06/11/2020
UNIVERSIDADES NACIONALES

Vuelta a clases en la Universidad, sin presupuesto ni condiciones

Acerca del decreto del Gobierno.

Mientras esta semana los gobiernos provinciales discuten la reapertura prematura de escuelas en las 23 provincias, hoy el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, y el ministro de Salud Ginés González García habilitaron la vuelta a clases presenciales en todas las universidades nacionales. Según el decreto, cada universidad deberá adecuarse a los protocolos sanitarios de su jurisdicción y garantizar las medidas de distanciamiento e higiene. El gobierno de Alberto Fernández marca una hoja de ruta: sin disponer recursos extraordinarios para las Universidades públicas, será un sálvese quien pueda para docentes, no docentes y estudiantes.

El decreto de reapertura prematura responden a una orientación de fondo del Estado y el empresariado que buscan imponer una “normalidad” laboral y de circulación de trabajadores en plena pandemia.

¿En qué condiciones está la Universidad?

Las universidades nacionales han sufrido un enorme recorte a lo largo de los últimos años, con numerosos problemas de infraestructura para sostener las cursadas. De esta manera lo advertimos en marzo, al comienzo de la pandemia en nuestro país: las universidades no están preparadas para cursar y trabajar en ellas con Covid-19. Dentro de las improvisaciones del gobierno a comienzo de año lectivo, se indicaba en carteles en las facultades el protocolo de lavado de manos y distanciamiento. La realidad en las Universidades es que no hay agua, jabón, ventilación correcta e innumerables comisiones transcurren con aulas repletas -o cursando en pasillos.

Al igual que en marzo, el gobierno quiere una vuelta a clases, pero no explica con qué recursos extraordinarios se llevará a cabo.

Presupuesto 2021 y ajuste

Promediando el fin del cuatrimestre, podemos afirmar que la virtualización forzosa de la educación, producto de la pandemia, fue un fracaso. Hasta el mes de agosto, la Universidad funcionó sin presupuesto. El gobierno no ha destinado 1 centavo en distribuir computadoras ni Wifi para estudiantes y docentes, las becas para estudiantes rondan los $2.500, y la paritaria docente ha cerrado en un mísero 7% de aumento. El ajuste presupuestario en la educación deja como saldo una mayor precarización laboral y una deserción récord entre estudiantes, tomando solo como ejemplo el CBC.

En este contexto, hace pocos días se votó el Presupuesto 2021 bajo la pluma del FMI, tiene sus repercusiones en ataque directo a la Universidad.

En comparación con la ampliación del Presupuesto 2019 (recordemos que no existe como tal el Presupuesto 2020) entregado a las universidades (196 mil millones de pesos), el nuevo presupuesto significa un aumento de sólo el 17% (230 mil millones). Ahora, al mismo tiempo, el informe calcula que la inflación de 2021 va a ser del 29% -es decir, el propio gobierno admite un ajuste del 12% en las universidades nacionales. Además, es bastante probable que la inflación sea mayor que el 29%, ya que los cálculos del gobierno se hacen sobre la base de un dólar a 102 pesos, cuando en la realidad ya está cerca de los 130. El estimativo del aumento de precios del Presupuesto es lisa y llanamente un dibujo.

Un dato más muestra un punto significativo. El Plenario de Rectores del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) pidió para el funcionamiento de las universidades 242 mil millones. Tal pedido era una estafa y una adecuación al ajuste, ya que el mismo CIN había solicitado 248 mil millones en 2019 (como si en 2020 hubiera habido deflación). El gobierno ni siquiera llegó a esa cifra y se quedó en 230 mil millones, como ya dijimos.

El presupuesto 2021 es un ataque directo a la Universidad pública, tiene su traducción concreta. ¿Con qué recursos contará cada Universidad entonces para disponer de alcohol en gel, jabón y papel? ¿Se aumentará el personal de limpieza para mantener los espacios higienizados, mobiliario adaptado a las medidas de distancia requeridas por el protocolo? ¿De qué manera se van a reorganizar y ventilar los espacios para garantizar el distanciamiento social y controlar la temperatura corporal? ¿El Estado va a garantizar licencias para docentes dentro de los grupos de riesgo, o los expondrá al contagio del virus?

Otro punto de importancia central es el aumento de precarización laboral docente. Durante 8 meses, el Estado no garantizaron derecho alguno (dispensas y licencias, voluntariedad) ni provisión de computadoras o reconocimiento de gastos en Internet y equipos, que los docentes mismos han costeado. En la última semana, han sido ajustados fuertemente, con un aumento salarial de miseria del 7%, que se valió del repudio masivo de la docencia.

Vamos a organizarnos

La situación requiere que los docentes, no docentes y estudiantes deliberemos y nos nos organicemos de conjunto.

La vuelta a las aulas debe contar con las más absolutas condiciones de higiene y seguridad para estudiantes y trabajadores de la universidad. Deben confornarse comisiones con representaciones de los sectores estudiantiles, docentes y no docentes para definir los protocolos de seguridad e higienes, que puedan llevar un control del mismo con poder de veto en caso de incumplimiento.

Es necesario que se respete el régimen de licencias que permita exceptuar de sus tareas a los trabajadores en factor de riesgo o con familiares a cargo en esa situación, contando con la designación de reemplazos en cada caso.

Exigimos el respeto de las medidas de distanciamiento e higiene necesarias para disminuir el riesgo de contagio de Covid-19 para lo que resulta fundamental la reducción de la cantidad de estudiantes por aula.

Los protocolos deben ser discutidos, elaborados y controlados por las gremiales docentes no docentes y estudiantiles.

Profundicemos la organización y el plan de lucha en defensa de la salud y la vida de las comunidades educativas, y en defensa de la educación pública y las condiciones laborales y salariales docentes, contra las políticas fondomonetaristas del gobierno.

 

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