09/08/2020

Lanús: para el director del Hospital Evita, los trabajadores se contagian “por abrazarse”

Maroni encubre que la propagación de contagios se debe a la escasez de personal, a la mala calidad de los EPP y al déficit de infraestructura.

En una reciente entrevista para el portal La Unión de Lanús (7/8), Javier Maroni, director del Hospital Evita de esa localidad bonaerense, se refirió al estado que atraviesa el centro de salud, que se encuentra en una situación límite, y sus trabajadores, de los cuales más de 200 se encuentran contagiados.

A través de sus declaraciones, Maroni buscó restarle dramatismo a la situación, señalando que a nivel provincial se está lejos de llegar a la ocupación total de las camas disponibles, que se han hecho importantes inversiones y que el sistema está pudiendo hacer frente a la pandemia.

Esta descripción contrasta de manera abrumadora con la realidad con la que conviven los trabajadores de la salud y en particular los del Evita, no solo durante la pandemia sino desde antes. Desde la situación salarial (sin paritarias y solo con un bono de 4 mil pesos en cuotas) hasta los déficits en la provisión de elementos de protección personal elementales, el sistema de salud en toda la provincia está atravesando un fuerte ajuste. A nivel nacional, se mantiene el mismo porcentaje del presupuesto que el que dispuso el macrismo, a pesar de la pandemia. El gobernador Axel Kicillof está subsidiando con fondos de la obra social bonaerense Ioma a las empresas privadas de salud, en lugar de ampliar el presupuesto público.

Las respuestas de Maroni pretenden desdibujar la reciente resolución (tomada bajo la presión de los trabajadores) de cerrar la guardia, medida drástica explicable solo a partir del colapso en el que se encuentra el hospital. El cinismo del director llega al extremo al responsabilizar a los propios trabajadores por los contagios entre el personal, sosteniendo que no habrían abandonado la “idiosincrasia latina” de “abrazarse” y usarían mal los elementos de protección personal (EPP). Muy por el contrario, la propagación de contagios se debe a la escasez de personal, con el estrés que implica, a la mala calidad de los EPP (los trabajadores han denunciado insumos de calidad dudosa o añejos) y a los déficits en en la infraestructura, como la falta de ventilación en diversos espacios.

La responsabilidad de los contagios entre los trabajadores del Evita, así como el crecimiento general de la pandemia, recae sobre el poder político que implementó la reapertura del conjunto de la actividad económica poniendo en primer lugar la ganancia empresarial por sobre la vida de la población. En el mismo sentido, han volcado una cantidad inmensa de recursos a subsidiar capitalistas y a sostener el pago de la deuda antes que a equipar al sistema de salud.

La organización y la lucha de los trabajadores del Evita, así como la del conjunto del movimiento obrero, es el camino a profundizar para imponer las medidas necesarias para hacer frente a la pandemia, empezando por la centralización de todo el sistema de salud, tanto privado como público, bajo un comando único.

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