21/04/2021

Sputnik en Argentina: un acuerdo privado que no garantiza la vacunación

Continúan los negociados capitalistas alrededor de la vacuna. La única salida es liberar las patentes e intervenir los laboratorios privados.

En las últimas horas fue noticia a nivel nacional el anuncio de un acuerdo para comenzar “una producción a escala masiva” de la Sputnik V en Argentina. Distintos funcionarios del gobierno nacional y medios de comunicación afines se arrojaron rápidamente a festejarlo y a volver a instalar la idea de un “Estado presente”, así como de un “gobierno que invierte en ciencia” y que “prioriza la salud de la población”. Pero, ¿es esto realmente así? La letra chica del acuerdo firmado contiene algunos puntos que lo desmontan por completo.

Laboratorios privados y negocios con el Estado

En primer lugar, hay que recordar un hecho impostergable. Argentina ya produce al mes millones de dosis de la vacuna AstraZeneca en el laboratorio mAbxience perteneciente al empresario Hugo Sigman, pero por un acuerdo comercial regido por los intereses privados de los grupos farmacéuticos intervinientes, el total de las mismas son exportadas para envasar en el laboratorio Liomont de México y prácticamente no retornan al país. Recientemente, Sigman se dedicó ante la enorme presión popular a aclarar que mAbxience nada tiene que ver con el gobierno, es decir, desligarse de cualquier responsabilidad sobre la provisión de la vacuna en territorio nacional.

Pero Sigman y el gobierno nacional tienen un vínculo férreo. Basta con mencionar que el propio Alberto Fernández anunció entre bombos y platillos la inauguración de mAbxience como todo un hecho de soberanía en febrero de 2020. En los hechos, mAbxience es un laboratorio que fue en gran parte financiado por el Estado argentino, gracias a un vínculo cercano de Sigman con el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner que incluye el otorgamiento de un Crédito Bicentenario por $79 millones. Desde Prensa Obrera elaboramos un artículo que recorre todos estos negociados de Sigman y el Estado nacional.

Ahora bien, esto demuestra que lo que el gobierno evoca como “inversión en ciencia y tecnología” no es más que un financiamiento estatal a monopolios farmacéuticos. El anuncio de que una partida de vacunas Sputnik fue elaborada en Argentina para enviar a Rusia y someterse a un control de calidad desmiente por un lado la premisa de que el país no tiene la capacidad de envasar vacunas, pero por el otro, anuncia un negociado en el mismo sentido que con la AstraZeneca. Y es que la licitación al grupo Richmond tiene también su historia. Ni bien se supo que Argentina produciría la Sputnik V, el vitoreo del kirchnerismo fue ensordecedor, haciendo hincapié en que fue la propia Cristina quien durante su primer gobierno inauguró la planta de Pilar de Richmond en agosto de 2011.

¿Quién es Marcelo Figueiras, el dueño de Richmond?

Marcelo Figueiras, el dueño de Richmond, es al igual que Sigman otro capitalista que históricamente ha hecho negocios con el Estado. Su trayectoria como proveedor de fármacos al sector público data desde los años del gobierno de De la Rúa, pero pegando un gran salto por las licitaciones obtenidas a partir del gobierno de Néstor Kirchner. Su esposa, María Laura Leguizamón, tiene un enorme recorrido como funcionaria de alto rango del PJ ya desde los años del menemismo, siendo luego cercana a Cavallo y posteriormente a los Kirchner.

Figueiras (y Richmond) estuvieron involucrados en verdaderos escándalos por negocios turbios con el Estado durante los años del kirchnerismo. En el año 2008 se constató en una Auditoría General de la Nación que el laboratorio había sido uno de los involucrados en la compra irregular por parte del Estado de medicamentos contra el VIH. Los medicamentos no habían sido aprobados por ANMAT, que en un informe de mayo de 2005 constataba que no “cumplimentaban requisitos de biodisponibilidad y bioequivalencia”. Básicamente, Richmond le había vendido al Estado medicamentos contra el VIH que no servían. Un año después, en 2009, la planta de Pilar fue allanada en el marco de la megacausa de la “mafia de los medicamentos”, con la ¿suerte? para Figueiras de que las causas recayeran entonces en el juez kirchnerista Norberto Oyarbide. En aquel momento, la investigación se originó también por la compra del Oseltamivir, droga utilizada para producir Tamiflú por parte del Estado. Esta era la medicación indicada para combatir la Gripe A, epidemia durante la cual Richmond fue uno de los laboratorios predilectos por el gobierno de Cristina para elaborarla masivamente. El escándalo explotó cuando se constató que el laboratorio vendía en plena epidemia de Gripe A el medicamento con sobreprecio.

El acuerdo por la producción de la Sputnik V

Luego de anunciar la producción de Sputnik V en suelo nacional, Richmond ha ofrecido algunas aclaraciones. En primer lugar, que la misma comenzaría en junio, aunque el gobierno no descarta que “al tratarse de un proceso biológico pueda tener algunas demoras y dificultades”. Sobre esta base, que el “mediano plazo” para la elaboración del 100% de la vacuna sería a fin de año. Pero el punto más emblemático es, sin duda, que se trata de “un acuerdo entre privados facilitado por el gobierno”, y al igual que Sigman se desligó de cualquier responsabilidad en la provisión de vacunas, los voceros de Richmond ya aclararon que no tienen por que cumplir ningún abastecimiento interno. “No hay nada escrito para que Richmond destine toda la producción a Argentina”, gatillaron. Declaraciones que anuncian de entrada que la producción de Sputnik V en Argentina no será sino un nuevo negociado capitalista sobre la vacuna entre monopolios farmacéuticos.

Al lógico entusiasmo popular por este anuncio, la letra chica del acuerdo se le atraviesa como una estocada. El Estado está “presente” para garantizar el lucro capitalista de los Sigman y los Figueiras. La “inversión en ciencia y tecnología” es para llenarles los bolsillos a estos últimos. Más que nunca hay que redoblar la lucha por la liberación de las patentes de las vacunas, tal cual cada vez mayores organizaciones científicas y de médicos reclaman en el mundo. Más que nunca se deben declarar de utilidad pública e intervenir los laboratorios que las fabrican pero las exportan o pretenden hacer negocios con el Estado mientras se siguen acumulando los contagios y las muertes. El Frente de Izquierda – Unidad presentó un proyecto de ley en este sentido que cada vez cobra más apoyo, y es parte de una campaña integral por estas demandas elementales. Sumá tu firma para apoyarlo y al acto por la provisión de las vacunas para todos este jueves 22 a las 15:30 frente al Ministerio de Salud.

 

 

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