30/07/2021

¿Quién es Juan Zabaleta, el reemplazante de Arroyo?

Asume al Ministerio de Desarrollo Social un ajustador en regla.
zabaleta alberto ministro

Prensa Hurlingham

Los armados electorales están provocando un desfile de nombres en los últimos días. Hay figuras que vuelven a aparecer, que cobran notoriedad de manera repentina o que renuncian a sus cargos para ser candidatos, como es el caso de Daniel Gollán, ahora exministro de Salud bonaerense, que dimitió para ser candidato a diputado por la coalición oficialista mientras los trabajadores de la Clínica San Andrés le solicitaban que atienda sus reclamos antes de cesar la gestión. Un caso similar es el de Daniel Arroyo, el ministro de Desarrollo Social, que ahora abandona su cargo para ser candidato a diputado. En su lugar, asumirá Juan Zabaleta. Hagamos un repaso de quién es.

“Juanchi” es intendente de Hurlingham, parte de los jefes comunales del PJ en el conurbano, que tenían ya en Gabriel Katopodis (exalcalde de San Martín) a uno de los suyos en el gabinete nacional. Este sector llegó a tener sus choques con Kicillof por el reparto de fondos y la recaudación impositiva, en el marco de un ajuste que achica la torta. De hecho en los últimos días el distrito del oeste fue objeto de tensiones de cara al cierre de listas, zanjadas finalmente con una fórmula unitaria concertada en una reunión con el propio Katopodis y el ministro bonaerense “Cuervo” Larroque -que tendrá como candidatos a Viviana Lodos y al camporista Nicolás Vilela.

La promoción de Zabaleta al Ministerio de Desarrollo Social tiene una significación específica, porque los intendentes recurren a los programas sociales para emplear mano de obra precarizada sobre la que reposa gran parte de los servicios municipales, una situación de precariedad en la que muchos trabajadores llevan varios años. Además, los primeros bregan por una mayor mano dura contra los piqueteros, lo que sin duda acentuará las tensiones. El cruce público que protagonizaron Juan Grabois y los alcaldes de San Vicente y Lomas de Zamora, Nicolás Mantegazza y Martín Insaurralde, tras el despido y la represión a 21 trabajadores de un Eco Punto no hace más que confirmarlo. Tal es así que la designación del nuevo ministro suscitó resistencia, entre otros, del Movimiento Evita, donde se referencian los dirigentes sociales/funcionarios “Chino” Navarro o Emilio Pérsico.

Con todo, Zabaleta cuenta con un prontuario para destacar. En el año 2007 ingresó a la Anses, y solo un par de años después ya estaba entre sus principales directivos. Allí comenzó a tejer los vínculos que lo lanzaron a convertirse en secretario administrativo en el Senado, donde se volvió la mano derecha del entonces vicepresidente Amado Boudou. Así, el nuevo ministro de Desarrollo quedó salpicado en algunas de sus causas de corrupción por desvíos de fondos y designaciones ilegales. Fue acusado ante la Justicia en 2014 por haber manejado con discrecionalidad una caja de 900 millones de pesos en el Senado sin rendir cuentas, además de maniobras en la distribución de subsidios millonarios, bienes no declarados y designación arbitraria de personal parlamentario, con el “acomodo” de familiares, amigos y conocidos.

En 2015, luego de ser concejal de manera paralela a su cargo en el Senado, Zabaleta llegó a la intendencia de Hurlingham. Hizo campaña, entre otras cosas, prometiendo las cloacas que le faltan a un municipio atravesado por un gran déficit hídrico, aunque al día de la fecha la situación sigue prácticamente igual. Por contrapartida, ha sido un capitán del ajuste fiscal contra los vecinos hurlinguenses, llegando a ejecutar en 2018 un impuestazo de entre el 60% y el 100%, mientras ha beneficiado con exenciones impositivas a distintas empresas del distrito. Una prueba de ello fue que en pleno comienzo de la cuarentena estricta la municipalidad de Hurlingham instaba a los vecinos a pagar como fuera las tasas municipales, de las cuales había excluido a un grupo de empresas y hasta al Obispado de Morón.

A la par, desde el inicio de su gestión se dedicó a atacar a los trabajadores municipales, despidiendo ya a cientos de ellos a poco de asumir, en 2016, perpetuando un régimen de precarización y contratos basura, sellando repetidamente paritarias a la baja e incumpliendo las cláusulas gatillo. Para tomar dimensión de la situación, muchos de los trabajadores de la Municipalidad de Hurlingham no cobran más de $20.000, y fueron expuestos durante toda la pandemia al riesgo de contagio por no ser provistos de elementos de bioseguridad ni testeos a los contactos estrechos, a la par que deliberadamente cesantearon a aquellos que pertenecen a grupos de riesgo; gracias a que casi toda la planta trabaja bajo contratos de medio año que se renuevan -o no- según lo consideren los directivos municipales.

En un país con un 45% de pobreza en ascenso, Zabaleta es promovido para hacerse cargo de una cartera que tendría que rendir cuentas de esta situación. Su designación no se orientará a responder al hambre con soluciones genuinas, sino al ajuste en la asistencia social, la continuidad de la precarización laboral y la represión.

“Juanchi” forma parte de un personal político en permanente reciclaje, donde sus principales actores se reordenan y se reacomodan: hizo alianzas con La Cámpora para desplazar a Acuña, exintendente de Hurlingham y uno de los “barones del conurbano”; luego se alineó con Florencio Randazzo de cara a las elecciones de 2015, aunque constatado su fracaso se volvió a acomodar en Unidad Ciudadana; ahora es un “albertista”, miembro de un gabinete cuya prioridad es el pago de la deuda al FMI. Todos son parte del personal político del régimen de hambre y saqueo de los que nos ha gobernado en las últimas décadas.

También te puede interesar:

La inflación sigue deteriorando poder de compra de salarios, jubilaciones y asistencia social.
Se repite el mismo combo de muerte evitable por violencia de género
Las fotos, los anuncios, las computadoras, todo en clave electoral.
Con una escasa asistencia, se resolvió que la elección de Centro de Estudiantes se lleve a cabo a principios de diciembre.
La lucha de los vecinos conquistó el cese de la construcción de la Ruta Provincial 4, que acarreaba graves consecuencias ambientales.