Sindicales
24/10/2026
Subte: una lección obrera a la burocracia sindical
Y un golpe a Jorge Macri y su Justicia.
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Lo ocurrido el martes pasado tiene una enorme importancia para los trabajadores de la Ciudad y el país. Emergió con fuerza un choque de fondo entre los trabajadores y los capitalistas, donde el gobierno de Jorge Macri y su (in)Justicia sufrió un golpe a la mandíbula de parte de los trabajadores, nada menos que con el método de la huelga general hasta la liberación de los delegados y dirigentes llevados presos: Claudio Dellecarbonara, Facundo Heredia y Néstor Segovia, el secretario general, detenido por un tiempo menor. Llevar esposados a delegados y directivos de la histórica AGTSyP fue una idea “aleccionadora” de parte de un gobierno que hace propaganda preelectoral mediante afiches con fotos de la guardia de infantería. La lección se la dieron los obreros con un paro general que pasó por encima todas las trabas, en primer lugar la reforma laboral que obliga en el transporte a garantizar el 50% del servicio. Liberar antes al secretario general puede haber tenido el objeto de dividir la medida; no ocurrió.
Todo el andamiaje represivo patronal y burocrático fracasó. Los supervisores no movieron un tren y su sindicato adhirió, y los afiliados a UTA apoyaron la medida. El paro se fue extendiendo línea por línea, en el Premetro y en los talleres, sector por sector, hasta extenderse a todas las líneas. Un paro sorpresivo de un medio de transporte no es simpático, por supuesto, para nadie, pero la población se mostró comprensiva porque la situación es agobiante para toda la clase obrera. Jorge Macri tuvo que mentir que metió presos a los metrodelegados por dejar sin transporte a la gente. Fue al revés, la brutal medida ordenada por la fiscal ante una levantada de molinetes es la que desató la huelga general.
La patraña mediática de que fue una interna gremial es un disparate. Se trató de una experiencia extraordinaria, porque la base obrera, los activistas y delegados de sector de todas las corrientes se fueron plegando a la huelga que fue un estallido contra toda la ofensiva de la patronal de Emova y de Jorge Macri que detallaremos. La reacción huelguística fue acompañada por ambas corrientes de la dirección del gremio, hoy dividida en dos listas. Horas antes era liberado también Segovia. Es decir que la reacción obrera puso a prueba a las distintas corrientes y listas que se presentan a la próxima elección del 27 de noviembre.
La detención de los dirigentes obreros resultó un búmeran para Macri. Tuvo que hocicar ante el paro que no se levantó hasta la liberación de los compañeros. Fue desautorizado ante la población. Qué lección también para la burocracia sindical de la CGT y las CTAs. Y digamos claramente, el paro general sacudió una política derrotista de la dirección del sindicato alineada con la CTA T de Hugo Yasky. Una política que ha ido vaciando las grandes tradiciones de lucha del subte que emergieron con toda su fuerza.
La disposición obrera a semejante reacción huelguística desmiente a la burocracia de los gordos y todos sus socios que dicen que las bases obreras no dan. Las reservas de lucha entre los trabajadores están. Lo que falta es una dirección que las organice para enfrentar la reforma laboral y todo el régimen de Milei con los métodos de la lucha de clases y de la huelga general.
La proliferación de causas penales y de desafuero sobre los sectores del movimiento obrero que lucha, ocupado y desocupado, sobre organizaciones sindicales y piqueteras, ha dado un salto con la detención esposados de dirigentes obreros -como lo dio también con presos políticos como Milton y Eneas-, muchos de ellos elevados a juicio como los 24 compañeros del Sutna o los dirigentes y delegados del Polo Obrero. En este listado están los 40 dirigentes y delegados del Garrahan, sean de ATE o Apyt, los 178 procesados por “asociación ilícita” del propio Subte, numerosos compañeros de la 60 y otras líneas de UTA, compañeras represaliadas de Ademys, compañeros perseguidos de GPS, por mencionar los casos más resonantes. Esta es la reacción del régimen, como en Europa el toque de queda en Francia, o la represión a los jóvenes de Meloni en Italia. Desde luego estarán a la orden del día todas las iniciativas de lucha y movilización unificando estos temas contra la represión y la criminalización.
Emova y las razones que acumularon la bronca obrera
El subte viene atravesando un vaciamiento sistemático. La falta de mantenimiento e inversión por parte de la empresa Emova y de Sbase está deteriorando día a día el servicio. Sin embargo, la tarifa aumentó un 2.175% desde la llegada de Jorge Macri. El pésimo servicio y una tarifa impagable tienen como consecuencia que el número de pasajeros sigue al día de hoy un tercio por debajo de los niveles prepandemia. Los salarios, firmados por UTA, ya no son lo que eran porque el poder adquisitivo se ha ido deteriorando para todos los trabajadores.
La patronal Emova embolsa los beneficios del vaciamiento y el aumento de tarifas. Y a su vez pretende aumentar la explotación de los trabajadores con una mayor flexibilización laboral apoyándose en la reforma laboral aprobada en febrero. La polifuncionalidad, la tercerización y la destrucción de la conquista de las 6 horas de trabajo y los tiempos de descanso están en la agenda patronal.
No es casual que el conflicto haya estallado en la línea B. Las formaciones obsoletas y contaminadas con asbesto son denunciadas por los trabajadores hace prácticamente una década. El gobierno de Macri viene demorando sistemáticamente la urgente renovación completa de la flota contaminada que fue adquirida en 2013 por su primo Mauricio en un escándalo de corrupción y sobreprecios.
La obsolescencia de la flota hace imposible el cumplimiento de los cronogramas de circulación. La patronal pretende descontar esas demoras del tiempo de descanso de los trabajadores y de la continuidad de la jornada más allá de las 6 horas diarias, estableciendo de hecho la modalidad de “banco de horas” aprobada en la reforma laboral. La defensa por parte de los trabajadores de la jornada laboral y los tiempos de descanso es lo que derivó en las sanciones patronales que originaron la apertura de molinetes del martes pasado.
Jorge Macri en la mira de los trabajadores
Este es el cuadro en el que se inscribe la ofensiva antiobrera de Jorge Macri. Su primer eslabón fue la fiscal Celsa Ramírez, quien ordenó la detención de trabajadores ante la apertura de molinetes. La fiscal es un peón patronal completamente alineada con el macrismo y de vínculos de larga data con Daniel Angelici, hoy aliado a Jorge Macri, a López Zabaleta, recientemente nombrado Fiscal General de la Ciudad, y al ministro de Justicia de la Nación, Juan Bautista Mahiques. Hace solo 6 meses fue esta misma fiscal quien impulsó la imputación penal de 171 trabajadores y delegados del Subte por medidas gremiales acusándolos de “asociación ilícita”. Además, tiene un profuso historial en desalojos, espionaje a organizaciones populares y persecución a vendedores ambulantes.
La otra pata de la ofensiva macrista es la propia Policía de la Ciudad, que llevó adelante las detenciones y la represión posterior a quienes se acercaron a la estación Rosas a solidarizarse con los trabajadores. La ferocidad policial se ensañó particularmente con las legisladoras porteñas del Frente de Izquierda Amanda Martín y Vanina Biasi, quienes elevaron una denuncia penal por abuso de autoridad. Son estos abusos que vemos reiteradamente frente a las movilizaciones de jubilados o los operativos xenófobos denominados “Tormenta negra” contra las villas de la Ciudad, avanzando hacia el establecimiento de un verdadero estado policial.
El ataque macrista buscó particularmente la aplicación de la figura de “servicio trascendental” para que en el subte se garantice el 50% del servicio durante los paros, lo cual fue presentado formalmente por la Secretaría de Trabajo. De esta forma, planea extenderlo a otros sectores que se encuentran en distintas etapas de lucha, como los docentes o los residentes y concurrentes de la Ciudad. Se trata de un objetivo estratégico para las patronales y el gobierno que estableció la reforma laboral y que ha servido de hilo conductor de esta ofensiva. La contundencia del paro hasta conquistar el objetivo de liberación de los delegados fue un duro revés para este objetivo.
Complicidad peronista de larga data
Algunos dirigentes del peronismo de la Ciudad, como Leandro Santoro, quien encabezó las listas de las últimas elecciones, salieron a criticar a Jorge Macri por haber provocado el paro de subtes. Sin embargo, fueron los propios legisladores peronistas quienes vienen de darle los votos a Macri para designar como Fiscal General al jefe de Celsa Ramírez, Javier Martín López Zabaleta, y los pliegos de los jueces del fuero laboral. Yendo un poco más atrás en el tiempo, recordemos que fue el mismo kirchnerismo el que en 2012 impulsó una campaña para que Mauricio Macri “se haga cargo” del subte, lo que luego votaron conjuntamente en la Legislatura, como así también la creación de la Policía de la Ciudad. Como vemos, en la propia Ciudad fue el peronismo el que le dio las herramientas fundamentales al macrismo para desarrollar la ofensiva que vemos hoy en el Subte.
En el cuadro más general y como señalamos más arriba, el hilo conductor de los ataques a los trabajadores es la reforma laboral impulsada por Javier Milei, quien consiguió aprobarla pactando con la CGT, que no movió un dedo ni convocó a paro, y con los gobernadores, senadores y diputados peronistas que vienen dándole los votos a Milei cada vez que los necesita.
Las tareas que plantea la reacción obrera
Las detenciones y el paro del martes cayeron en pleno proceso electoral del sindicato AGTSyP. Luego de la muerte de Roberto Pianelli, la directiva se dividió y por primera vez se presenta en 2 listas separadas. La lista Multicolor, histórica referencia de las agrupaciones de izquierda, no se presentó ya que la lista Bordó, orientada por el PTS, no quiso integrar a agrupaciones como la Naranja, del PO, de histórica trayectoria en el subte. Otras agrupaciones combativas se fueron retirando también de la discusión ante la negativa de convocar un plenario de delegados y activistas para conformar la lista y establecer su programa.
El cuadro abierto plantea un balance. ¿Cómo un sindicato que puede realizar un paro fulminante como el del martes ha retrocedido tanto en materia de condiciones laborales e incluso en la vida interna y democrática del sindicato? La respuesta radica en que el sindicato nacido al calor de la lucha, de las asambleas, de la conquista de las 6 horas y del enfrentamiento con la burocracia de la UTA, se fue adaptando de manera creciente a la estrategia sindical de la CTA y política del peronismo, limando su vida democrática y su voluntad de lucha. El último proceso de lucha contra el asbesto y por el doble franco fue abandonado a fines de 2023 sin siquiera un balance. Sin embargo, a pesar de años de pasividad y desmovilización, la combatividad de sus orígenes, su trayectoria de lucha, todavía está presente en la conciencia de la base de los trabajadores y es lo que emergió el martes con toda su fuerza ante una situación de acorralamiento por parte del gobierno y la patronal.
¿Son los trabajadores los que no dan para luchar? ¿Es la famosa “correlación de fuerzas” elevada a un estatus estructural e inamovible? ¿O es que el movimiento obrero necesita una dirección que organice sus fuerzas para la pelea? También es un debate importante frente a las corrientes como el PTS, que desprecian a los sindicatos recuperados por los trabajadores y pretenden colocarlos como colaterales de las corrientes de la izquierda para subordinarlas a una política electoral y no como conquistas estratégicas de la clase obrera, con la perspectiva de la huelga general y de la lucha por el poder.
Es una advertencia para todas las patronales y los gobiernos. Como lo vemos con la juventud que se plantó en Francia y hoy conmociona a toda Europa. Es el camino a seguir.
Con el paro, los trabajadores del subte dijeron “acá estamos” y eso puede contagiar. Empezando por casa, la tarea es organizar asambleas por cada sector, en cada línea, para establecer el pliego reivindicativo. Un plenario de delegados con mandato tiene que iniciar la nueva etapa. Y a partir de ahí, convocar un congreso de delegados de bases de sindicatos de la Ciudad, como los docentes y los residentes y concurrentes en lucha, para quebrar la ofensiva macrista-mileista con un plan de lucha.

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