28/08/2020

Tras batirse récords de contagios, el gobierno no responde

La curva llegó a 11.717 nuevos casos sin que se adopten medidas para controlar la circulación del virus en los lugares de trabajo.

El anuncio atípico de Alberto Fernández, esta vez en soledad y comunicado por las redes sociales, se produjo al menos seis horas después de ser grabado, minutos después de darse a conocer un nuevo récord en los casos de Covid con unos 11.717 contagios -7.500 de estos en la provincia de Buenos Aires. La demora parecería explicarse por la preocupación del gobierno de que estas cifras preocupantes opacan su anuncio más que moderado. Es que van tres días de una escalada de contagios sin que se resuelvan medidas urgentes para combatir la circulación del virus en los lugares de trabajo. Por esta vía, el gobierno prorroga las «medidas» actuales hasta el 20 de septiembre.

Lo que aparece como una novedad es el crecimiento de los contagios por todo el interior del país. La secretaria de Acceso a la Salud, Carla Vizzotti, viene de anunciar recientemente que son 18 las provincias en las que hay transmisión comunitaria del virus. Se trata, en su mayoría, de zonas en las que han ido flexibilizando las medidas sanitarias en vistas a la recuperación de la actividad económica, lo que ha redundado en una mayor exposición al virus y en un incremento exponencial de los contagios. Las provincias han pasado de un 7% de los casos a un 37% de su participación en los nuevos contagios: una imagen de las consecuencias de las políticas adoptadas.

Los contagios tampoco cesan en el Área Metropolitana de Buenos Aires (Amba), donde Kicillof y Larreta tratan de presentar como una “situación controlada” lo que es un leve ascenso en los casos de Covid, sobre la base de números ya de por si altos. Esta injustificada confianza, junto a la presión patronal, sigue promoviendo la habilitación de nuevas actividades en la Ciudad de Buenos Aires, como la apertura de bares y obras privadas de construcción, mientras en el Conurbano bonaerense sigue el procedimiento de protocolos presentados por los intendentes y aprobados por la provincia. Larreta, en su conferencia, volvió a insistir con la vuelta a clases presenciales, a pesar de no existir ninguna garantía sanitaria.

El virus recorre el país

La situación en las provincias del interior no solo preocupa por la extensión del coronavirus sino principalmente por las precarias condiciones del sistema sanitario. A diferencia de los semicolapsados recursos del Amba, donde incluso pacientes de CABA son trasladados a la provincia y viceversa, en el interior son pocos los hospitales y clínicas de cabecera, los cuales a su vez son una expresión más agravada de la crisis y el desfinanciamiento sanitario a falta de recursos. Esto conlleva a que las principales ciudades de estas provincias colapsen por el aluvión de contagiados de la periferia e interior de las mismas, la cuales no encuentran auxilio en hospitales precarios y limitado, con más que escasos recursos.

Entre las provincias más críticas se encuentran Santa Fe, Mendoza, Río Negro, San Juan, Entre Ríos, Santa Cruz y Jujuy, las cuales se encuentran por sobre la media de camas UTI ocupadas, algunas llegando cerca del 75% de saturación y con ciudades que bordean el 100%, y en una escalada de nuevos casos de Covid, con especial foco en los lugares de trabajo. La principal preocupación se ha vuelto solicitarle al gobierno nacional recursos humanos, terapistas y médicos, para ampliar la débil estructura sanitaria de gran parte de estas provincias.

En Jujuy se vive al borde del colapso, con un 93% de ocupación de camas UTI. Uno de los principales departamentos afectados es el de Ledesma, donde se encuentra radicado el ingenio azucarero de los Blaquier con unos 300 contagios de coronavirus y 10 muertes entre unos 3.150 trabajadores. Otro foco es la región de Susques, donde la extracción de litio tampoco se detuvo durante la pandemia.

En Río Negro la situación golpea fuerte en el Alto Valle, con particular énfasis en Gral. Roca donde el colapso sanitario ya llegó y los pacientes deben ser derivados a Viedma, a 400 km de distancia. En Santa Cruz, donde se había llegado a habilitar hasta la actividad de los casinos, atraviesan su peor momento: más de 72% de saturación de camas y con escases de médicos y terapistas. En Entre Ríos la crisis recrudece en Paraná y Gualeguaychú, superando el 70% de ocupación de camas UTI.

En Santa Fe, donde Alberto Fernández acaba de ir a presentar el acuerdo por la Hidrovía, se multiplican los contagios en Rosario y San Lorenzo, ciudades vinculadas a la actividad portuaria y a la industria de granos, aceites y sus derivados. Recordemos que el cordón industrial de San Lorenzo se había convertido en un foco de contagios imparable por culpa de las patronales.

En el interior de la provincia de Buenos Aires los contagios siguen creciendo, con particular foco de dispersión en grandes concentraciones obreras y fábricas. Es lo que ocurre en Ternium Siderar, propiedad del Grupo Techint, en San Nicolás-Ramallo, donde se cuentan más de 100 contagios, con 16 nuevos positivos y otros tantos en sospecha.

Protocolos sanitarios obreros y centralización del sistema de salud

Casi al unísono, todos los gobernadores repiten la tesis del gobernador Gerardo Morales y del presidente Fernández de que la responsabilidad es de los ciudadanos y los encuentros sociales. En este tono Vizzotti protagonizó declaraciones inéditas recomendando “evitar hablar fuerte, cantar y reírse” en los lugares cerrados. Sobre protocolos sanitarios en los lugares de trabajo y controles a las patronales nada se ha dicho… nuevamente.

Gremios como el Sutna, la Junta Interna del INTI y la comisión interna de la gráfica Morvillo, entre otros, han impulsado la elaboración se protocolos sanitarios obreros, en contraposición a los protocolos truchos de las patronales que son solo una excusa para retomar la producción sin ninguna medida sanitaria. Mismo planteo adoptó el Plenario del Sindicalismo Combativo para proyectarlo como una política para todos los lugares de trabajo, con comités sanitarios elector por los trabajadores allí donde no exista organización sindical o donde la burocracia defiende los protocolos patronales.

Pero la cuestión no se consume en este punto. El daño producido por las patronales ha promovido la circulación masiva del virus y el colapso sanitario. Es preciso centralizar todo el sistema de salud, público y privado, es un comando único dirigido por los trabajadores y especialistas sanitarios. Más cuando la cadena del sistema empieza a romperse por sus eslabones más débiles. El sistema sanitario nacional debe fortalecerse para enfrentar esta emergencia: es preciso avanzar en un impuesto a las grandes fortunas, como el presentado por el Frente de Izquierda, para hacer frente a esta tarea inmediata.

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