27/04/2021

Quién defiende realmente el salario

El planteo que cada sector lleva al Consejo del Salario.

Juan Diez Ojo Obrero Fotografía

La convocatoria al Consejo del Salario, para “discutir” el aumento del Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVyM), no arroja grandes sorpresas en cuanto a las “pretensiones” de la burocracia de las centrales obreras (CGT y CTAs) y las organizaciones sociales del gobierno, convocados a tal propósito. Solo el Plenario del Sindicalismo Combativo reclama un salario mínimo con la canasta de pobreza como piso.

Desde el gobierno nacional vienen manifestando su intención de cerrar una “actualización” del orden del 30-32%, en línea con la proyección inflacionaria, creativa, del Presupuesto 2021, del 29%. El salario mínimo se encuentra hoy en $21.600, casi tres veces inferior a la canasta de pobreza: requeriría un aumento del 180% para alcanzarla.

En este sentido, desde la dirección de la CGT van a la reunión con el planteo de un aumento de entre el 35 y el 40%, en “no más de dos tramos” –quien dice dos, dice tres. La intención es tratar de mostrarse arrancándole algunos puntos al gobierno, pero en los marcos del pacto social entablado con Alberto Fernández.

La demanda de un 35%, como piso, habilitaría a cerrar un aumento de hambre, que llevaría el salario mínimo a unos $29,160: menos de la mitad de la Canasta Básica Total de $61.000 y solo levemente por arriba de la Canasta Básica Alimentaria… por ahora. Además, se trataría de un acuerdo en cuotas, por lo que lo más probable es que tampoco lleve a alcanzar a la línea de indigencia.

Por su parte, desde la CTA de los Trabajadores, de Hugo Yasky, han trascendido que también se ubican en el margen de un 35-40%, pero que a diferencia de sus pares cegetistas la capitulación debería ser en una sola cuota.

Para ambos casos, se trata de propuestas que van en la línea de lo firmado por la burocracia sindical en distintos gremios –docentes, metalúrgicos, bancarios, etc-, entre un 30 y un 36%, y en su mayoría en tramos de cuatro cómodas cuotas no acumulativas, lo que reduce el monto total del aumento. Más si se consideran las proyecciones anuales reales de una inflación del 50%.

Desde la CTA Autónoma, de “Cachorro” Godoy y Ricardo Peidro, fueron por la contraria, señalando que un aumento del 200%, que lleve el valor del salario mínimo a la canasta básica, es algo que “no se puede pedir”, pero que habría que “aspirar” a llegar allí de forma progresiva.

Algo como esto implicaría, en términos reales, un aumento que supere las proyecciones de la inflación 2021 y que acorte el camino entre un salario mínimo rezagado y una CBT que corre velozmente. De mínima debería implicar un aumento del 100%, cosa que desde la central no se han atrevido a afirmar o reclamar. Ni han convocado a ninguna medida por ello.

Sólo para tener en cuenta, un documento elaborado por Cifra (centro de investigación e la CTA T) refleja que “En marzo de 2021 el poder adquisitivo del SMVM se ubica 37,5% por debajo del nivel de 2015” y que solo para volver al nivel de fines del gobierno de Cristina Kirchner el salario mínimo debería aumentar un 70%, llegando a $35.000. Cosa que tampoco plantea ninguno de estos “interlocutores”.

El único sector que ha levantado el reclamo de un salario mínimo igual a la canasta básica de $61.000 es el Plenario del Sindicalismo Combativo y el frente piquetero, que asistieron a la reunión del Consejo del Salario, pero no como invitados para sellar el pacto de ajuste de Fernández con la burocracia, sino movilizados ante las puertas del Ministerio de Trabajo de Nación, junto a los principales sectores en lucha del movimiento obrero ocupado y desocupado.

Entre esto se encuentra el Sutna (gremio del neumático) que viene de conquistar una paritaria ejemplar, con un aumento del 54%, asegurando 5 puntos por arriba de la inflación. Una orientación que contrasta con la parálisis y entrega de las direcciones sindicales integradas al pacto social con Alberto Fernández.

La lucha por un salario mínimo igual a la canasta básica no culmina con esta reunión del Consejo del Salario, ya que seguirá expresándose en la lucha callejera de las organizaciones piqueteras independientes del gobierno y en los reclamos que van ganando lugar en distintos gremios, como el caso de la huelga de los trabajadores de la salud autoconvocados de Neuquén. La lucha y organización del sindicalismo combativo expresa un canal de salida independiente a la crisis, que también tendrá su expresión el próximo Primero de Mayo, con un  acto del Frente de Izquierda Unidad, con las principales luchas obreras del momento.