20/06/2020

Córdoba: la lucha de los municipales abre un nuevo escenario para el movimiento obrero

Es necesario un paro provincial de la CGT y el conjunto de los sindicatos.

La gran movilización de trabajadores municipales del 18 de junio, que reunió más de 6.000 personas y fue las más grande desde el inicio del aislamiento social obligatorio, abrió un nuevo cuadro para el movimiento obrero de Córdoba, que que lo coloca como un factor político protagónico en medio de una crisis fenomenal.


Desde hace varias semanas la provincia es escenario de numerosas movilizaciones, que han tenido entre sus protagonistas a los trabajadores del transporte urbano, al personal sanitario, a las y los trabajadores estatales activos y pasivos contra la reforma jubilatoria.


El alto grado de combatividad que se vio en la marcha municipal ya se había manifestado días anteriores en las acciones de diversas dependencias municipales, que incluso llevó a algunos sectores de las áreas operativas a enfrentamientos parciales con la policía. Se fue gestando desde la base una radicalizada disposición a la lucha.


El nivel de organización que expresaron las áreas operativas solo fue superado por la impactante columna de Educación. Con cabecera propia, barredoras y banderas que reflejaban las principales consignas del sector, este sector reflejó un profundo proceso de organización previo que fue madurando en asambleas y reuniones impuestas desde la base.


La jornada de lucha del 18 superó la dispersión que suponían las acciones por sectores ante los ataques focalizados del intendente Martín Llaryora y mostró la enorme potencialidad que tiene el movimiento municipal cuando emprende una acción conjunta. Para imponer una derrota definitiva al ajuste en curso se requiere un direccionamiento y desarrollo común de las dependencias municipales, que deben coordinar su acción mediante una asamblea general para definir un plan de lucha progresivo y unificado. Esto entra en fricción con el rumbo marcado por la conducción, que ante los sucesivos y persistentes ataque de Llaryora sostiene que “la paz social se construye entre todos”, en palabras de Beatriz Biolatto, titular del Suoem (Sindicato Unión Obreros y Empleados Municipales).


La virulencia del ataque de Llaryora y el gobernador Juan Schiaretti contra el movimiento obrero viene siendo resistida aguerridamente por las y los municipales y diferentes sectores del activismo sindical. La combatividad del sector municipal radica en el hecho de que el intendente pejotista aplicó en medio de la cuarentena un recorte de la jornada laboral que significa la reducción del 15% de nuestros ingresos; eliminó horas extra y extensión de jornadas, amplió el régimen de pasividad anticipada, pasó el refrigerio y otros ítems en negro, eliminó más de 500 chapas a los inspectores municipales, y ahora anuncia el pago del aguinaldo en cuotas. Con la venia del gobierno provincial, Llaryora marca el rumbo para todo el arco patronal y los gobiernos municipales, para cubrir el déficit de la caja aplicando un congelamiento salarial y una reforma laboral en los hechos.


La reacción obrera contra las medidas de Llayora y Schiaretti ha condicionado a la burocracia sindical, que de la absoluta parálisis pasó a una sucesión de acciones aisladas, improvisadas y sin norte. Es en este terreno que se inscribe la caravana realizada por la CGT el 19 de junio -un día después de la enorme marcha municipal-, o el “tijeretazo” de la UEPC realizado apenas una hora antes de la convocatoria de las y los municipales. Ambas medidas, resueltas por arriba y sin perspectiva de continuidad, fueron cuidadosamente colocadas de espaldas a la principal lucha en curso. La burocracia de la CGT se juega a contener la creciente reacción obrera aislando las luchas, honrando el pacto que mantiene con los gobiernos municipal y provincial para dejar pasar el más grande robo jubilaciones cordobesas.


El feroz ataque a las y los municipales es la punta de lanza para proceder sobre el conjunto de los estatales en la provincia. Al igual que el recorte jubilatorio, constituye una vía de saqueo a las y los trabajadores para solventar la bancarrota estatal y sostener beneficios empresariales. La respuesta debe ser de conjunto y unificada. Es necesaria la convocatoria inmediata a un paro activo provincial de la CGT y el conjunto de las centrales sindicales, que rechace la reforma previsional, apoye activamente la lucha municipal, y refuerce el reclamo del conjunto de la clase obrera cordobesa.



 



 

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