Libertades democráticas
8/5/2026
Censuran la muestra fotográfica de Pablo Grillo, pero se hace frente al Congreso
Villarruel vetó que pudiera realizarse en el Senado, en ocasión de una jornada contra la represión.

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Pablo Grillo.
La vicepresidenta y jefa del Senado, Victoria Villarruel, dictó la suspensión de una muestra fotográfica que el periodista Pablo Grillo iba a realizar este viernes en el Congreso en el marco del “Día Nacional contra la Violencia Institucional”. Una medida autoritaria que forma parte de la política de ataques a la prensa impulsada por el gobierno de Milei, con la que además busca golpear la lucha por justicia para quien ha sido herido de gravedad en el contexto de una represión por un gendarme, Héctor Jesús Guerrero, que irá a juicio oral por los delitos de “lesiones gravísimas agravadas por abuso de su función”.
Pablo sufrió un disparo en la cabeza que casi lo deja sin vida mientras cubría una protesta de jubilados y organizaciones frente al Congreso en marzo de 2025. Iba a exponer su material -de contenido político y social- en el Congreso para reivindicar su trabajo y el de muchos periodistas que hoy son atacados sistemáticamente por un gobierno enemigo de las libertades democráticas y del derecho a la información. Villarruel, una reivindicadora de la dictadura militar y quien fuera cercana al genocida Videla, censuró la actividad -que estaba convocada en la agenda de actividades del Senado- en un claro ataque a la libertad de expresión.
La familia Grillo, frente a esto, resolvió hacerla en las puertas del Congreso este mismo viernes por la tarde. También denunciaron que detrás de la decisión se encuentra Patricia Bullrich, quien desde Seguridad dio la orden para que las fuerzas represivas arremetieran contra la movilización mencionada. En este marco, por otro lado, la Justicia mandó a juicio oral a Guerrero, reconociendo que su comportamiento “representó un peligro concreto para la vida e integridad física de los manifestantes” y causó “lesiones gravísimas al reportero gráfico”, y que actuó con “plena conciencia de que infringía las normas”. El gendarme enfrentará cargos por “lesiones gravísimas agravadas por abuso de su función de miembro integrante de una fuerza de seguridad y abuso de armas agravado” (C5N, 6/5).
El gobierno nacional ha estado respaldando a Guerrero y defendiendo su accionar frente a los manifestantes; de hecho, ha puesto palos en la rueda de la investigación. Es que la orientación del gobierno es sofocar cualquier tipo de acción de lucha de los trabajadores frente a la ofensiva capitalista en curso. Su objetivo es ilegalizar la protesta social, como lo muestran la vigencia del protocolo antipiquetes y todas las medidas represivas y conspiradoras que viene impulsando -reforzamiento de los aparatos de inteligencia, persecución judicial de activistas, involucramiento de las Fuerzas Armadas en la represión interna, convenios con Estados Unidos para espiar opositores, reforma del Código Penal, etc.
Esa política es sufrida en carne propia por periodistas como Pablo, que además de los balazos y las gaseadas de la Policía padecen la campaña de hostigamiento del gobierno -con Milei insultándolos y llamando a sectores del pueblo a ejercer violencia contra ellos-, la prohibición de su trabajo en la Casa Rosada, la derogación del Estatuto del Periodista y el ajuste sobre los medios públicos que se tradujo en despidos y menos presupuesto para su funcionamiento.
Entretanto, personajes involucrados en corruptelas como Adorni impulsan negocios de empresarios amigos con la TV Pública, y el gobierno libertario compra periodistas para que justifiquen con mentiras y todo tipo de volteretas las políticas reaccionarias y antiobreras que lleva adelante. El gobierno se embarcó en una guerra contra los trabajadores de prensa para ocultar el fracaso de su programa económico y, más en general, para disciplinar a los trabajadores en un contexto de aumento de las tensiones sociales.
Reclamamos cárcel para Guerrero y para todos los responsables políticos de la represión contra Pablo y el pueblo argentino, empezando por Patricia Bullrich.




