19/05/2021

Paritaria UTA: un salario al límite de la canasta de pobreza

Rechacemos este acuerdo inconsulto y ruinoso de 28,6%. ¡Sigamos la lucha!

El acuerdo alcanzado por la UTA y las cámaras patronales del sector establece un aumento del 28,6%. Lleva el salario bruto de $70 mil a $90 mil en septiembre, llegando entonces a los $72 mil de bolsillo. El salario de los choferes sigue corriendo al límite de la canasta de pobreza. Con el ritmo inflacionario actual para ese entonces estará por esas cifras. Mientras tanto, los mecánicos estarán en ese mes en $60 mil de bolsillo, por debajo de la línea de la pobreza.

Estamos frente a una nueva paritaria ruinosa, que frente a una inflación que no bajará del 50% representa una nueva caída del poder adquisitivo de los trabajadores del transporte.

¿Qué dice el acuerdo?

El periodo de vigencia de este acuerdo es de un año, de enero a diciembre 2021, cuando las anteriores eran de  abril a marzo del año siguiente. Esta modificación es una maniobra para tirar las negociaciones futuras a época de vacaciones y así intentar evitarse las tensiones que se produjeron en estos meses recientes con movilizaciones y cortes autoconvocados.

El acta inconsulta con la base del gremio y difundida en los medios nacionales señala que los choferes recibirán un aumento retroactivo de $30 mil en 3 cuotas colocando el salario bruto de enero en $70 mil y que será utilizado como base de cálculo del aumento. Esta suma se termina cobrando en septiembre con varios meses de retraso, siendo devorada por la inflación.

Por otra parte, se acordó un bono por única vez a modo de “gratificación” de $30 mil a cobrarse en 5 cómodas cuotas.

La difusión en los medios de un 37% completamente dibujado, queda así desmentido por la propia acta que confirma que el aumento es de un 28,6% en cuotas; la burocracia sindical se apoyó en lo engorroso del acuerdo para confundir y disimular la magnitud de la entregada.

La mención en el acta sobre la “igualdad de género” es una mera formalidad ante el reclamo creciente entre compañeras que son parte del proceso de lucha de los autoconvocados, y no implica ninguna medida real que favorezca la posibilidad de mujeres trabajadoras a puestos de trabajo en el transporte automotor.

Con Fernández, la UTA es un factor de presión patronal

La posición de la burocracia sindical de Fernández durante la “negociación” paritaria se redujo a acompañar el reclamo patronal por mayores subsidios y que el aumento salarial sea el subproducto de esto, condicionado por esa puja de las cámaras con el gobierno. Tanto es así, que la misma acta explicita el planteo patronal de que podrán cumplir con los aumentos si el gobierno les otorga el dinero correspondiente, es decir, hay aumento si hay más subsidios.

Las empresas que vienen de recibir este año un aumento del 30% de los subsidios, reclaman más subsidios y tarifazos, y pretenden usar a los trabajadores como instrumento de extorsión.

El resultado de la paritaria es, en definitiva, la consecuencia de la posición propatronal de la burocracia sindical, incapaz de atacar las ganancias de los empresarios y la política de subsidios del gobierno que enriquece a los empresarios. Nos hacen pagar la crisis.

Esto deja planteado exigir la apertura de los libros contables de las empresas a manos de los trabajadores y terminar con la fiesta capitalista de subsidios en el transporte.

La lucha de autoconvocados

La paritaria estuvo cruzada por un profundo proceso de lucha “autoconvocada” de los trabajadores del transporte del AMBA que fijó las reivindicaciones sentidas por la base del gremio: los $100 mil de básico inicial de bolsillo, la vacunación de los choferes, la equiparación salarial de los choferes con el personal de técnica que están alrededor de un ¡18%! por debajo del chofer, las cabinas para aislamiento y seguridad e incorporó las reivindicaciones específicas de las trabajadoras, entre otros reclamos. La paritaria no ha satisfecho ninguna de estas reivindicaciones lo que motivó una nueva jornada de lucha para este viernes 21 donde se considera movilizar al Ministerio de Trabajo.

El sector de la burocracia sindical encabezada por Martín Bustinduy -Agrupación Juan Manuel Palacios- salió a cacarear tibiamente con la “insuficiencia” del aumento, y no han participado activamente del proceso de luchas. El moyanista Bustinduy no quiso sacar los pies del plato del pacto social que une a la burocracia sindical de todo pelaje con el gobierno de los Fernández y que consiste en seguir tirando los salarios al bombo y hacer pasar un ajuste a pedido del FMI.

Bustinduy tampoco quiere importunar a DOTA, que es el monopolio al que representa. Menos impulsar una lucha contra el aumento “insuficiente”. Si algo ha quedado claro en esta lucha es rol abiertamente propatronal de esta fracción de la burocracia sindical y su integración al gobierno al igual que el oficialismo del Gallego Fernández.

En conclusión, el aumento debe ser rechazado por los sectores de lucha autoconvocados del gremio y por toda la base con asambleas en cada línea. Es fundamental que todos los sectores de choferes de diferentes líneas saquen estas conclusiones y resuelvan una continuidad.

Los choferes, que se unieron así al proceso de lucha más avanzado de la etapa protagonizando un nuevo escenario en el movimiento obrero,  se contrapusieron a la integración de la burocracia sindical al gobierno, la pasaron por arriba y salieron a la lucha, tienen importantes desafíos.

Se abre una instancia de deliberación a partir de la firma de la paritaria que debe ser utilizado para clarificar respecto al contenido de la paritaria y redoblar los esfuerzos para mantener la movilización y organización conquistadas, en el sentido de una lucha frontal por las reivindicaciones planteadas y bajo la estrategia de expulsar a la burocracia sindical en cada cuerpo de delegados y en toda la UTA.

 

                     

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