28/10/2020 | 1608

Mesas sectoriales: canal del lobby patronal

El Consejo Económico y Social es contra los trabajadores.
Por Sebastián Rodriguez Comisión interna de Morvillo

El gobierno decidió institucionalizar el Consejo Económico y Social a través de las mesas sectoriales. Del anuncio oficial participaron la CGT y la CTA (Yasky). La ultrakirchnerista Corriente Federal junto a las pymes nucleadas en el “espacio Producción y Trabajo” manifestaron públicamente su apoyo. Se acordaron 10 puntos muy generales que no pasan más que de una declaración de buenas intenciones, pero que en el fondo expresan las contradicciones que atraviesa el pacto social.

En primer lugar, se colocó la necesidad de exportar más. Sin más detalles. Algo muy incierto en el marco de una recesión mundial agravada por la pandemia y la guerra comercial. Lo más pérfido tal vez fue la definición de que “ningún sector productivo sobra: todos son importantes”, a sabiendas de que la frazada corta y el sometimiento al capital financiero impiden satisfacer las demandas de todo el arco patronal.

La referencia al aspecto sustentable (ambiental) del desarrollo productivo es otra impostura, cuando provincias enteras son víctimas de incendios forestales, se promueven las factorías de cerdos y trigo Hb4 portador de agroquímicos y se anuncia la explotación de la primera mina de oro a cielo abierto en Salta.

Entre los puntos se destaca uno, estratégico para el gobierno y la burguesía: “si no mejoramos la productividad, no bajaremos ni la pobreza ni la desigualdad”. Sin embargo, los trabajadores sabemos mejor que nadie que la mejora de productividad, sin inversiones en capital fijo y en el marco de este régimen social, implica inexorablemente avanzar sobre las condiciones de trabajo y los convenios.

Al momento se reunieron las mesas automotriz y de la construcción. Dos actividades clave en el esquema del gobierno. La primera porque actúa como aspiradora de dólares hacia el exterior por la cantidad de insumos importados que demanda y el saldo comercial desfavorable con Brasil. La segunda porque está pensada como recurso para atraer pesos y liberar la presión sobre los dólares paralelos.

Según trascendió, las mesas reflejaron el reclamo de las patronales, sobre todo el relacionado a exenciones impositivas. Ambos sectores reclamaron que los acuerdos se plasmen en proyectos de ley, una forma de perpetuar los avances y beneficios que puedan obtener.

Automotrices: aspiradora de dólares

Las patronales autopartistas se quejaron de trabas en el mercado de reposición de piezas. Las terminales recientemente llegaron a un acuerdo con el gobierno para establecer límites a la importación de autos. Un cupo encubierto que no pueden blanquear abiertamente para evitar sanciones de los países fabricantes. El sector ahora espera que se mejoren los reintegros y se bajen retenciones.

El objetivo declarado es que los vehículos que se produzcan en el país tengan, como mínimo, un 30% de componentes de fabricación nacional para reducir costos en dólares. “La única manera de ganar es aumentar la productividad del sector autopartista”, aseguró Cantarela, vocero de una de las cámaras empresarias. “Cuando en una mesa se habla de productividad, los trabajadores, con lógica, entran en alerta”, dijo el secretario de Trabajo, Marcelo Belloti. Alerta. Tiempo atrás trascendió que el proyecto de ley que estaban elaborando patronales y burocracia se trataba de una reforma laboral de hecho (algo que actualmente ocurre) con banco de horas, polifuncionalidad y contrato de personal por fuera de convenio.

El sector está integrado por doce terminales, 1.300 autopartistas, más de 1.000 concesionarios y 25.000 talleres. Emplea a 650 mil personas de manera directa e indirecta. Sin embargo, el reclamo y las reivindicaciones de ese universo obrero no están presentes en las discusiones. No se abrió un debate con el conjunto de los trabajadores para discutir un pliego de reivindicaciones ni un plan de lucha para obtenerlo. La burocracia sindical del Smata y la UOM discute con las patronales y el gobierno de espaldas a los trabajadores.

Construcción: blanqueo y exenciones

El gobierno ofreció a las patronales de la construcción dos proyectos de ley que incluyen un blanqueo de capitales, beneficios impositivos y la creación de una Agencia Hipotecaria Argentina.

Los precios de la construcción medidos en dólares están en los valores más bajos de la última década. Desde el gobierno apuntan a que el sector absorba parte de los dólares que hoy se fugan o se atesoran. El objetivo es hacer frente al agotamiento de reservas del Banco Central y a las presiones devaluatorias. No es una medida destinada a satisfacer las demandas de los trabajadores ni con perspectiva de éxito con una desocupación del 29% y salarios de pobreza.

Las patronales reclaman que se las exima del pago del impuesto anunciado para el blanqueo de capitales. O sea, bregan por más concesiones para legalizar la evasión impositiva. Los blanqueos en el pasado demostraron su impotencia para resolver los problemas estructurales, mucho menos para resolver el problema de viviendas que, según el Indec, demanda la construcción de 3,5 millones de nuevos hogares.

Al igual que en la mesa del sector automotriz, acá tampoco estuvo presente la agenda de los trabajadores: los despidos y suspensiones, la falta de ingresos debido al parate por la pandemia, las condiciones de seguridad e higiene, los protocolos por Covid.

Por una salida obrera

Las mesas sectoriales actúan como canal para el lobby patronal en su batalla por apropiarse de una parte de los recursos del Estado. Sin embargo, los recursos son mínimos porque los compromisos con el capital financiero se llevan la mayor tajada. El aumento de la tasa de explotación de la clase trabajadora y la destrucción de un sector del aparato productivo son los mecanismos del capital para superar sus crisis. En las mesas sectoriales, los distintos sectores de la burguesía reclaman por su supervivencia. Al interior de cada sector, la lucha se replica.

Los trabajadores no tenemos nada que hacer ahí. Debemos luchar por nuestras propias reivindicaciones. El Consejo Económico y Social es contra la clase trabajadora. Impulsemos el debate en los lugares de trabajo para avanzar en la construcción de una alternativa obrera frente a la crisis capitalista.

 

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