Políticas
2/1/2026
Con los apagones masivos de fin de año, debutan los tarifazos
Con Milei ganaron las privatizadas pero sigue la desinversión y el vaciamiento.

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Apagón masivo del 30 de diciembre.
Vía decreto, el gobierno modificó el esquema de segmentación de tarifas en pos de reducir el alcance de los subsidios energéticos. Así las cosas, los hogares deberán pagar cada vez más por servicios sumamente deficitarios, como lo demuestra el apagón masivo en plena ola de calor que sufrieron más de un millón de usuarios del Amba por culpa de la falta de inversión de Edesur.
El gobierno oficializó el régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), que viene a reemplazar el Registro de Acceso a los Subsidios a la Energía (Rase), vigente desde 2022. La nueva normativa elimina las tres categorías incluidas el Rase (hogares de ingresos bajos, medios y altos) y establece solo dos (hogares con subsidio y sin subsidio), reduciendo el porcentaje subsidiado de la boleta de aquellos usuarios que pertenecían a los segmentos de ingresos bajos y medios.
Según la consultora Economía y Energía, esa modificación implicará que los hogares cuyos ingresos no llegan a cubrir la Canasta Básica Total (considerados de ingresos bajos), recibirán aumentos en las facturas de gas y electricidad de alrededor del 20% durante el 2026. Semejante suba no solo duplica la inflación proyectada por el Presupuesto 2026 (10,1%), sino que además, supera el ritmo con el que evolucionan los salarios, sujetos a un techo del 1% mensual.
Como si fuera poco, el SEF establece topes de consumo muy bajos para la boleta subsidiada, que, en caso de superarlos, los usuarios deberán pagar la tarifa plena sobre el excedente. En el caso de la electricidad, el límite bonificado será de 300 kWh mensuales en los meses de mayor demanda y 150 kWh en los meses templados, cuando un hogar compuesto por cuatro integrantes consume, en promedio, entre 360 y 450 kWh por mes. Finalmente, las familias trabajadoras deberán privarse de prender el ventilador en verano para evitar que lleguen boletas impagables. Los más perjudicados serán aquellos hogares sin acceso al gas natural, obligados a recurrir a las estufas eléctricas para calefaccionarse.
Así las cosas, el bolsillo popular deberá soportar nuevos tarifazos, cuando viene de afrontar aumentos, según los datos de la consultora citada, del 344% en la electricidad y del 617% en el gas entre diciembre 2023 y octubre 2025, frente a una inflación del 171% en el mismo período. Milei, como parte del plan motosierra, redujo las erogaciones estatales dirigidas a Cammesa y a la oferta mayorista de gas natural, pero descargó sobre los usuarios la responsabilidad de seguir subsidiando el precio dolarizado de las petroleras encareciendo las tarifas. Asimismo, se abocó a premiar a las empresas distribuidoras y transportadores de gas y electricidad concediéndoles sucesivos aumentos en su segmento de la boleta, pese a que desinvierten y brindan un pésimo servicio.
Lo anterior se vio nítidamente en las vísperas de año nuevo, cuando el 40% de los usuarios de Edesur sufrió cortes de luz debido a una falla en el interruptor de barras de la subestación Bosques, uno de los principales nodos de distribución de la empresa. La falta de inversiones por parte de la compañía se traduce en subestaciones sobrecargadas, transformadores vencidos y tendidos que no se renuevan, dando como resultado problemas en el suministro. Sin embargo, desde que asumió Milei, todos los meses el componente de distribución de la factura eléctrica se ajusta por inflación.
Esos beneficios explican que las acciones de las empresas energéticas que cotizan en la Bolsa porteña se hayan disparado durante la gestión libertaria: 805% la transportadora eléctrica Transener, 469% la Transportadora Gas del Sur (ambas de Marcelo Mindlin), 445% Central Puerto, y 184% la Distribuidora de Gas del Centro. Por su parte, las acciones de Edenor subieron 248% en la Bolsa de Nueva York en el período descripto.
Por otra parte, según un informe elaborado por la la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), en base a los balances presentados a la Comisión Nacional de Valores en 2024, 15 petroleras radicadas en Vaca Muerta desde 2012 mejoraron su facturación, en promedio, 110,9% en doce años. Sin dudas, los subsidios energéticos millonarios destinados a subvencionar indirectamente a esas empresas (reconociéndoles un precio de extracción de gas que no guarda relación con los costos reales), figuran dentro de las causas de este fenómeno. Ahora, como dijimos, esas transferencias al bolsillo de los pulpos petroleros recaen cada vez más sobre los hombros de los usuarios por medio de tarifazos.
A fin de cuentas, los empresarios que controlan cada uno de los eslabones de la cadena energética amasan fortunas a costa de las familias trabajadoras, que deben recurrir al endeudamiento para pagar precios exorbitantes en las facturas de gas y electricidad, y, para colmo, quedarse sin luz con 35° de temperatura. Es necesario abrir los libros de las empresas del sector para dar cuenta del vaciamiento y fijar tarifas acordes a los costos reales, y, a su vez, nacionalizar bajo control obrero la industria hidrocarburífera, para que este recurso estratégico comience a estar al servicio del desarrollo nacional y las necesidades sociales y no del lucro capitalista.




