29/12/2020
SALARIOS A LA BAJA

En ATE, Cachorro Godoy justifica el robo paritario

ATE Nacional apoya el nuevo robo a los jubilados que impulsa Alberto Fernández.
Por Lucio Moreno Delegado Junta Interna ATE Ministerio de Economía

El pasado 22 de diciembre, una semana después de firmar junto a UPCN la monstruosa rebaja salarial ofrecida por el gobierno de Alberto Fernández, el secretario general de ATE Nacional, Hugo Cachorro Godoy, convocó -sobre hechos consumados- un plenario de delegados para notificar que el Consejo Directivo de ATE Nacional (CDN) había votado, por unanimidad, suscribir el mísero 18% a cobrar en 3 magras cuotas hasta mayo de 2021, que se suman al mísero 7% firmado por UPCN en octubre. Es decir, un grupo de no más de 30 personas se automandató para firmar este robo sin consultar a ningún trabajador.

Godoy se burló abiertamente de los estatales, repitiendo el guión de la patronal. Para ATE Nacional las categorías más bajas que cobran la migaja de $3.200 de bolsillo empardarían la inflación 2020, algo absurdo dado que el único aumento salarial durante 2020 fue el 7%, con una inflación anual que llegaría al 38%. Y porque los $3.200 –que ya se cobraban- no pueden computarse como aumento, ya que quedan fuera del básico (no se le aplica la pauta).

La otra burla de Godoy y compañía es afirmar que el acuerdo “rompió el techo paritario del 15% que habían pactado UPCN y el gobierno en septiembre”, que luego mutó a un 7% hasta diciembre y que ATE rechazó. Es decir, según Godoy esta firma representa un triunfo porque es menos malo que las dos primeras ofertas confiscatoria del gobierno. Bochorno.

Para coronar el embellecimiento, presentó como conquista el “haber sostenido un diálogo constante con el gobierno para mantener la paritaria 2020 abierta” y “el compromiso gubernamental” de abrir 29.000 concursos para el período 2021-2023 –demostrando así que se firmó una rebaja a cambio de tan solo nuevas promesas de estabilidad laboral.

Sin ofrecer un balance, aseveró que “no es el mejor acuerdo pero es lo que se puedo conseguir en el marco de la pandemia” y que la firma del acuerdo no estaba puesta a consideración del plenario. De manera provocadora, en su intervención final, Godoy exaltó la convocatoria del plenario para que los sectores contrarios al acuerdo pudieran expresarse libremente y los desafió a “hacerle paro a ATE” si así lo creían necesario. Por último, comunicó que ATE apoyaba la nueva confiscación jubilatoria dado que finalmente el 5% de diciembre no iba a descuento en marzo. Grotesco.

Por su parte, la Lista Verde y Blanca, que conduce ATE Capital, en donde se concentran la mayoría de estatales nacionales, se ausentó del plenario. No tenían motivos para concurrir dado que ya había apoyado la firma del acuerdo, demostrando que las diferencias entre los dos sectores burocráticos que se disputan ATE se esfuman a la hora de colocar el sindicato a disposición de un nuevo pacto con el FMI.

Paro y plan de lucha de conjunto contra el 18%

La postura de rechazar la paritaria fondomonetarista del gobierno, de rechazo a la reforma jubilatoria y de oposición a los planteos autoencubridores de Godoy provino únicamente de los delegados independientes de la conducción de ATE, quienes en los tres minutos disponibles presentamos un balance crítico de la parálisis del sindicato, y expresamos el rechazo generalizado que produjo entre los estatales la firma de este pacto salarial, urdido a espaldas del conjunto. Opusimos los métodos burocráticos del CDN a los de nuestros compañeros estatales en el Hospital Garrahan y residentes y concurrentes de CABA, quienes con el método de la asamblea, el paro y la movilización enfrentan las rebajas salariales del gobierno de Alberto Fernández y Larreta.

Mientras se desarrollaba una pantomima de plenario para justificar la firma de un nuevo robo salarial en el Estado, la Junta Interna del Indec daba a conocer que una familia necesita $79.000 de bolsillo para poder vivir, un salario que prácticamente ningún estatal cobra.

Godoy no explicó porqué “no se pudo”. Para hacerlo, la conducción de ATE debió balancear lo actuado y lo conseguido -o no- en función del desarrollo de un conflicto organizado. Pero el balance no existe porque el rol desorganizador de parte del Consejo Directivo Nacional de ATE fue total: durante 2020 dejó pasar la vulneración de las cláusulas de revisión de la paritaria 2019, firmó un cuarto intermedio desde mayo hasta septiembre con aumento igual a 0%, convocó un paro testimonial en octubre en rechazo del 7%, que no tuvo continuidad, y llegó a diciembre sin un planteo salarial discutido entre los estatales.

La política de ATE de “disputar desde adentro”, dialogando con el gobierno, es un fracaso en toda la línea. El resultado es la entrega total. Queda demostrado que la estatización de los sindicatos es un bloqueo para desarrollar la pelea por la verdadera recomposición salarial en el Estado.

Para superar esta política de entrega y sumisión al gobierno que impone la burocracia sindical de ATE, necesitamos desarrollar la más amplia deliberación en todo el Estado y desde las juntas internas que nuclean al activismo debemos impulsar la convocatoria de un Congreso de Delegados de Base en ATE para votar un plan de lucha nacional por todas las reivindicaciones.

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