Políticas

1/9/2023

Carlos Ezequiel Guazzora, el candidato peronista prófugo acusado de corrupción de menores

Le habría ofrecido 100.000 pesos a una madre por tener relaciones sexuales con su hija de 16 años.

Carlos Ezequiel Guazzora y Alberto Fernández.

Carlos Ezequiel Guazzora periodista y militante kirchnerista, y exprecandidato a diputado provincial en Provincia de Buenos Aires por el partido de Guillermo Moreno, Principios y Valores, se encuentra prófugo por el delito de corrupción de menores. La Red Alto al Tráfico y la Trata (RATT Argentina) denunció ante la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (Protex) de Longchamps la explotación de una menor de 16 años.

Guazzora tenía conversaciones con la madre de la menor a quien, según la denuncia, le habría ofrecido 100.000 pesos por mantener relaciones sexuales con la adolescente. Según otros testimonios que se fueron sumando a la causa, el pedido de niñas menores de edad para someterlas sexualmente era recurrente por parte del exprecandidato. Queda claro que esto era amparado por su entorno político, quien igualmente decidió integrarlo a sus listas, incluso a pesar de que ya tuviera una condena por violencia de género dispuesta en el 2014.

La policía, frente al pedido de captura, fue a buscarlo el domingo a la escuela donde Guazzora debía ir a votar, pero nunca apareció. Está claro que fue advertido por parte de sus vínculos con el poder político provincial y la justicia, otra muestra más del encubrimiento estatal al pedófilo para garantizarle impunidad, la misma con la que operan las redes de pedofilia en Argentina.

Sobre este punto vale destacar, como ya señalamos en Prensa Obrera, que durante los últimos años las redes de pedofilia han tenido un crecimiento exponencial en el país. La ONG Defendamos Buenos Aires afirmó que en Argentina “operan 30.000 delincuentes sexuales en redes de pedofilia”. Sin embargo, la cantidad de implicados en estas redes supera holgadamente el número de detenidos por estos delitos, mientras tanto el negocio se expande.

A su vez Argentina es uno de los países que más pornografía infantil genera en el mundo: entre octubre de 2019 y septiembre de 2020, el crecimiento de la circulación de material (fotos y videos) de explotación sexual de niñas, niños y adolescentes fue un 522% mayor que en el periodo anterior, según las denuncias realizadas a la Línea 137 del Ministerio de Justicia.

La ONU estima que la explotación sexual infantil, a escala internacional, genera entre 32 y 37 mil millones de dólares anuales, en ella intervienen bancos, empresarios y gobiernos. En Argentina, las leyes de blanqueo que han impulsado los gobiernos capitalistas de las últimas décadas (desde Alfonsín, pasando por Cristina Kirchner y Macri, hasta Alberto Fernández) han servido para legalizar el dinero proveniente de estas actividades barbáricas. Esta claro que la pedofilia es uno de los negocios espurios que financia al Estado y que operan bajo el manto de impunidad que les proporcionan los dueños del poder.

El peronismo, en tanto, siempre fue enemigo de los derechos de las mujeres y las infancias, es quien les ha otorgado el enorme poder que hoy tienen las iglesias para intervenir contra la Educación Sexual Integral en las escuelas, una política funcional a la pedofilia porque deja a las infancias completamente expuestas al accionar de los pederastas y explotadores de niños y niñas. Es esa misma iglesia la que interviene en los barrios más pobres del conurbano aprovechándose de las necesidades de los más vulnerados, especialmente mujeres y niños, para promover dogmas oscurantistas y opresivos que acallen a los más pobres frente a los atropellos del Estado y de la propia iglesia.

El PRO no se queda atrás, Soledad Acuña, ministra de Educación, es una detractora del lenguaje inclusivo y la Educación Sexual Integral en las escuelas. A su vez, Larreta incorporó a su gabinete a Cynthia Hotton, una dirigente evangélica enemiga de los derechos de las mujeres y las infancias. Todo esto, a su vez, fomenta los discursos como los de Milei, quien además de hacer campaña con la eliminación de la ESI impulsa la venta de niños, una mercantilización que promueve la explotación, ya sea con fines laborales o sexuales.

La explotación sexual de los menores es un aspecto del capitalismo, un régimen social basado en la desposesión y la miseria de la mayoría de la población. Debemos volcarnos nuevamente a las calles en defensa de los derechos de las infancias, para que puedan librarse de la multiplicidad de violencias que les depara este sistema descompuesto. Nada podemos esperar de los gobiernos capitalistas, cuyas políticas causan estragos en las niñeces.