Salud

7/2/2024

Jorge Macri quiere prohibir a los bonaerenses atenderse en los hospitales públicos de CABA

Una política discriminatoria y fascistizante.

Jorge Macri.

Jorge Macri y su equipo están elaborando un proyecto para modificar el funcionamiento del sistema de salud porteño, de modo tal que los residentes tengan prioridad en la atención médica. Se trata de una política discriminatoria y de rasgos fascistizantes, con la que el gobierno busca ocultar el ataque que está llevando adelante contra los hospitales.

Según el ministro de Salud de CABA, Fernán Quirós, el sistema incluirá a los 48 Cesac, más otros tres en construcción; y cuatro Cemar, de los cuales dos se construirían. “Serán en total cuatro centros de atención de mediana complejidad y diagnóstico, en los que sí se les dará prioridad a los residentes de la Ciudad”, dice un artículo de Clarín (6/2).

Lo de Macri es profundamente antiobrero. Más de la mitad de los trabajadores que laboran en CABA, generando riqueza y pagando impuestos allí (o sea, financian los hospitales), viven en provincia. ¿Por qué, entonces, no podrían atenderse en la Ciudad? El jefe de gobierno busca enfrentar a los trabajadores bonaerenses con los porteños, mientras desenvuelve una política en beneficio de las patronales.

Pretende avanzar en una política de discriminación de las personas según su procedencia. En la lógica mercantil esto no ocurre; si una persona rica quiere pagar para atenderse en una clínica privada poco va a importar si vive en un barrio privado de provincia.

Es que la salud pública en CABA ha ido deteriorándose al compás de un crecimiento de los negocios de las clínicas privadas y de las prepagas. Entre 2016 y 2022, el recorte del gasto en el sector fue de aproximadamente seis mil millones de pesos a precios de 2023. El Presupuesto 2024, votado en la Legislatura porteña, no revierte esta situación sino que sentó las bases de su agravamiento.

De hecho, se viralizó un video donde se ve la guardia del Hospital Argerich llena de personas que no viven en la capital. El gobierno porteño explota demagógicamente la saturación de los hospitales, que han ingresado en una crisis como producto del ajuste. En mayo del año pasado colapsó el Hospital Garrahan: los niños tuvieron que ser internados en los pasillos y el personal quedó exhausto.

A esto hay que sumar la situación crítica en la que se encuentran los trabajadores, que se ven sometidos al pluriempleo, a condiciones laborales insoportables y a salarios bajos. Asimismo, los enfermeros no son reconocidos como trabajadores de la salud y cobran un 50% menos de lo que deberían percibir como profesionales.

Los hospitales no colapsan como consecuencia de una sobredemanda de atención (por parte de bonaerenses o de personas en general), sino porque el gobierno porteño los desfinancia. En un cuadro de incremento de la pobreza, además, cada vez más personas deben recurrir a un hospital público porque no pueden pagar las cuotas de las prepagas o por el vaciamiento de las obras sociales.

Por otro lado, muchos trabajadores bonaerenses se atienden en nosocomios porteños porque los del conurbano bonaerense están en crisis (faltan especialistas y equipamiento, por ejemplo) como producto del ajustazo del gobierno de Kicillof.

Rechazamos la política discriminatoria de Jorge Macri. No estamos ante un problema de “demanda” sino de “oferta”. Los trabajadores necesitamos que se construyan más hospitales, que se arreglen los que están en crisis y que los enfermeros y todo el personal de salud perciban salarios equivalentes al costo de vida. La salida pasa por establecer un sistema de salud único, nacional y gratuito financiado sobre la base de impuestos al gran capital y del no pago de la deuda externa.