washington.

En aras de disminuir el ritmo de las importaciones, se “aumentarán los controles sobre las empresas que compran servicios en el exterior, más bienes tendrán licencias no automáticas y habrá menores plazos de exportación para las empresas que usan el régimen importaciones temporales” (Ámbito, 26/8). Esta política, junto a la suba de tasas de interés y al ajuste en la obra pública, intensificará las tendencias a la recesión que ya se vienen desarrollando a todo vapor.

Algunos economistas han advertido sobre los efectos negativos que esta decisión puede acarrear, sobre todo porque impactará en el segundo semestre del año, el cual suele caracterizarse por una disminución de la entrada de dólares como producto de una menor liquidación de la cosecha, y porque puede derivar en una contracción mayor de la economía.

Como lo demuestra la experiencia, la política del cepo no ha resuelto ningún problema y por el contrario las reservas del BCRA se han esfumado. Evidentemente, el mayor afectado ha venido siendo aquel ahorrista que no puede convertir sus tenencias. La clase capitalista, en cambio, dispone de todo tipo de mecanismos para hacerse de divisas y obtener réditos a partir de ello.

El problema estriba fundamentalmente en el dominio capitalista de los bancos, del comercio exterior y el mercado de cambios. El gobierno del Frente de Todos mantiene esta estructura económica porque gobierna para esa clase social. La única forma de terminar con el saqueo y las privaciones que sufren las masas es colocando el ahorro nacional al servicio de los intereses de la mayoría de la población, que es la clase obrera. La nacionalización de la banca y del comercio exterior, bajo control de quienes viven de su trabajo y no de los que especulan y se enriquecen del trabajo ajeno, son pasos claves en esa dirección.