Universidad
3/4/2026
Sociología en la mira: la reforma descabezada en tiempos de Milei
Las relaciones carnales entre La 15 y La UES.
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La junta de carrera vota restringir el debate de la reforma.
Iniciando un nuevo año de cursada en la UBA, la dirección de la carrera de Sociología en la Facultad de Sociales se prepara para darle cierre a la reforma del plan de estudios. Desde la UJS, como minoría estudiantil por La Izquierda en la junta de carrera, venimos denunciando el rechazo por parte de la dirección de la carrera de realizar verdaderas instancias amplias e inclusivas para discutirlo. Como hemos mencionado en notas anteriores, rechazamos cualquier reforma del plan de estudios que imponga condiciones de mercantilización de nuestra formación, bajo las presiones del Rectorado y gobiernos que pretenden adecuarla a la precarización laboral y descalificación de la mano de obra que necesita el mercado hoy.
Para sostener las diversas propuestas de reforma del plan de estudio de sociología, la dirección de carrera de Salgado se ha armado de herramientas antidemocráticas y así conquistar próximamente una posible victoria. A fin del año pasado, en la última junta de carrera, la dirección de carrera presentó sobre tablas (sin informar previamente a los consejerxs como es costumbre) un proyecto que encorseta las formas en las cuales se discute la reforma. Este proyecto daba por “saldado” la discusión si reformar o no sociología y presentaba una propuesta de “comisión de debate sobre el contenido de la reforma”, instancia paralela a la junta y sólo restringida a quiénes son consejerxs actualmente en la carrera. De esta manera la dirección de la carrera de Salgado y sus consejeros afines de la 15 (La Mella, La Cámpora y El Mate) preparaban un 2026 con un debate más excluyente del que veníamos teniendo.
Aunque durante 2025 las Comisiones Abiertas de Debate sobre la reforma del plan fueron escasas, lo interesante de estas instancias era la participación de toda la comunidad de sociología sean consejerxs electos o no, lo que implicaba una horizontalidad parcial (resaltamos parcial, porque era testimonial y los cambios solicitados por los participantes en estas instancias generalmente no eran tomados para futuras modificaciones del proyecto de reforma del plan). Entonces, estas futuras comisiones “cerradas” que proponían a fin del 2025, implican ya directamente blanquear quienes iban a discutir el futuro de nuestra carrera y quienes no.
Sin embargo, el dato de color que no debemos obviar es el siguiente: este proyecto ya había sido presentado anteriormente por el consejero de La UES por el claustro estudiantil. Esto significa que, la dirección de carrera que tan “por izquierda” intenta correr a La UES sobre los métodos de debate de estos últimos, en la práctica termina tranzando con ellos y presentando el mismo proyecto con algunas pequeñas modificaciones.
Dentro de las modificaciones de este proyecto, se incluyó por parte de la dirección de carrera una fecha estimada de votación o cierre del debate que es para las primeras semanas de abril. La Mella, que no quería correr el riesgo de quedar tan pegada a la maniobra que realizaba el oficialismo junto con La UES, propuso que se levanté ese periodo de tiempo y que el mismo se estipule a que la votación de la nueva reforma se realice antes de terminar el primer cuatrimestre del 2026. Se extendieron plazos, tanto La UES como los consejeros de La 15 (La Mella, La Cámpora y El Mate) votaron a favor, mientras la izquierda denunciaba el carácter antidemocrático de la instancia.
¿Por qué antidemocrático? Desde el bloque de La Izquierda + Imaginación Sociológica (consejerxs por la minoría en docentes, graduados y estudiantes) entendemos que todavía no hay un consenso entre la comunidad sociológica sobre si reformar o no, o mismo no hay claridad de si la reforma del plan de estudios en los términos que la presenta la dirección de carrera es la que quieren los estudiantes y docentes. Esto es porque cada proyecto que presenta la carrera es no solamente improvisado sino además un conjunto de promesas fantasiosas.
Un ejemplo de esto puede ser cuando se discutió una “Tecnicatura en Análisis de Datos en Ciencias Sociales” y ni siquiera se tenía en cuenta para otorgar la tecnicatura, la cursada de Método 3. Ante las dificultades, esa propuesta que había encantado a un sector del estudiantado, se licuó y se transformó en un título intermedio en “Bachiller en Ciencias Sociales” que no resuelve los problemas de inserción laboral del estudiantado ni tampoco resulta atractiva para el ingresante del primer año. En concreto es una forma más de confundir a la comunidad con los múltiples cambios que ni siquiera dan respuesta a los problemas que plantea la propia comunidad de sociología.
Asimismo, parecería que a la carrera le interesa más ubicar a los docentes afines a su política en las materias con más visibilidad y diseña un orden de trabajadores de segunda y trabajadores de primera, organizando una disgregación entre las cátedras que pertenecen a materias electivas y las que son optativas. En vez de cuestionarse si el problema de la falta de inscriptos está asociado a los horarios restrictivos de la oferta académica y la superposición de materias que suelen cursarse de manera simultánea en los primeros años.
Arrancando un nuevo cuatrimestre en 2026 y tras la primera junta de carrera del año y el primer encuentro de la comisión de debate del plan, podemos decir que las instancias convocadas por la carrera siguen dejando mucho que desear. Si bien a principios de marzo tuvimos la primera reunión de junta de carrera y se decidió, que la comisión para discutir el plan sea una invitación abierta y extendida a la comunidad sociológica y no sólo de consejerxs.
El 11/3 fue la primera comisión específica para discutir la reforma del plan y la dirección de carrera de Salgado no logró cumplir su promesa, no hubo difusión vía mail institucional de fecha, lugar y contenido de lo que se iba a discutir en la comisión para justamente, extender esa invitación a toda la comunidad. Por esto mismo, si bien asistieron agrupaciones y estudiantes autoconvocadxs por fuera de los consejeros, no fue una reunión masiva de estudiantes, docentes y graduados. Las discusiones giraron más por el contenido puntual del proyecto de la dirección de carrera, y no abordan problemas pedagógicos de fondo, ni tampoco pretende conocer al estudiante de sociología actual y cuales son sus dificultades con la carrera.
La discusión que queremos dar hacia dentro de la comunidad de estudiantes y docentes de sociología, no sólo es con respecto al contenido y las alianzas fraternales entre las agrupaciones del decanato y dirección de carrera de Sociología (La 15 y AxS), y las del rectorado (La UES). Sino también una discusión de métodos, mientras la dirección de carrera encorseta el debate sobre la reforma del plan de estudios, desde La Izquierda junto a Imaginación Sociológica, hemos realizado una asamblea interclaustro para discutir docentes, estudiantes y graduados sobre ¿qué sociología queremos, que sociología tenemos y cúal necesitamos?.
Sociología en la mira, ¿quién vigila?
Últimamente, la derecha (y espacios no tan de derecha) suelen acusar a las ciencias sociales como “improductivas” y a quienes las defendemos como “zurdos conservadores”. Es interesante que tanto para agrupaciones de derecha como progresistas defender la sociología y una mirada crítica en nuestra carrera implicaría que nosotres seamos los conservadores en tiempos de Milei. Pero esto no fue siempre así, las ciencias sociales y en especial la sociología durante muchísimos años fue “la cuna del progresismo y la izquierda”, y había un acuerdo tácito de que las miradas críticas en nuestra disciplina implicaba una democratización del debate y permitían maximizar soluciones posibles ante las problemáticas sociales.
El problema está en pensar a qué actores les conviene una reforma de nuestra carrera que esté sujeta a las modificaciones del mercado y no cuestione los límites del sistema capitalista y su barbarie. ¿Quiénes vigilan deseosos que esta reforma deje de ser una propuesta y se convierta en un hecho?
Las ciencias sociales, y en especial la sociología, está constantemente siendo atacada por el gobierno de derecha de Javier Milei, y lo evidenciamos no sólo con el desfinanciamiento de la universidad y ajuste a los salarios docentes y no docentes, sino además, al desfinanciamiento en la ciencia y la investigación en general, y en particular en las ciencias sociales. A fines del 2025, la comunidad científica realizó una actividad en el Polo Científico contra el ajuste presupuestario del gobierno de Javier Milei que amenaza con sepultar el área de Ciencia y Tecnología. En este mismo lugar, se denunció que el Presupuesto 2026 preveé un recorte adicional del 7,2% en términos reales, lo que acumularía un ajuste del 46,4% desde que asumió Milei.
El desfinanciamiento en Ciencia y Tecnología, el recortes en becas de investigación y presupuesto, viene de la mano de toda una campaña mediática del gobierno señalando de “ñoquis”, “vagos”, “improductivos”, etc a las Ciencias Sociales. Mientras realiza esta campaña, abre paso a sectores “anticiencia” y oscurantistas para disputar los lugares de la ciencia. Así es como percibimos crecientes sectores antivacunas que toman posesión de cargos políticos en el gobierno y ponen en riesgo, la vida de una población entera.
¿Y esto en qué se relaciona con nuestra carrera? Snte el desguace financiero y de disputa simbólica más abrupto que está enfrentando los organismos de investigación (un área fundamental para la sociología) y los ataques hacia la educación por el gobierno nacional y el recorte curricular que quiere imponer el gobierno de la ciudad en los colegios secundarios (la docencia, otra área fundamental para la sociología) eliminando materias de ciencias sociales; es que nosotros no podemos permitir que pase una reforma que pone en cuestionamiento la necesidad de una perspectiva crítica en la carrera.
Discutir nuestra carrera cuando el gobierno nacional y las expresiones radicales del rectorado observan sedientas por eliminar el contenido crítico, recortar puestos de trabajo y los contenidos eliminados -no críticos- convertirlos en posgrados pagos, es un peligro inminente. Defender la perspectiva crítica de la carrera es la que nos arraiga a la realidad y nos permite pensar, desde la sociología como intervenir en problemáticas sociales y transformar la realidad.
Otro punto no menor, que Milei quiere negar y la dirección de carrera aborda erróneamente es el eje de “El sociólogo como trabajador”. Pensar en reformar bajo el pretexto de “mayor inserción laboral” es irónico cuando se acaba de aprobar la reforma laboral del gobierno que nos entrega a jornadas laborales esclavistas de hasta 12 horas, una reforma laboral que sentencia una base para que cada sector privado o estatal ajuste los derechos laborales y nosotros, que somos sociólogos y queremos trabajar de nuestra profesión, nos adaptemos a estas nuevas reglas del juego.
Sin dudas, la salida laboral en nuestra carrera es un eje en discusión pero no se va a solucionar precarizando y ajustando contenidos para deseo del sector privado o del nuevo Estado en auge anticientificista. La introducción a este mercado laboral tan flexible, no se soluciona con un título intermedio en “Bachiller en Ciencias Sociales” (muy poco atractivo en sí mismo) sino defendiendo el carácter generalista de la carrera y sumando una amplitud de contenido para que el sociólogo del mañana decida en qué área quiere profundizar.
Facilitar la introducción al mercado laboral y no la deserción es también contemplar una mayor oferta horaria en las tres franjas horarias, para que el estudiante que ya sufre el pluriempleo pueda tener mayor posibilidades al anotarse en materias.
Defendamos nuestra carrera, hagamos sociología posta
Desde nuestra perspectiva, las ciencias sociales y la sociología en particular, en manos de la clase trabajadora son un arma para cambiar este sistema corrupto, ineficiente y represivo. Para esto hay que estudiar científicamente la sociedad, una planificación social y orden productivo que busque transformar la sociedad y planificar soluciones para los problemas de vivienda, desocupación etc. Y eso mismo es lo que queremos hacer dentro de nuestra carrera, desde la UJS como agrupación que conformamos la minoría estudiantil por parte de La Izquierda en la junta de carrera. Utilizar las herramientas aprendidas de nuestra disciplina, no sólo para rechazar la reforma del plan impuesta por la dirección de carrera sino además adentrarnos en las necesidades reales del estudiantado de sociología.
Como consejerxs, no solamente acercamos declaraciones y proyectos de unidad obrero estudiantil con las luchas en curso, como la solidaridad con los trabajadores de Fate o del Garrahan. Además de participar en el debate sobre la reforma del plan hacemos aportes críticos para que ningún docente y estudiante se quede afuera de la carrera. Por esto mismo, pese a que insistimos en las distintas comisiones de debate abiertas y no fue recogida nuestra propuesta, es que lanzamos una encuesta para conocer mejor al estudiante y su situación social mientras realiza la cursada.
El eje “El sociólogo como trabajador” no puede ser tomado ligeramente, necesitamos conocer de qué estudiante hablamos cuando pensamos en esta propuesta de reforma del plan. ¿Esta reforma contempla a quienes tienen más de dos trabajos por día? ¿Acaso esta reforma atiende a las necesidades de formación múltiples en el área privada, estatal, docente e investigación? ¿Esta reforma incluye a quiénes viajan más de una hora en transporte público para llegar a sus respectivas cursadas o a quienes habitan el conurbano bonaerense? ¿Se han puesto a pensar en quienes ejercen tareas de cuidados, madres, padres o hijos y si, realmente esta reforma facilita un mayor acceso? ¿Se discute esta reforma la posibilidad de que lo pedagógico sea un eje clave y que el estudiante de ahora sobrecargado de estímulos tecnológicos se pueda adaptar a las modalidades de enseñanza y de evaluación que se realiza dentro de la carrera? Conocer a quién habita sociología, para dar soluciones reales y certeras esa es nuestra propuesta. No entregar el contenido crítico que incomoda al gobierno de turno, usar la sociología como herramienta para pensar soluciones posibles para el estudiante de hoy:
Por último, frente al rechazo a la reforma de la dirección por parte de un conjunto numeroso de estudiantes independientes y de izquierda, es nuestro deber reforzar la organización en defensa de nuestra disciplina, y de su carácter crítico y científico. Tenemos la responsabilidad política de continuar con un plan de acción en conjunto, contra el vaciamiento de nuestra carrera y la precarización de nuestras cursadas.
Desde la UJS hacemos un llamado tanto a la izquierda como a les estudiantes autoconvocades que se consideren independientes de los gobiernos y de las autoridades universitarias, a crear una lista unificada por la mejora de nuestra carrera. No podemos entregarle en bandeja al gobierno nacional, las autoridades universitarias y gestiones de nuestra facultad, la perspectiva crítica que tanto les costó a estudiantes y docente defender en numerosas asambleas, a lo largo de toda la carrera. Por una sociología al servicio de las necesidades populares y la transformación social.




