Políticas

3/2/2022

Sube 2% la tasa del BCRA, aumentan $100 mil millones los intereses de Leliqs y Pases

Llegó al 40% como parte de la hoja de ruta trazada por el FMI.

En la perspectiva dictada por el FMI, de que la tasa de referencia del Banco Central supere el índice de inflación, el presidente de la entidad, Miguel Pesce, fue dando lugar a aumentos progresivos de la misma, la cual acaba de llegar al 40% (en el caso de las Leliqs a 28 días), proyectando una tasa efectiva del 48%. Esto implicará que los intereses por Leliqs y Pases del BCRA crezcan por alrededor de $100 mil millones, un gran negociado para la banca pero con un costo usurario para el conjunto de la economía nacional.

Como hemos señalado, la exigencia fondomonetarista de que el BCRA avance hacia una tasa real positiva persigue la intención desincentivar la escalada inflacionaria y desalentar una corrida hacia el dólar. Contradictoriamente, este mecanismo condujo a la emisión de $1,35 billones en 2021 para cancelar los intereses de Leliqs y Pases, cifra que se podría elevar a $2,45 billones en 2022. Esto, de mantenerse constante el stock de letras del BCRA y con la tasa del 42%; en caso de subir más el interés -como reclama el FMI- el monto a pagar durante el año será todavía mayor.

Se trata de una suma demencial, que representa 5 veces el presupuesto asignado este año para educación, 8 veces la partida contemplada para salud, es 7 veces mayor que lo presupuestado en obra pública y representa 8 veces el dinero previsto para vivienda. Todo un retrato de a dónde apuntan las prioridades del gobierno, que engrosa los bolsillos de los bancos reforzando esta bicicleta financiera, mientras retacea recursos relacionados con resolver las necesidades de la población. Por otra parte, la implicancias recesivas de aumentar la tasa de interés desmienten categóricamente el discurso oficial sobre que el acuerdo con el FMI no significa una traba al crecimiento económico del país. Es sabido que esta orientación encarece los créditos destinados a la industria y al consumo.

Ahora bien, no nos olvidemos que el entendimiento con el FMI incluye restricciones a la emisión monetaria, donde la misma no podrá superar el 1% del PBI, cuando la emisión que supondría cancelar esos $2,45 billones en concepto de intereses superará el 4% del PBI. Estos límites a la emisión harán que el Banco Central busque absorber dichos intereses renovando los vencimientos de sus letras, lo que significa colocar más Leliqs, acentuando la dinámica bola que viene adoptando el pasivo de la entidad, que hoy en día alcanza la friolera de los $4,73 billones. Teniendo en cuenta lo señalado anteriormente, sumado a que el Tesoro pasará a financiar la mayor parte de su déficit tomando deuda, podemos afirmar que el acuerdo con FMI comprende incrementar de manera exorbitante los niveles de endeudamiento del país.

El caudal de deuda del Banco Central supera la cantidad de reservas brutas que allí se encuentran. Por lo tanto, está latente la posibilidad de que se proceda a una devaluación abrupta que permita licuar este pasivo -el cual se halla nominado en pesos- generando un cuadro hiperinflacionario. A su vez, la dinámica bola de nieve mencionada reviste el riesgo de que el BCRA termine en una crisis de pago, y, como los bancos utilizan el dinero de los encajes para comprar Leliqs y Pases, una situación de esas características comprometería seriamente los depósitos de los ahorristas, prefigurando un escenario similar al del Plan Bonex a principios del menemismo o al del corralito del 2001.

Como vemos, la hipoteca del Banco Central parece no tener techo y se disparan los intereses, con lo que el panorama es verdaderamente explosivo. Ante este descalabro en beneficio de los bancos que promueve el FMI y que el gobierno profundiza, cobra verdadera actualidad el planteo de nacionalizar la banca bajo control obrero, a fin de terminar con la bicicleta financiera, desconocer esta hipoteca usuraria y encauzar los recursos del país hacia el desarrollo productivo y las necesidades populares. Quebrar el pacto con el Fondo por medio de la movilización y romper definitivamente con esta usina del imperialismo, junto al repudio de la deuda ilegítima, constituyen elementos centrales de esta reorganización social en favor de las mayorías. La jornada del 8 de febrero en Plaza de Mayo, convocada por la izquierda y otras organizaciones combativas, será parte de esta lucha.