Los gremios industriales exponen a los trabajadores para intentar diferenciarse de la CGT
La burocracia sindical junto a los empresarios lanzan una campaña conjunta para defender sus negociados.
Desde hace unas semanas la Confederación de Sindicatos Industriales de la República Argentina (CSIRA) junto a la Confederación General Empresarial de la República Argentina (CGERA) lanzaron una campaña insólita que presupone una “defensa” del trabajo argentino. Solo a través de redes, con la consigna "Queremos trabajar", convocan a los trabajadores de distintas industrias a que el jueves 5 de noviembre a partir de las 12 hs suban videos de sus tareas en sus puestos de trabajo, bajo el lema “Mostrá tu producto argentino, defendé tu trabajo” y, desde luego, las burocracias sindicales junto a las patronales permitirían una “movilización en tu lugar de trabajo”, frase irónica con la que concluye el flyer que circula en las redes oficiales de ambas Confederaciones.
CGERA está conformada por más de 70 cámaras y federaciones sectoriales de la industria, la producción, el comercio y los servicios, entre las más importantes se encuentran: Acara (Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina) - Acuba (Asociación Civil de Usuarios Bancarios de Argentina) - Adel (Asociación de Empresas de Limpieza) y cámaras del calzado, indumentaria, marroquinería, metalúrgicos, ópticos y decenas de Pymes industriales.
La Confederación de Sindicatos Industriales de la República Argentina (CSIRA) está integrada por más de 30 gremios de la actividad industrial y manufacturera del país.
Entre los gremios fundadores y principales que conforman la confederación se encuentran la UOM (metalúrgicos), SMATA (metalmecánicos), Uocra (construcción), Aoma (mineros), ATILRA (lecheros), AOT (textiles), STIA (alimentación) y FESTIQyPRA (químicos), además de la Federación Gráfica Bonaerense, papeleros, Seivara (vidrio) y Asimra (metalmecánica).
La organización nuclea a decenas de gremios de ramas como la textil, ceramista, frigorífica, naval, petrolera, plástica, maderera y del tabaco, representando a más de 900.000 trabajadores. Su conducción está encabezada por Ricardo Pignanelli (SMATA) como secretario general y Naldo Brunelli (UOM) como adjunto.
Como vemos tanto CGERA como CSIRA nuclean a una gigantesca masa obrera que viene sufriendo un ajuste sin precedentes, con la modernización laboral se ha logrado beneficiar a las patronales, abaratando los costos de las indemnizaciones por despidos, permitiendo una mayor sobreexplotación contra las y los trabajadores, y desde luego ha contado con la complicidad de las burocracias sindicales, quienes en nombre de “sostener el trabajo argentino”, dejaron pasar la reforma laboral sin ningún atisbo de oposición, mucho menos de lucha.
Que hayan lanzado una campaña de estas características (solo por redes) muestra el carácter colaborativo que existe entre la burguesía nacional y los gremios burocratizados que solo defienden sus negociados, exponiendo y exigiendo a las y los trabajadores que “defiendan su trabajo”.
Es absurdo, pero creíble, que Ricardo Pignanelli, secretario general del SMATA y del CSIRA, quiera diferenciarse de sus “amigotes” de la CGT, con semejante medida payasesca, luego de ser punta de lanza en la implementación del banco de horas en las automotrices, aplicando por primera vez en la industria automotriz y autopartista un convenio por empresa, para garantizar mayor productividad aumentando exponencialmente la tasa de ganancias empresarial, en total desmedro de las y los compañeros metalmecánicos.
La industria automotriz se encuentra en uno de los momentos más difíciles de la historia en nuestro país, sin embargo, ni el SMATA ni la UOM hacen nada por frenar la sangría obrera que vienen produciendo los cierres de empresas autopartistas y los nefastos “arreglos voluntarios”, que no son otra cosa que despidos encubiertos.
Para poder frenar este atropello patronal contra la totalidad de la clase trabajadora, debemos reforzar y potenciar la organización obrera desde las bases, superando a las burocracias sindicales, con un plan de lucha que contemple los históricos métodos obreros, teniendo una perspectiva hacia la huelga general, para derrotar en las calles al gobierno de Milei y todos sus cómplices.


Christian Carl
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