07/04/2021
segunda ola

Récord de contagios en CABA y una política sanitaria que afecta a les trabajadores

Por Rocío Erre Kinesióloga residente - Tribuna Municipal

El aumento de casos sostenido de los últimos días confirma la instauración de la segunda ola en la Argentina, con números que preocupan a la población y les trabajadores de la salud. Con más de 2 mil casos, CABA llego a su récord de contagios en medio de una pandemia sin restricciones ni medidas preventivas concretas. Sin cuarentena, les trabajadores y jóvenes escolarizades se ven obligades a copar los medios de transporte, y la llegada del frio augura una disparada aún mayor de casos.

En términos sanitarios, no sólo preocupa la falta de medidas generales, también de políticas claras puertas adentro de los efectores. En los últimos días, las salas Covid y terapias intensivas del sistema público empezaron a llenarse. Profesionales del Hospital Tornú declararon una saturación de camas UTI y un récord de hisopados el día lunes, y aseguran estar sosteniendo la situación sanitaria con camas de shockroom, un sector que no cuenta con la complejidad y personal del área intensiva (Periódico El Barrio, 6/4). Trabajadores del Hospital Ramos Mejía señalan que el último fin de semana recibieron negativa del SAME para derivar pacientes, ya que ningún hospital contaba con disponibilidad de camas UTI.

El actual escenario expone la falta de planificación y organización frente a la segunda ola. El GCABA continúa contabilizando 450 camas de UTI. Este número nunca fue certero, como lo demostró el relevamiento realizado por la Asamblea de Residentes y Concurrentes. En dicho informe, les trabajadores exponían una contabilidad máxima de 274 camas, con falta de personal capacitado. A la fecha, los efectores que corresponden al denominado anillo verde, como el Penna o el Zubizarreta, no cuentan con camas para pacientes Covid en terapia intensiva.

El reciente aumento abrupto de casos está llevando a los efectores al colapso, con faltante de camas, cirugías y procedimientos programados que empiezan a suspenderse, dejando nuevamente a la deriva a miles de pacientes, principalmente con patologías crónicas. Ningún gobierno se encargó de organizar los efectores públicos y privados de cara a la segunda ola, por ejemplo, estableciendo efectores “limpios” que se aboquen a la atención de patologías no Covid.

Aun a sabiendas de que la segunda ola era inminente, tampoco se reestablecieron camas Covid cerradas durante la caída de casos. Y esto se debe principalmente a la crisis de personal, ya que el agotamiento y los salarios bajísimos hacen que les profesionales de la salud rechacen seguir cubriendo guardias extenuantes. Al día de hoy, el GCABA paga una guardia en terapia intensiva 13.500 pesos las 24 horas semanales, y solo 2 mil pesos más el fin de semana. El decreto que establecía la eximición del pago de ganancias a trabajadores que realizaban guardias por Covid expiró en diciembre, llevando a que les profesionales que están en la primera línea sufran descuentos irrisorios. La falta de personal conlleva a una sobrecarga laboral de les trabajadores de guardia, residentes y concurrentes, que deben cubrir guardias obligatorias y enfrentarse al aumento del horario laboral sin un reflejo en sus salarios. Con una formación relegada, el Ministerio de salud tampoco se encargó de crear dispositivos para continuar la formación. Les concurrentes son obligades a volver a la presencialidad sin ART, salario ni obra social.

En varios efectores ya se plantea el levantamiento de licencias a personal con factores de riesgo vacunado, pero la falta de planificación de tareas y organización de las áreas cerradas no se soluciona sin una contratación de personal capacitado. El abarrotamiento de las UFUs correspondiente al alza de los casos colapsa la atención, profundizando la precarización de trabajadores contratades. Luego de un año de pandemia y en miras de otro, el GCABA debe pasar a planta permanente a suplentes de guardia y contratades, abrir cargos para egresades residentes y concurrentes y recomponer el salario para poder fortalecer el sistema de salud.

El cuadro se condice con un contexto general de abandono de la salud, cuando en plena pandemia, clínicas de PAMI cerraron sus puertas, y el mismo Belocopitt habla de un colapso en los próximos días. Claro está que la situación de los privados, con más camas, tecnología y recurso humano disponible, se ata a los intereses de los capitalistas de la salud privada.

Para enfrentar la segunda ola y la profundización de la precarización laboral, es necesario un debate entre trabajadores, con asambleas y reuniones que expresen la real situación de los efectores y poder organizar un planteo en defensa de la salud. Cómo los hizo la Asamblea de Residentes y Concurrentes, planteando los estados de situación de los efectores y saliendo a las calles, impulsando los paros por el salario.

Es necesario discutir en profundidad la vacunación total de les trabajadores esenciales, la población de riesgo y, en definitiva, la población en general. Para eso, llevar a los efectores el planteo del Frente de izquierda por la incautación de vacunas producidas en territorio argentino, que son exportadas y vendidas a otros países, a costa de nuestra salud y a favor del negocio farmacéutico. Por la nacionalización del sistema de salud, la defensa de los salarios, organicemos los hospitales.

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