25/05/2020

Por qué se siguen contagiando trabajadores de la salud en los hospitales

Radiografía de los riesgos de profesionales y administrativos ante el Covid-19. Discutamos un plan de acción en cada lugar de trabajo.

Les trabajadores de la salud representamos el sector con mayor tasa de contagio laboral de coronavirus, uno de los más graves emergentes de la política sanitaria del gobierno, que  amenaza agravarse duramente si continúan las concesiones a los lobbies empresariales para flexibilizar la cuarentena.


Ello, en la medida que llevaría a una saturación completa de sistema de salud que ya se encuentra colapsado por muchas causas, en buena medida anteriores a la pandemia, como son la falta de personal y el pluriempleo -condicionado por la precarización laboral y los bajos salarios.


Desde el inicio de la cuarentena correspondía inmediatamente conformar cohortes en todas las salas y servicios, es decir, repartir en varios grupos a todo el personal, para que estén aislados entre sí. De tal manera, ante un eventual caso positivo de Covid-19 se podía poner en cuarentena solamente a la cohorte, sin tener que cerrar por ello todo el sector. Pero la medida resulta por demás insuficiente si ese mismo personal debe ir luego de su jornada a completar su salario a otras clínicas y sanatorios, generando contagios cruzados entre las distintas dependencias –con casos extremos como el de los concurrentes, sometidos a trabajar gratis.


Lo cierto es que, ante la falta preexistente de personal y la pobre incorporación de nuevo personal durante la pandemia, las cohortes fueron muy limitadas y en pocos centros respetadas íntegramente. Por este mismo motivo evitaron a toda costa otorgar las licencias al personal con alto riesgo de muerte por Covid, llevando a muertes como las del médico Hector Bornes y el enfermero Silvio Cufré, víctimas de la desidia patronal. Allí donde se garantizaron las licencias fue resultado de la lucha de les trabajadores de la salud que las impusieron.


Muy pocos hospitales cuentan con una infraestructura que permita garantizar una doble circulación de pacientes y personal. Esta situación reviste mayor complejidad con los acompañantes, como ocurre con personas mayores y pacientes pediátricos. En los hospitales los pacientes no solo acceden a las unidades de febriles y la guardia, en donde se concentran las principales medidas de higiene y seguridad para la atención ambulatoria; aquellos que no acusan síntomas de coronavirus en el "triage" (protoclo de clasificación de pacientes) del ingreso, circulan por todo el edificio hacia los distintos consultorios ambulatorios, en donde les trabajadores no cuentan con los Equipos de Protección Personal (EPP) completos para Covid-19. Si bien es fundamental la derivación inmediata del triage de los casos sospechosos, es imposible determinar que aquellos presuntamente sanos por interrogatorio médico sean efectivamente negativos para Covid, en primer lugar por las altísimas tasas de pacientes asintomáticos Covid positivos. Por este motivo, toda la atención hospitalaria debería hacerse con los mismos recaudos que las unidades de febriles y la guardia. Buena parte de la atención ambulatoria ocurre por razones que podrían evitarse, como por ejemplo retirar mensual e incluso semanalmente medicamentos por patologías crónicas. En un contexto de pandemia, cada consulta innecesaria se torna en un riesgo para el paciente y en una exposición laboral del personal sin EPP completo.


Varios casos de contagios intrahospitalarios que publicaron los medios, y muchísimos más que no, son presentados por las autoridades sanitarias intencionalmente como responsabilidad del personal contagiado. Se llegaron a inventar almuerzos grupales que no existieron, entre otras infamias. Pedir un delivery desde la guardia se compara al riesgo de atender sin EPP adecuado. Se somete al personal que da aviso de un contacto estrecho con Covid a un interrogatorio que excede lo epidemiológico y tiene un objetivo de regimentación. Todo esto para desalentar la denuncia y, en caso que se realice, sea exclusivamente bajo estricto secreto institucional. Con el objetivo de reducir las cuarentenas y testeos, a sabiendas que la mayoría de los casos son asintomáticos, poniendo en riesgo al personal y los pacientes. El caso del médico Lucas Figueroa, imputado por contagiarse Covid en Córdoba, es un claro ejemplo de cómo se convierten a las víctimas en victimarios.


Los hospitales tienen salas de internación para Covid y aislamientos en terapia intensiva. Pero no se encuentran en pabellones independientes, compartiendo pasillos, ascensores, vestuarios, baños y comedores con sectores no Covid. Sin ir más lejos, la explicación de que habitualmente circule personal de salud con ambo en medios de transporte, o en su defecto guardado en la mochila, se debe a que se lavan en el domicilio; las lavanderías de los hospitales, usualmente tercerizadas y con mínima dotación, solo limpian ropa de cama de pacientes y nunca la vestimenta del personal. El personal de limpieza, cocina y seguridad, decisivos para el control del contagio intrahospitalario, están igualmente tercerizados y expuestos. Pero también retacean los EPP a los administrativos en las ventanillas y todos los profesionales de especialidades no intensivas. Mientras, Rodríguez Larreta paga sobreprecios por barbijos y compra para el personal unas precarias láminas de plástico. De este modo, más temprano que tarde, el Covid circulará por todos los hospitales, con la absoluta complicidad de la burocracia de los sindicatos que no hacen nada al respecto.


En China fue muy efectiva la construcción de hospitales enteramente Covid. Una alternativa es la separación completa de pabellones Covid y no Covid, pero que debe incluir al conjunto del personal. Porque necesitamos continuar las quimioterapias y cirugías de urgencia, entre otros tratamientos que no pueden esperar al coronavirus. En contrapartida, los dueños de clínicas privadas y las corporaciones médicas, cuyas acciones se entrecruzan con frecuencia, reclaman poner en marcha cirugías programadas que fueron canceladas y que podrían esperar, como tratamientos estéticos y otros procedimientos, porque son los que mayores tasas de facturación les representan. El alto número de camas de terapia intensiva que ostentan los privados tiene que ver con los procedimientos costosos que las demandan. En este contexto extorsivo, la Fundación Favaloro cerró dos sanatorios y el Hospital Italiano redujo salarios del personal.


Como nunca antes queda planteada la inmediata necesidad de centralizar el sistema de salud, bajo un comando único Estatal y gestión de les trabajadores. Para reducir la posibilidad de contagios condicionados por el lucro capitalista; reorganizar al personal en función de las necesidades epidemiológicas y no del pluriempleo; concentrar las camas de terapia intensiva y garantizar la distribución equitativa del personal especializado que las asista, decidiendo las internaciones, derivaciones y ocupación de las camas en función de criterios clínicos.



Desde nuestra agrupación clasista Tribuna de Salud nos esforzamos en cada lugar de trabajo por poner en pie comisiones de seguridad e higiene independientes de la patronal y el Estado, relevando –como está volcado en el informe sobre Salud del Observatorio de los Trabajadores de Prensa Obrera- las preocupaciones y denuncias de nuestres compañeres que las autoridades pretenden acallar. Para luchar por nuestras condiciones laborales y terminar con los contagios prevenibles. Le ponemos diariamente el cuerpo a la atención también durante la pandemia, pero a su vez tenemos un plan de acción para que la crisis sanitaria no la paguemos les trabajadores, incluso con nuestras vidas. No somos héroes ni heroínas. Somos trabajadores precarizades de la salud y vamos a luchar para que la crisis la paguen los capitalistas.


Planteamos:


-Licencias inmediatas para todo el personal de riesgo que aún no fueron otorgadas


-Conformación de cohortes para evitar cierres de servicios ante casos positivos


-Reorganización de los hospitales y pabellones con absoluta independencia de sectores Covid y no Covid, que incluya a todo el personal


-EPP que sean completos para Covid a todo el personal, no exclusivamente a los sectores que son considerados Covid


-Cuarentena inmediata de todos los contactos estrechos de Covid y testeos correspondientes


-Reporte público inmediato de todos los contagios en el equipo de salud, publicados en el boletín epidemiológico


-Reorganización del personal especializado en cuidados intensivos y las camas de terapia bajo un comando único estatal para decidir internaciones, derivaciones y aislamientos en función de las necesidades epidemiológicas


-Terminar con el pluriempleo. Bono de $20 mil mensuales durante el tiempo que dure la pandemia. Indexación automática mensual de los salarios según la inflación. Vigencia de las paritarias, con asambleas de base y paritarios electos con mandato. Salario para concurrentes y plus por guardias residentes, inmediata incorporación a la planta permanente para todes les egresades 2020. Pase a la carrera profesional para el personal de enfermería, bioimágenes e instrumentación quirúrgica. Pase a planta permanente para todes les contratades y fin de las empresas tercerizadas en el personal de limpieza, seguridad, mantenimiento, cocina y lavandería. Jerarquización salarial del personal en emergencias y terapia intensiva.


-Conformación de comisiones de seguridad e higiene, elegidas democráticamente por todes les trabajadores, independientes de las patronales y el Estado


-Centralización de todo el sistema de salud mediante un comité especial de emergencia compuesto por especialistas del Ministerio de Salud y representantes de les trabajadores.


-Producción pública de medicamentos, testeos e insumos, desconociendo la ley de patentes durante la pandemia. Triplicación del presupuesto de salud sobre la base del no pago de la deuda y la eliminación de los negociados de privatización de la salud.

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Editorial. Escribe Néstor Pitrola