Universidad
3/11/2026
La izquierda ganó el CECyT: un pronunciamiento contra el ajuste en la Unsam
Con el 49,1% de los votos, el Frente de Estudiantes de Izquierda derrotó a la lista del decano y recupera el centro de Ciencia y Tecnología.
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La Caldera
El Frente de Estudiantes de Izquierda, lista π (3,14), con La Caldera a la cabeza, ganó las elecciones del Centro de Estudiantes de la Escuela de Ciencia y Tecnología de la Universidad Nacional de San Martín (Unsam).
La 3,14 obtuvo 445 votos (49,1%). Construir sacó 245 (27%) y La Mella 206 (22,7%). Hubo 11 votos en blanco y 5 nulos. Hace un año, Construir le había ganado el CECyT a la izquierda por un solo voto, la primera vez que La Caldera perdía la conducción desde que fundó el centro en 2018.
El resultado fue un pronunciamiento claro contra el ajuste y contra quienes fueron cómplices de ese ajuste desde la conducción del centro.
Un año de ajuste en la ECyT
La motosierra de Milei fue aplicada por las autoridades de la Escuela con la complicidad de Construir al frente del centro. Recortaron materias optativas y pasaron algunas prácticas de laboratorio a un formato demostrativo por falta de insumos y espacio. La oferta horaria sigue siendo paupérrima, con materias que se dictan en un solo cuatrimestre o turno. Los dos ataques más graves fueron el cierre de la inscripción a Física Médica y los cupos en Biotecnología.
Las autoridades impusieron cupos al ingreso a Biotecnología, la carrera que dio origen a la Escuela. Es un retroceso en el ingreso irrestricto, una conquista histórica del movimiento estudiantil. Además, los cupos fuerzan camadas chicas para sostener carreras con pocas comisiones, lo que las vuelve expulsivas para quienes trabajan. La pelea por los cupos es, en el fondo, una pelea sobre para quién es la universidad. No es casual que muchos estudiantes de Biotecnología nos hayan dado su voto, ni que la nueva presidenta del centro, Mago Muñoz, sea estudiante de esa carrera.
Justo antes de la elección, en pleno período de matriculación, las autoridades cerraron la inscripción 2027 a la Licenciatura en Física Médica, que en el país solo dictan dos universidades públicas. Es una carrera con pocos inscriptos, pero la universidad nunca se propuso buscar más. El decano justificó el cierre en una reformulación del plan de estudios, pero el plan puede reformarse con la carrera funcionando, y si faltan alumnos, cerrar la inscripción es lo contrario de resolverlo. Desde nuestra banca en el Consejo de Escuela planteamos la reapertura.
Física Médica está muy ligada a la CNEA, uno de los organismos más golpeados por el ajuste en ciencia, y el cierre se suma a ese vaciamiento. Construir ni siquiera intentó difundirlo y se conformó con una promesa del decano para el año que viene.
Dos modelos de centro
La elección enfrentó dos formas opuestas de encarar estos ataques. Construir no hizo nada frente al cierre de Física Médica ni frente a los cupos. Nosotros los convertimos en el eje de la campaña.
Cuando el ajuste se volvió tema de la elección, Construir salió a negarlo y lo calificó como una «campaña del miedo de La Caldera». En lugar de concientizar sobre los problemas, los relativizó y los justificó para cubrir al decanato y al sector político de la universidad al que responde.
Las materias de verano lo muestran con claridad. Mientras Construir anunciaba que había ganado una nueva materia, se publicó la oferta de verano y quedó a la vista que llegaba en lugar de Caso, que las autoridades habían cerrado. No hubo ninguna conquista: les vendían a los estudiantes un logro mientras les sacaban una materia.
El voto fue también un rechazo a un centro que, por no enfrentar a las autoridades, relativiza y oculta los recortes. La experiencia de la Juventud Universitaria Peronista muestra lo que significa una conducción integrada de lleno al régimen universitario: los pibes de Katopodis y Kicillof fueron el instrumento para desorganizar a los estudiantes y dejar pasar la motosierra.
La Mella creció en la Escuela con un discurso opositor a la conducción, pero no puso en el centro de su campaña el ajuste ni el rol de las autoridades. Su propuesta se basó en el diálogo y en el «acompañamiento» a los estudiantes durante la carrera, con clases de apoyo. Pero el problema central hoy es que cada vez es más difícil acceder a cursar, y eso no se resuelve sin confrontar con las autoridades que administran el ajuste.
No se trata de un despiste, sino de una decisión política. La Mella comparte lista con Construir en la Escuela de Hábitat y Sostenibilidad y votó junto a ellos, una y otra vez, al rector y las rendiciones de cuentas de la gestión. Es la misma orientación de Patria Grande, el espacio de Juan Grabois: discursos izquierdistas y, en los hechos, seguidismo a los partidos patronales, sin poner en jaque ningún negocio de las autoridades.
Docentes
La pelea contra el ajuste no es solo estudiantil. El problema de fondo es que no se aplica la Ley de Financiamiento Universitario, y los salarios docentes y no docentes están cada vez más atrasados. A la vez, la precarización se profundiza: el porcentaje de docentes concursados disminuye en lugar de aumentar, y en la ECyT hay concursos postergados desde hace años.
Pero en la Escuela también hay una docencia dispuesta a organizarse. Docentes de Ciencia y Tecnología fueron los principales impulsores del Sidi, un sindicato fundado por izquierda frente al funcionamiento burocrático de Adunsam. Y en las últimas elecciones del gremio, una lista opositora a la conducción, asamblearia y combativa, se presentó por primera vez y sacó el 30%. Desde el CECyT vamos a buscar a toda la docencia, y en particular a quienes le ponen el cuerpo a las asambleas, para impulsar un plan de lucha común que supere los límites que quieren imponer las burocracias sindicales y estudiantiles.
Una lista unitaria de la izquierda
La 3,14 fue una lista unitaria del activismo y la izquierda, y no fue un camino sencillo. Hubo planteos divisionistas por parte del PTS y durante un tiempo no estuvo claro que el frente se cerrara, pero finalmente se cerró. La elección demuestra que la unidad del activismo y la izquierda no es una cuestión de acuerdos superestructurales, sino una necesidad para desarrollar una alternativa de dirección. Es una reflexión que tiene que servirle al conjunto del FIT-U: la importancia de la política de frente único.
Esa unidad también es con los trabajadores. La participación de compañeros de Fate y del Sutna en el escrutinio, haciendo el aguante, fue uno de los grandes momentos de la elección. Durante años, el CECyT conducido por La Caldera acompañó la lucha de Fate y estuvo presente en las acciones del Inti, la CNEA y el Garrahan. Incluso sin la conducción del centro, seguimos junto a ellos durante estos ocho meses de lucha contra el lockout patronal.
Arrancamos la semana de votación con la derrota de Bolsonaro en Brasil, un golpe para Trump y para Milei. Entre los trabajadores y la juventud se respiraba un clima de alivio y una confianza creciente en que la ultraderecha puede ser enfrentada. En la ECyT, ese clima se expresó en las urnas como un repudio a los cómplices del ajuste de Milei, que alcanzó no solo a las autoridades de la universidad sino también a la conducción del centro.
Un centro para organizar la lucha
Vamos a hacer del CECyT lo que planteamos en la campaña: un canal de organización de los reclamos estudiantiles, independiente del decanato, del rectorado y de los gobiernos. Este sábado convocamos a la Marcha del Orgullo. La semana que viene anunciaremos una agenda de lucha por todos los reclamos que fueron parte de la campaña, empezando por la reapertura de Física Médica y el fin de los cupos en Biotecnología.
Por delante queda reorganizar un centro que fue completamente vaciado: sin reuniones de comisión directiva, prácticamente sin asambleas ni comisiones de base y sin unidad con los docentes ni con las luchas populares. Urge organizarnos carrera por carrera frente a cada reclamo.
Para la UJS, este triunfo es una experiencia para proyectar al conjunto del movimiento estudiantil. En todo el mundo, la juventud está marcando el camino. En Serbia, la lista surgida de los plenarios estudiantiles ganó las elecciones legislativas y terminó con quince años de gobierno del SNS. En Brasil, una potente reacción juvenil contra la ultraderecha de Flávio Bolsonaro fue parte de lo que dio vuelta la elección. En Francia y en Madrid, los estudiantes enfrentan los recortes educativos junto a los trabajadores.
Esa es la orientación que vamos a debatir el sábado 28 de noviembre en el Plenario Nacional de la UJS, en la Ciudad de Buenos Aires: recuperar los centros para ponerlos al servicio de la lucha y construir una juventud de izquierda, revolucionaria y socialista, independiente de los gobiernos y de los partidos capitalistas. Invitamos a todos los estudiantes que quieran enfrentar el ajuste a sumarse a La Caldera y a la UJS.


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