09/12/2020 | 1611

Gri Calviño, momentos decisivos de una gran lucha

Contra la flexibilización laboral y los despidos.

El conflicto de la metalúrgica Gri Calviño, ubicada en la zona sur del Gran Buenos Aires, está entrando en un momento decisivo, luego de más de dos meses de lock-out patronal y con todo el personal suspendido desde fines de agosto.

La empresa busca imponer una flexibilización laboral que recargue de tareas a los 200 trabajadores de la planta sin otorgar ninguna compensación salarial a cambio. Esto fue rechazado por los trabajadores que reclaman un “plus por movilidad” como punto central, la reincorporación de los 66 trabajadores despedidos en el marco de este conflicto y la libertad de organización sindical en planta. Este mandato fue resuelto en la asamblea de fábrica, realizada este miércoles 9 por la mañana, donde también se resolvió no ingresar a planta a pesar de la convocatoria de la empresa para empezar a producir, reclamando que se abra una instancia de negociación.

La intransigencia patronal a dialogar y su intento por imponer sus condiciones a toda costa se encontró con un colectivo obrero con mucha fuerza de lucha y una organización sindical interna que impulsa asambleas y acciones directas por las reivindicaciones de todos los metalúrgicos de Gri Calviño.

Contra la patronal y el Ministerio de Kicillof

La empresa acudió a maniobras de todo tipo para desgastar y quebrar esta lucha, que se ha mantenido con gran firmeza en todos estos meses. Así, la multinacional rompió la conciliación obligatoria, liquidando mal los salarios, contando con la “colaboración” del Ministerio de Trabajo bonaerense, que le dejó pasar ese ataque a los salarios, además del lock-out por el que no tomó ninguna medida ni sanción de ningún tipo. De este modo, el Ministerio de Kicillof jugó abiertamente para la patronal, liberando las partes sin extender la conciliación para que la empresa esté “liberada” de pagar los salarios de los 66 despedidos y, así, apretar a las familias obreras con el hambre. Kicillof también puso a la Policía Bonaerense, que dirige junto al cristinista Sergio Berni, a disposición de esta empresa, copando con decenas de efectivos y patrulleros el interior de la planta desde el primer día de la toma del playón por parte de los trabajadores, respondiendo con la represión y el amedrentamiento de su fuerza policial ante un justo reclamo gremial en defensa de las condiciones de trabajo, el salario y los puestos laborales.

Los trabajadores luchan y la burocracia plancha

La movilización al Ministerio de Trabajo nacional y a la cámara patronal del último viernes fue un golpe certero a los responsables de este intento de reforma laboral en los hechos; allí brilló por su ausencia la UOM, que no movilizó ni siquiera a uno de la comisión directiva de la seccional Quilmes. El festival solidario del sábado 5 de este mes se logró realizar a pesar del apriete policial y se convirtió en una nueva jornada de resistencia junto a organizaciones solidarias que se acercaron.

En este momento decisivo es más necesario aún una acción de lucha de toda la UOM y un paro de la seccional Quilmes, dirigida por el «Barba» Gutiérrez, que evitó tomar medida alguna en todos estos meses de conflicto. Una medida gremial del sindicato podría voltear por completo esta ofensiva patronal. La negativa a realizarla pinta de cuerpo entero a una burocracia sindical que se dedica sistemáticamente a aislar las luchas que el movimiento obrero desenvuelve por sus reivindicaciones o en defensa de sus condiciones de trabajo, como la de los metalúrgicos de Gri Calviño. Con el método de la asamblea y la acción directa, estos trabajadores pueden frenar a esta patronal y continuar el camino de conquistas que abrieron hace poco más de un año. Seguimos rodeando de solidaridad a los compañeros que marcan un rumbo de lucha al conjunto de los trabajadores.