04/11/2021
Editorial

Por una gran elección del Frente de Izquierda

Un punto de apoyo para todos los reclamos populares, en una crisis de fondo.
acto partido obrero plaza de mayo

Foto: Lucía Baleani @ojoobrerofotografía.

Mientras Alberto Fernández discutía en Europa las condiciones del pacto con el Fondo Monetario Internacional, en la Plaza de Mayo se congregaban -en la Plaza de la Izquierda, organizada por el Partido Obrero- más de 35.000 compañeras y compañeros para realizar uno de los actos más masivos de esta campaña electoral, incluyendo todas las fuerzas políticas. El acto, visto en perspectiva, es un síntoma político. Las y los compañeros que coparon la plaza son los que se organizan en forma independiente de los punteros en las barriadas del Conurbano bonaerense. Estuvo el Sutna recuperado íntegramente de manos de la burocracia sindical, junto a una presencia masiva de dirigentes sindicales, delegados y activistas de decenas de gremios que enfrentan a la burocracia. Estuvo la juventud que pelea por la defensa de la educación pública en un cuadro de derrumbe por el ajuste en pandemia.

La Plaza mostró que una buena elección, que la izquierda hizo en las Paso y que ahora queremos repetir e incrementar en las generales, no gira en el vacío. Tiene una expresión en una movilización política masiva, en las barriadas, y que tiene proyección a todo el movimiento obrero y popular. Esta proyección, bien mirada, condiciona al conjunto de la situación política, porque se conecta con el temor, en los sectores de poder, a la emergencia de grandes movilizaciones populares. La propuesta, realizada por el Partido Obrero, de un Congreso del Frente de Izquierda Unidad, convocando a la vanguardia que lucha en el movimiento obrero, popular, piquetero, de la juventud y la mujer, busca profundizar estos lazos e impulsar, al mismo tiempo, un plan de acción masivo para enfrentar el ajuste que se viene.

El gobierno y la burocracia sindical también actúan condicionados por estas crisis. La derrota en las Paso bajo el peso del ajuste acentuó los choques en la coalición gubernamental, pero no implicó un cambio de rumbo. Fernández sobreactúa que no va a pagar la deuda “con el hambre del pueblo” ni “arrodillándose”, pero paga puntualmente los vencimientos al Fondo. En cambio, del IFE prometido no hubo ni noticias, tampoco del bono a los jubilados y los salarios siguen en baja. El operativo de control de precios está destinado a fracasar, sin medidas de fondo ni apertura de cuentas. El objetivo de presentar una bandera progresista a partir del control de precios es desmentido por el hecho de que las paritarias siguen por debajo de la inflación. Los límites de estos choques están a la vista: ni cuestionan la deuda, ni se plantean no pagarla, ni tienen plan B, ni quieren abrir las cuentas de los supermercados.

La reunificación de la CGT, y el debate de la integración de los movimientos sociales oficialistas, apuntan en la misma dirección: aúnan esfuerzos para acallar los cuestionamientos crecientes frente al deterioro del salario o la precarización laboral, mientras, como reconoce Lingieri están discutiendo aceptar las reformas laborales, incluida la eliminación de las indemnizaciones.

Todos saben que el ajuste que implementan y el que se viene abren un polvorín político, que, por supuesto, arrastra al gobierno hacia abajo en la consideración popular. Así lo muestran las luchas obreras que surgen en forma incipiente, la recuperación de importantes cuerpos de delegados, las luchas por la tierra, que el gobierno reprime desalojando sin cuartel, o las luchas ambientales que recorren el país.

El problema es el barril sin fondo

El problema de fondo es que ni el gobierno ni el macrismo tienen plan B, pero la viabilidad del plan A (el pacto con el Fondo) está en duda, como lo muestra la catarata de contradicciones que se están desarrollando en esta etapa. El ajuste que ya es intolerable, es además insuficiente, porque no hay ajuste que consiga balancear los desbalances financieros producto de la fuga de capitales y la deuda. En un año marcado por un superávit comercial de 12.322 millones de dólares a septiembre, las reservas líquidas del Banco Central están en 1.112 millones de dólares. El dólar blue se dispara, el gobierno convalida una devaluación con el nuevo dólar “turista” y lleva vendidos 2.400 millones de dólares para contener la corrida. El Fondo presiona por una devaluación: si el gobierno lo avala será un golpazo a los ingresos populares. Si acentúa el cepo, acentuará la recesión y la desorganización económica por la incapacidad de importar.

Otro tanto ocurre en el terreno energético, donde el aumento de precios de los combustibles en el mercado internacional empuja tarifazos y aumentos de las naftas insostenibles y un alza de subsidios igualmente gravosa, sin que al gobierno se le ocurra abrir las cuentas de las viejas privatizadas. O en el terreno del endeudamiento cuasifiscal, en el cual la bola de Leliqs y pases asciende y acumula intereses por 900 mil millones de pesos, expandiendo la base monetaria en beneficio de la banca, y acumulando inflación futura. Eliminar esa bola implica una emisión masiva en beneficio de la banca, continuar con ella va incrementando la bola de nieve del endeudamiento en pesos.

Esta insolvencia no tiene arreglo: por eso el plan económico que el FMI le reclama al gobierno es un plan de ofensiva brutal contra las masas. Se cayó el verso del Fondo progresista. La agenda incluye la reforma laboral, la liberalización del mercado de cambios que va a acarrear una nueva devaluación, cuando los salarios en dólares están por el suelo, y un tarifazo en regla, para reducir la cuenta de los subsidios. Es claro que este paquete coloca a la Argentina al borde de una rebelión popular, máxime si se tiene en cuenta el deterioro de la contención política que representan los punteros de las intendencias e incluso la burocracia sindical.

Un default al que se llegue como resultado de la incapacidad de llevar adelante este programa tendría consecuencias igualmente graves, acentuando la fuga de capitales y pateando para adelante el problema de la deuda en dólares. Solamente la investigación y el no pago soberano de la deuda pueden plantear las condiciones de una salida en favor de los trabajadores a esta crisis de fondo.

Este cuadro general acentúa la impasse del gobierno, cuyo nuevo gabinete ya se tambalea por su falta de respuestas. Pero la derecha se divide en torno a los mismos problemas. Mientras Espert o Milei reclaman eliminar el derecho a huelga y un plan de ofensiva directa para quebrar cualquier tipo de resistencia, y convergen en estos planteos con Macri, el ala de Larreta reclama preparar una nueva coalición con el PJ, como la que ya gobernó bajo Macri, para llevar adelante las reformas antiobreras y la política de ajuste.

Reforzar a la izquierda, pelear el voto a voto, fiscalizar masivamente

Frente a todo este cuadro, el voto a la izquierda es sencillamente la única alternativa que refuerza la defensa del salario, las jubilaciones, el acceso al trabajo y las condiciones laborales, todos amenazados por la crisis en curso. La utilidad del voto a la izquierda, para la conquista de concejales, diputados provinciales y nacionales, tiene este punto de partida elemental. Las bancadas de la izquierda estarán al servicio de esta política, reforzando las luchas en el Congreso y en las calles.

Pero además, tiene un objetivo estratégico. Prepara la emergencia de una alternativa política de la clase trabajadora en una crisis de fondo. Es preciso aportar a este canal político, de cara a las movilizaciones populares por venir. Este rol sólo puede llevarse adelante con una política de frente único en todos los terrenos de la lucha de clases, que sea un canal y un polo político para abordar la etapa que se viene sumando y reagrupando a miles de compañeras y compañeros en la tarea de organizar los barrios y lugares de trabajo, recuperar los cuerpos de delegados y sindicatos y ganar políticamente una influencia mayor.

En los próximos 10 días, nuestra lucha se concentra en ganar voto a voto para el ingreso de una fuerte bancada al Congreso y las legislaturas. Ganemos las calles, los barrios y los lugares de trabajo con los planteos de la izquierda. Vamos a la conquista de miles de fiscales para defender el voto contra las maniobras de los intendentes y sus punteros y aseguremos una gran elección del Frente de Izquierda Unidad.

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