16/07/2021

UTA: por la reapertura de las paritarias

Vamos por $130.000 de salario inicial de bolsillo.

En el mes de mayo la UTA cerró el acuerdo paritario de AMBA por el año 2021 con las cámaras empresarias del sector. El porcentaje real del aumento salarial acordado fue del 28,6% más una suma no remunerativa que mensualizada representa $2.500 mensuales. Al término de los aumentos en cuotas pactados, en septiembre del 2021, el salario básico conformado inicial de bolsillo del chofer llegará a $72.000.

Posteriormente, en junio de 2021, la burocracia de UTA cerró el acuerdo para los choferes del interior, en similares términos que para el AMBA. Pasado un breve lapso de dos meses desde la firma de la paritaria de AMBA, la inflación del 50% anual colocó en crisis el acuerdo y ha comenzado a exteriorizarse nuevamente el malestar en la base del gremio.

Considerando que ya al mes de mayo pasado, de acuerdo al Indec, la línea de pobreza se ubicaba en $64.445 para una familia compuesta de cuatro integrantes, es altamente probable que el salario del chofer quede por debajo de dicho valor de referencia. Lo que es seguro es que ya estamos muy lejos de los $100.000, que es el valor de referencia de la canasta familiar.

Esta crisis por unas paritarias que quedaron a la recontra baja de la inflación atraviesan no sólo a los choferes sino al conjunto del movimiento obrero. En respuesta a la entrega salarial, numerosas luchas atraviesan la actual etapa cuestionando estos acuerdos y defendiendo planteos como el de un salario mínimo igual a la canasta familiar.

Ante este fenómeno profundo, la burocracia sindical de gremios como bancarios, estatales, metalúrgicos, comercio y otros, que pactaron porcentajes de aumentos del orden del 30%, dispuesto inicialmente por el gobierno nacional y su ministro de Economía Guzmán, tuvieron que salir presurosos a adelantar cláusulas de revisión o al planteo de reabrir paritarias.

Las patronales, ante la disyuntiva de enfrentar mayores procesos de lucha salarial o renegociar los acuerdos paritarios alcanzados con la burocracia sindical, ha optado por lo segundo. Así el propio Funes de Rioja, jefe de la UIA, salió a reconocer que “se corrió el techo” en la discusión de salarios. El gobierno deja correr para echar lastre en vísperas de elecciones y, en el mismo sentido, se discute el adelanto de las cuotas pactadas por el Consejo del Salario, en la definición del salario mínimo.

De esta forma, la mayoría de los acuerdos paritarios pactados a partir de abril se ubicaron en valores cercanos al 40% anual, que de todas formas representan una caída salarial si se lo compara con la inflación proyectada para el año.

Lo que persigue esta orientación concertada por las patronales, el gobierno y la burocracia sindical salta a la vista. Intentar campear el reclamo salarial con mínimas modificaciones, como el adelanto de las cuotas acordadas o algunas modificaciones menores en los porcentajes de aumento pactados previamente

La burocracia de la UTA, lejos de cualquier planteo de recomposición salarial, se mantiene inmóvil frente al cuadro descripto. Tampoco toma medidas frente a las deplorables condiciones laborales agravadas por la pandemia de Covid, con patronales presionando a los trabajadores con factores de riesgo a retomar a la actividad sin tener las dos dosis de vacunas. Menos está dispuesta a desarrollar reclamos “históricos” de los choferes, como la jornada laboral de 6 horas o las cabinas de seguridad, ni nuevas reivindicaciones, como la incorporación a la actividad de las trabajadoras por medio del “cupo femenino”. Este conjunto de planteos requieren para abrirse paso de un fuerte movimiento de lucha que tome también como bandera la expulsión de la burocracia sindical.

Por la reapertura de las paritarias en UTA

De ninguna manera se propicia desde el gobierno una política para que “los salarios suban por encima de la inflación”. Por el contrario, los salarios han sufrido una caída abrupta año tras año y las actuales paritarias están en sintonía con esta política de ajuste contra los trabajadores.

Los únicos salarios que le ganaron realmente a la inflación fueron los de aquellos trabajadores que salieron a la pelea, por ejemplo, los trabajadores del neumático con su sindicato clasista, el Sutna, o los autoconvocados de la salud de Neuquén, que protagonizaron una durísima lucha. Otros, como los trabajadores del Hospital Garrahan están en un proceso de huelgas por los $100 mil de básico inicial de bolsillo.

En la UTA, dada la completa parálisis de la burocracia encabezada por Roberto Fernández, el planteo de la reapertura de las paritarias es una bandera que debemos levantar los sectores combativos del gremio para abrir paso al conjunto de reivindicaciones planteadas por el movimiento de autoconvocados que estuvo a la cabeza del reclamo salarial.

Por la reapertura de las paritarias; $130.000 de salario inicial de bolsillo; plan de lucha; paritarios elegidos en asambleas de base en las empresas.

 

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