Salud
11/2/2026
El alerta epidemiológica por Sarampión, el ataque a la salud pública y el lobby antivacunas
El criminal vaciamiento sanitario de Milei cuando cae la vacunación en medio del alerta de la OPS para América Latina.

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Sarampión.
El fuerte aumento de casos de sarampión en la región —con casi 15.000 contagios confirmados, 32 veces más que el año anterior— vuelve a poner sobre la mesa las consecuencias del ajuste sobre los sistemas de salud en América Latina. En la Argentina, donde las coberturas de vacunación cayeron los últimos años hasta quedar lejos del 95% necesario para evitar brotes, la situación se agrava bajo un gobierno que profundiza el vaciamiento sistema sanitario.
La alerta de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que llamó a reforzar la vacunación y la vigilancia epidemiológica, choca con una realidad marcada por presupuestos insuficientes, fragmentación del sistema y campañas que no logran alcanzar a toda la población. Este cuadro no es nuevo, pero la orientación del gobierno de Javier Milei lo empuja a un terreno más crítico.
El resurgimiento del sarampión y de otras enfermedades prevenibles son consecuencia de una orientación sostenida de vaciamiento de la salud pública por parte de todos los gobiernos, del avance privatizador y del deterioro de las condiciones sociales que impactan directamente en el acceso a la atención y a la inmunización. La caída en los niveles de vacunación, la ausencia de una producción pública de vacunas, las dificultades para garantizar controles pediátricos y el debilitamiento de los centros de salud configuran un cuadro que favorece la reaparición de patologías que habían sido controladas hace décadas. El gobierno de Javier Milei profundiza esta tendencia agravando las condiciones de vida de la población, recorta recursos sanitarios y avanza contra el sistema público, mientras en su propio bloque da lugar a sectores antivacunas que operan para socavar las políticas de inmunización.
Mientras crece el riesgo epidemiológico, el Ejecutivo responde con recortes y una política de disciplinamiento hacia los trabajadores que enfrentan el vaciamiento. El Hospital Garrahan es un caso testigo: en lugar de atender los reclamos por condiciones de trabajo y recursos para sostener la atención, se impulsan sumarios contra quienes se organizaron y lucharon en defensa del hospital. Se trata de un mensaje claro para el conjunto de los trabajadores.
Los números muestran la magnitud del problema. En Argentina, la primera dosis de la vacuna triple viral apenas supera el 80% y la segunda se ubica alrededor del 46%, muy lejos del 95% necesario para impedir la circulación del sarampión. Esta caída es el resultado de años de deterioro del sistema público, agravado ahora por una política que ejecuta el ajuste fiscal incluso en áreas sensibles.
Durante 2025 se confirmaron 36 casos en el país, incluidos contagios sin fuente identificada, lo que advierte sobre la posible circulación del virus. En paralelo, el continente americano perdió recientemente el estatus de zona libre de transmisión endémica y registra un aumento sostenido de infecciones y muertes evitables.
Perseguir a los trabajadores del Garrahan mientras se debilitan las herramientas de vacunación y vigilancia no solo agrava la crisis sanitaria: también busca acallar a quienes advierten sobre sus consecuencias. Frente a enfermedades prevenibles que vuelven a amenazar a la población, queda planteada la necesidad de defender las condiciones de atención, enfrentar el ajuste y respaldar las luchas del personal de salud.



