28/04/2021
Hacia el 1° de Mayo

Un nuevo escenario en el movimiento obrero

Durante las últimas horas, febriles asambleas de trabajadoras y trabajadores de la salud de Neuquén debatieron lo arrancado al gobierno y qué curso seguir. Tras dos meses de lucha y 20 días de piquetes, esta huelga sacude el suelo del movimiento obrero argentino. Por ella misma y porque no se trata solo de ella, sino que es el emergente de un proceso en la clase obrera y sus sectores de vanguardia.

Ante todo porque se trata de un movimiento autoconvocado que pasó literalmente como un tsunami sobre la paritaria del 15% firmada por dos burocracias sindicales, la de UPCN y la de ATE. Una de la clásica burocracia sindical de los gordos, la otra de la CTA kirchnerista de Yasky, representada por Carlos Quintriqueo. Justamente, la huelga ha tomado como símbolo al elefante porque el burócrata dijo en algún momento que esta huelga es “como un elefante, no sabés por dónde agarrarlo, si por la cola o por la trompa”. Metáfora viva porque es la burocracia la que no supo ni sabe por dónde agarrar un movimiento de lucha que llegó a cortar 26 rutas con sus piquetes, paralizando la industria petrolera, principal actividad productiva de la provincia.

Otra burocracia, la de Pereyra de petroleros, salió una vez más como voz de la patronal petrolera y del gobernador del MPN, partido por el cual el dirigente petrolero fue senador nacional: “si no levantan los piquetes los vamos a desalojar con 30.000 petroleros”. No ocurrió la amenaza patotera, como tampoco el gobernador ni el gobierno nacional se animaron a mandarles la gendarmería a los piquetes. Por un sencillo motivo: la huelga de enfermeras, camilleros, médicos y personal de salud de todo orden contó con un fuerte apoyo popular que en las semanas finales empezó a manifestarse con paros de todo el sector estatal de la provincia, especialmente docente, pero también judiciales y de otras actividades, poniendo en el escenario provincial el fantasma de una huelga general estatal provincial.

Para la galería histórica de las maniobras de la burocracia sindical, Quintriqueo declaró el paro por tiempo indeterminado en el día 54 de la huelga contra la paritaria que él mismo firmó. Indudablemente fue un acuerdo secreto con el gobernador para rescatar a ATE. Una maniobra de manual, para firmar dos días después una concesión importante pero todavía lejos del reclamo de los trabajadores. La interhospitalaria, auténtica dirección democrática de la huelga, basada en las asambleas contrapropuso que el 53% propuesto fuera en dos cuotas y no hasta marzo 2022 sino hasta fin de año con renegociación salarial a partir de julio, porque se trata de dos años y no de uno debido a que en 2020 no hubo aumento, nada menos que en pandemia a quienes están a cargo de salvar las vidas de la población. No son objeto de este artículo las mil peripecias para un balance de este movimiento formidable, apuntemos sí que rechazó varias ofertas de bonos y que este aumento al básico impactará en cualquier caso sobre todos los trabajadores de la provincia.

No casualmente esta huelga ganó la plana nacional de los principales medios de la burguesía quejosos de la “falta de garantías para los inversores de Vaca Muerta”. En la provincia será un antes y un después, pero su alcance es nacional.

Neuquén un emergente nacional

La gran huelga, con todo, no se trata de un proceso aislado, es el emergente de un proceso nacional. Pudimos constatarlo recientemente en el plenario nacional de la Coordinadora Sindical Clasista de nuestro partido, cuando en las sesiones de apertura y cierre se expresaron trece sectores en lucha, desde sus huelgas o piquetes. Un proceso con alta participación de las direcciones clasistas, por un lado, pero con una nueva camada de activistas que vienen de las entrañas de la clase obrera chocando con el gobierno nacional o los gobiernos provinciales en los que en muchos casos depositaron sus expectativas, o al menos su voto. Ese proceso de luchas volvió a verse en las puertas del Ministerio de Trabajo, en el acto con motivo de la reunión del Consejo del Salario, ante el cual se reclamó un mínimo de $60.000, donde confluyeron esas luchas con el Plenario del Sindicalismo Combativo y la Unidad Piquetera.

La huelga vitivinícola que abarcó desde las bodegas mendocinas y sanjuaninas hasta los Valles Calchaquíes salteños fue también mediante delegados autoconvocados, piquetes en las bodegas y en este caso se extendió a los trabajadores de las fincas contra salarios de $23.000 o menos aún para los cosecheros, todos por debajo de la línea no ya de pobreza sino de indigencia. En Tucumán otro tanto ha ocurrido por parte de los obreros del citrus, donde el burócrata Ferreyra de Uatre, al igual que Pereyra en Neuquén pidió represión a los piquetes acusando al Polo Obrero de sostenerlos, lo cual es un orgullo del PO tucumano. En todos los casos se desafían las paritarias del 29% que consagran salarios de hambre.

En otros andariveles, se han producido ocupaciones del lugar de trabajo tenaces, prolongadas como la de la Clínica San Andrés que es un conflicto testigo ante los cierres de una decena de clínicas, vitales en estas horas, y más en este caso que atendía a 18 mil afiliados al Pami. Las enfermeras y trabajadores de la San Andrés han incorporado todos los métodos de lucha de la clase y han afinado la puntería política al apuntar al Pami de Volnovich para que se haga cargo, desnudando la impostura kirchnerista del “Estado presente”. Esta Clínica de 140 trabajadores pone sobre la mesa la verdadera naturaleza de ATSA de Daer.

Una de las ocupaciones más notorias –y provisionalmente triunfante- es la de los trabajadores de Just que impusieron la continuidad laboral acompañando con un acampe en la planta activa, lo que revaloriza más aún el método de lucha tan combatido por la burocracia y eludido por vastos sectores de izquierda. El frigorífico ArreBeef de mil obreros protagonizó una ocupación contra la patronal y la burocracia, que resultó tan inmanejable que para desmontar el movimiento fue preciso apelar a la represión de la bonaerense de Berni, siempre presta como antes lo hizo con el frigorífico Penta. Pero también a un ala de la burocracia de la carne que operó para dejar afuera a un grupo de activistas. La misma línea que se usó contra Siderar Sur por parte de la UOM Avellaneda.

Como se puede apreciar la integración de la burocracia al gobierno de los Fernández-Fernández transforma a estas direcciones en agentes abiertos de la política patronal  y del ajuste de Guzmán. El punto es que se están produciendo pulseadas y pulseadas desde la clase obrera para confrontar y probar fuerzas donde el proletariado va madurando una experiencia y una vanguardia, aún cuando cuesta derrotas. Sin luchar, agreguemos, la derrota está fuera de discusión, es número puesto.

La docencia es un capítulo aparte porque los paros del clasismo que impulsaron Ademys en CABA y los Sutebas Combativos de la Provincia de Buenos Aires, arrastraron a otros sindicatos y fueron un factor en la única medida adoptada contra la segunda y devastadora segunda ola del Coronavirus, la suspensión de clases en el Amba. Y ante el default presidencial para hacer cumplir el decreto ante la podrida política de Larreta, otra vez Ademys arrastrando en muchos casos a UTE fue el instrumento de lucha que cargó en las espaldas docentes la no presencialidad, cuando la salud de toda la población, no ya de los docentes, está en juego. La tenacidad de estas luchas, aisladas implacablemente por la burocracia, las hace chocar con el Estado y sus gobiernos, nacional y provinciales, contribuyendo a la maduración de la camada de activistas que las sostienen.

Las paritarias de la burocracia en discusión

En términos generales el gobierno impuso paritarias cercanas a lo pautado entre el ministro Guzmán y el FMI en el presupuesto 2021 que se destacó por la pauta inverosímil del 29% de inflación y por no prever un solo peso para la pandemia. Así lo marca un primer lote de ese importe donde se destacan Bancarios del kirchnerista Palazzo que cuotificó un 29% en el sector de más ganancias del país, al igual que Luz y Fuerza y Utedyc. Ya cuando la inflación de diciembre a marzo desmiente por completo semejante pauta Comercio firmó por un 32%, la UOM en un 35%, la Uocra en un 35,8% o Atilra en un 30% pero con 8% de recuperación 2020.

Como se ve ninguna burocracia se fue del proyecto oficial de la inflación prevista y algún puntito más, el relato presidencial, a pesar que la marcha de los últimos cuatro meses es de un 50/60% anual y el propio REM del Banco Central ha elevado su pronóstico del año a 45% y lo sigue reajustando al alza. No viene al caso de este artículo destacar los naftazos y la completa impotencia de los precios máximos, importa sí destacar que Guzmán desde Europa, donde fue a mendigar apoyo para el rescate de la deuda, felicitó “la responsabilidad de los sindicatos, que entendieron el mensaje que no entienden los empresarios”. O sea que han interpretado la política estratégica de desvalorización de la fuerza de trabajo que está en la base de las “reformas estructurales” del FMI. Prueba está que el salario mínimo ha llegado a U$S 146 un valor “centroamericano”, “competitivo” diría la UIA, que fue también muy agradecida en oportunidad del pacto UIA-CGT-Gobierno de rebaja del 25% de los salarios en suspensiones de pandemia 2020.

En este plano también se han abierto picas por parte de los trabajadores. No vamos a dejar de mencionar la huelga de 22 días de diciembre del gremio Aceitero para defender un valor equivalente a la verdadera canasta familiar que oscila en los $100 mil. Pero más recientemente hubo una seguidilla de paros docentes al comienzo de clases con cabecera en la gran huelga chaqueña canalizada por el Sitech contra el 35% de Capitanich. En estos días la Conadu Histórica para las universidades nacionales, en difíciles condiciones por la virtualidad y por la entrega de las otras federaciones integradas al pacto social enteramente.

Pero sin dudas, el punto de ruptura, que hoy es noticia en las columnas más notorias de las secciones sindicales, es la revisión paritaria del Sutna que arrancó con un movimiento fabril de reclamos un 54% en el período julio 2020/junio 2021, con una cláusula que establece que si los índices hasta junio arrojan más de lo previsto en el acta-acuerdo se aplicará un 5% sobre la inflación real. Es decir que explotando una reactivación importante de la actividad, la organización obrera que presenta batalla en todos los planos –protocolos obreros, accidentes laborales, categorías, efectivización de contratados- ha logrado la unidad y movilización obreras para arrancar estos porcentajes.

El clasismo rompe los techos desde una dirección sindical y rompe los techos desde las bases de una huelga autoconvocada como la neuquina. Las revisiones previstas tal vez no sean un trámite como hasta ahora.

Un nuevo escenario

Desde estas páginas hemos explicado que en el último período hay un destacamento de vanguardia en la lucha de clases de los trabajadores, su sector desocupado. Hemos puesto de relieve que el Frente de Lucha Piquetero que ha contribuido a formar el Polo Obrero con su propio desarrollo masivo y su contribución programática, política y metodológica, se ha transformado en la vanguardia nacional de la lucha de los trabajadores no solo contra el hambre, sino por el trabajo, por el blanqueo  del trabajador en negro, por un seguro al desocupado y a los sin ingresos, especialmente en pandemia, pero también al margen de ella y por el salario mínimo al punto de ser el sector que arrancó el compromiso de adelantar el Consejo y encabezó la movilización este 27 por los $60.000. El Polo y sus compañeros han sido promotores de un punto de reagrupamiento unitario de todos los sectores con la sola excepción del Trío San Cayetano integrado al funcionariado oficial. Un mérito, pero que habla de un cuadro político de desgaste de un gobierno que se desnuda cada día en su gran función estratégica: el rescate de los banqueros y sus acreencias y la contención de los trabajadores para imponerlo mediante un ajuste. La explosión del movimiento piquetero tiene ondas expansivas, como la Agrupación de Trabajadoras de Casas Particulares, hoy un protosindicato de una actividad que jamás organizó nadie.

Hoy podemos decir que los piqueteros no están solos. En resumen, en la provincia patagónica del levantamiento de Cutral Có ante la desocupación masiva de la privatización petrolera menemista de los ’90, en la tierra del maestro Fuentealba, cuando la docencia enfrentaba las tropas de Sobisch, se ha producido el emergente de un nuevo escenario en el movimiento obrero.

En él llegamos al 1° de mayo, asomados al abismo de la catástrofe sanitaria, económica y social en las que nos han colocado los gobiernos de la burguesía en sus diferentes variantes. Un cuadro que se presenta convulsivo en toda América Latina como lo expresa el paro general previsto en Chile el 30 de abril. La pandemia nos impedirá desbordar la Plaza de Mayo, seamos miles en las redes con el Frente de Izquierda para contribuir a darle un canal de independencia política de clase al proceso en marcha.

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