Políticas
5/2/2025
BUENOS AIRES
¿Adónde va Kicillof?
Gestión en default.
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El gobernador.
En marzo vencen otros 750 millones de dólares de la deuda externa bonaerense y el siguiente vencimiento será en setiembre. Según el diario Página 12, sin presupuesto ni ley impositiva a la vista el gobierno "esta pensando en" ajustar partidas y reasignar fondos para cubrir esos pagos por un total de 1.100 millones de dólares. En lo que va de este año, Kicillof no pudo avanzar un centímetro con el paquete de leyes, que la Legislatura le rechazó a fines del 2024.
La “mesa de diálogo“ anunciada por Alexis Guerrera, el massista que preside la Cámara de Diputados, desapareció de escena sin dejar rastro y con el vaciamiento expreso por parte del Ejecutivo provincial. Guerrera había declarado que esta mesa era una iniciativa de Cristina para “que salga el presupuesto 2025”. Para el kicillofismo la “mesa” era una avanzada de kirchneristas y massistas, a quienes les enrostra haberle saboteado la aprobación del endeudamiento por 1.200 millones de dólares para afrontar los vencimientos de deuda.
Julio Alak, hombre de Kicillof e intendente de La Plata, tuiteó en diciembre pasado que sin las leyes requeridas la provincia podría caer en el default. Al gobernador -que pretende construir su liderazgo en torno a la “gestión”- esta sucesión de fracasos lo golpea duro en sus aspiraciones políticas. En lo inmediato, el escenario bonaerense está marcado por la profundización del ajuste para evitar una cesación de pagos y por los compromisos que busca Kicillof con la derecha y el kirchnerismo para que le voten el endeudamiento provincial.
Según informaciones periodísticas, el gobierno de “Axel” podría llegar a desistir de la ley de leyes y de la ley fiscal 2025 si a cambio le votan por separado la autorización para endeudarse. El mismo Kicillof que se jactaba de haber resuelto el pago de la deuda con fondos propios camina por la cornisa del default. El fracaso de Kicillof agudizó la disputa por los cargos en los organismos del Estado y la Justicia provincial, donde quieren mojar todas las fuerzas políticas burguesas incluido el mileísmo que responde a Karina Milei.
Cristina le baja línea a Milei
Después de la extraordinaria marcha antifascista y antirracista del 1 de febrero a Plaza de Mayo, Milei atacó a Kicillof por ir a la movilización mientras “se le incendia la provincia ”. El facho se monta en los crímenes brutales de una pareja de adolescentes y en el asesinato de Lucas, el joven repartidor, para instalar la “ola de inseguridad” en el territorio bonaerense como un eje político y de campaña electoral.
No se reparó lo suficiente en que fue la misma Cristina Kirchner -en su rechazo al desdoblamiento electoral- la que “vaticinó“ que Milei iba a saltarle a la yugular a Kicillof con la crisis de seguridad en la provincia de Buenos Aires. Esto es exactamente lo que está haciendo el gobierno reaccionario aplicando las “recomendaciones” de la presidenta del PJ nacional.
Todo indica que si Javier Alonso -el ministro de Seguridad y hombre de Berni- no cayó todavía es porque Kicillof no quiere sumar otra crisis de gabinete después de la “renuncia” del ministro de Transporte, Jorge D’ Onofrio, acusado de liderar una asociación ilícita para defraudar al Estado.
El escenario político en la provincia
Los Milei y su camarilla han salido abiertamente a disputar las elecciones legislativas de este año y amenazan con ganarlas en la provincia de Buenos Aires. Las bravatas “libertarias” tienen un punto de apoyo en la desintegración del PRO y la UCR, y otro en la quiebra del peronismo.
Es un hecho que el ”colorado” Santilli seguiría los pasos de Diego Valenzuela incorporándose a La Libertad Avanza (LLA) junto a otros legisladores y dirigentes del PRO de la provincia. Un movimiento en espejo con el cambio de camiseta de los legisladores porteños, alineados con Bullrich, que se fueron a LLA.
Más allá de cómo cierren las listas para las elecciones de “medio término”, la división del peronismo está inscripta en la escena política bonaerense. Bien mirado, el desdoblamiento de la elección en la provincia que promueve el gobernador –comicios en fechas distintas y adelantamiento de la votación para cargos legislativos provinciales y municipales- es más un acto de “preservación” que una afirmación de independencia de Kicillof frente a Cristina. La presión por el desdoblamiento viene fuerte de los intendentes peronistas que quieren las manos libres para todo tipo de componendas y repartos de tijeras en sus municipios.
Kicillof pretende guardarse para el 2027 para zafar de una derrota nacional del peronismo en las legislativas en un escenario electoral incierto. Ni más ni menos que la "política" del avestruz. Estas mismas dudas las tiene Cristina para confirmar su candidatura a primera diputada nacional por la provincia de Buenos Aires, sobre todo si prospera el desdoblamiento electoral para cargos nacionales y provinciales en fechas diferentes.
Mientras Cristina y Máximo acusan a Kicillof de desertar de la lucha electoral contra Milei, todo el kirchnerismo llama a “no patalear”. La presencia módica de La Cámpora en la marcha a Plaza de Mayo confirma que CFK recela de toda movilización que pueda dar lugar a una intervención popular independiente. También Massa rechaza el desdoblamiento en el que ve -como CFK- un vaciamiento de la votación para cargos nacionales en materia de fiscales y movilización del aparato de los intendentes kicillofistas. De hecho, los comicios bonaerenses ya están divididos porque la boleta única de papel para cargos nacionales, y la boleta provincial en la que está interesado Kicillof, tendrán urnas distintas.
El gobernador cuenta con el respaldo de una treintena de intendentes de Unión por la Patria que le exigen que apure tanto el desdoblamiento como una ley para derogar la prohibición de las reelecciones indefinidas de cara al 2027. La suspensión o eliminación de las Paso los bonificaría para evitar fugas de votos o desafíos en sus municipios. La UCR bonaerense carcomida -al igual que el Pro- por los “libertarios” también apoyaría la votación en fechas distintas privilegiando los municipios que dirigen.
Ajustando los salarios
Las burocracias estatales y docentes han vuelto a saludar el “compromiso” de Kicillof con las paritarias a propósito de la convocatoria del 5 de febrero a los gremios. No es la primera vez porque desde diciembre pasado se sucedieron las “reaperturas de paritarias” y los "agradecimientos" que terminaron en cero oferta y cero aumento. Suteba, ATE, Upcn y salud pública dejaron pasar un congelamiento de los salarios bonaerenses que va para tres meses (el último aumento fue en noviembre pasado).
La pasividad de las burocracias de las CTAs y la CGT ante el ajuste salarial y la caída del salario frente a los bienes de la canasta básica las convierte en cómplices y en un peso muerto para los trabajadores. Por enésima vez van a la paritaria sin un reclamo salarial concreto y dispuestos a convalidar lo que ofrezca el “compañero gobernador”.
El plato recalentado del “frente grande”
El kicillofismo ha hecho un llamado a conformar un “frente grande” para enfrentar la motosierra de Milei a los recursos que deberían ir a la provincia de Buenos Aires y son retenidos y apropiados por el gobierno “libertario”. También Yasky y Grabois agitan un frente electoral opositor “lo más amplio posible” con eje en el peronismo. El secretario general de la CTA “de los trabajadores” habla de frentes electorales pero no de luchar para derrotar y echar a Milei.
El “frente amplio” que pregona Grabois es la versión mas derechista de estos frentes porque lo extiende desde Unión por la Patria hasta Pichetto, Carrió y los radicales. Un frente desfondado porque los partidos de la burguesía están completamente adaptados a Milei. No se trata de “enderezar” al peronismo sino de impulsar la organización y movilización obrera y popular para terminar con Milei y su gobierno.
Esto es inseparable de una delimitación sistemática con todo el peronismo para arrancar al activismo y a los trabajadores del nacionalismo burgués. El frentismo “grande” es otra variante de los frentes democratizantes que fracasaron alimentando el crecimiento de la derecha. Oponemos a este frentismo burgués e impotente un Frente de Izquierda y de independencia de clase para unir a los trabajadores y luchadores antes, durante y después de las elecciones.
Con este norte agitamos el Fuera Milei, denunciamos el ajuste de Kicillof para pagar la fraudulenta deuda externa provincial e impulsamos un congreso militante del FIT-U como canal unitario de lucha y de movilización político electoral. La división de un peronismo desprestigiado ante el pueblo trabajador es una oportunidad política para el Frente de Izquierda y para el clasismo que batalla contra la ofensiva reaccionaria y capitalista.
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