15/07/2021 | 1626
Editorial

El FIT Unidad inscribió alianza en 23 provincias

Y las listas en Santa Fe.

Las 100 mil víctimas fatales por Covid son tapa el día después de la inscripción de alianzas para las elecciones. La noticia habla por sí sola del fracaso sanitario que nos ubica número 11 en el mundo en número de muertos. Pero tal vez lo más sintomático sea que aún así, la preocupación mayor de la población en este comienzo electoral es la economía y, para ser más precisos, la declinación de todas las clases sociales populares, incluyendo el hambre de capas enteras de la población.

Dicho de otro modo, el escenario electoral entero hasta noviembre estará marcado por las tensiones económicas, sanitarias y en todos los planos de la lucha de clases. La foto de nuevos sectores de la salud en huelga como el Garrahan, los médicos municipales de la Ciudad de Buenos Aires, que siguen a los hospitales y salas municipales de Matanza, a la gran huelga autoconvocada de Neuquén y así en casi todo el país, es otro botón de muestra. Es la punta de un iceberg de luchas que tiene al movimiento piquetero independiente en las calles, a crecientes sectores tercerizados o a los trabajadores de empresas cerradas como Bimbo, las metalúrgicas de Tierra del Fuego o la Clínica San Andrés.

El enorme problema político planteado para el gobierno lo reflejan de un modo indirecto las medidas oficiales buscando descomprimir la bronca obrera. Pero allí, justamente, nadie como el Frente de Izquierda puede desnudar la demagogia oficial, porque la derecha es socia estratégica del ajuste fondomonetarista y corresponsable del endeudamiento y la descarga de la crisis capitalista sobre las masas.

Somos los socios políticos de las luchas obreras y populares

La reapertura de paritarias solo puede ser denunciada por el clasismo y la izquierda revolucionaria puesto que los nuevos porcentajes se presentan igualmente perdedores frente al 50% de inflación previsible, y no recuperan la colosal pérdida del salario real en los últimos cuatro años. El adelanto de la cuota de aumento del salario mínimo debió hacerse por decreto por su carácter miserable lo que no logró eludir una movilización de masas de la Unidad Piquetera que integra el Polo Obrero. El bono de 5.000 pesos a parte de los jubilados encubre que los básicos siguen perdiendo ante la inflación de tal suerte que en julio, sin ir más lejos, las jubilaciones en su conjunto habrán perdido otros 8 puntos en lo que va de 2021, que se suman a la pérdida 2020 y al 19,5% de pérdida durante el macrismo: es la demolición del sistema jubilatorio. La doble indemnización criticada por la derecha para despedir mejor, sin embargo, no ha impedido que tengamos 4,5 millones de personas con problemas de trabajo y un millón más que ya ni busca trabajo. Y el congelamiento provisional de algunas tarifas no ha impedido un nuevo tarifazo en internet, telefonía y cable y en prepagas.

En resumen, solo la izquierda clasista y el Frente de Izquierda pueden asociar la batalla electoral a la realidad de las luchas obreras y populares, del mismo modo que estuvo asociada a la lucha por el aborto legal, a la lucha permanente del #NiunaMenos o está asociada a la lucha ambiental que tuvo en las rebeliones antimegamineras en Mendoza y Chubut grandes capítulos y tendrá uno nuevo ante la inminente firma en setiembre del pacto de producción porcina con China.

Los aires de rebelión popular en América Latina que han llegado a Cuba ante un paquetazo devaluatorio para hacer pasar mejor la restauración capitalista -ante un gobierno de Fernández que atinó apenas a decir que no sabe bien lo que pasa- han producido violentos giros políticos, disruptivos, en distintos países. Es un contexto que coloca en la cornisa las maniobras político-electorales del gobierno y de la oposición en la Argentina, que como en Chile, no son responsables de “treinta pesos, sino de treinta años”, lo que aquí serían 38 años de empobrecimiento y sometimiento al capital financiero, clara continuidad de los intereses sociales que gobernaron bajo la dictadura.

La disputa por la representación política de la burguesía

El peronismo está centrado en resolver sus crisis internas en cada provincia, pintadas en el hecho de que ha salido muy lejos de los ganadores en las adelantadas de Misiones y Jujuy, donde tiene que apelar a las coaliciones semifeudales dominantes para cogobernar con ellas y aliarse de manera inestable en el Parlamento. Las adelantadas de Salta no ofrecen un panorama diferente, al contrario, con un peronismo fragmentado y cooptado por Sáenz, el heredero del romerismo y de Urtubey, están envueltos en una interna. En las elecciones federales habrá listas disidentes en el peronismo al menos en Córdoba, Misiones, Chubut, Tucumán y Santa Cruz. Y por parte de Randazzo en la provincia de Buenos Aires, que se presenta con una representante de la Unión Industrial con el lema de profundizar la reforma laboral.

El cuadro del peronismo es que puede afrontar derrotas resonantes en todas las principales provincias, lo que los ha arrinconado a transformar ellos mismos la elección bonaerense, una vez más, en la madre de las batallas. Lo cual es gratis para la derecha que ya lo tiene perdido. Esto ya pasó en la previa de la derrota kirchnerista de 2015. Por este motivo van con lista única del Frente de Todos a pesar de las brutales disputas entre el massismo, los barones de las intendencias y el kirchnerismo de Kicillof y Máximo Kirchner. Los une el espanto a una derrota. Alguien nos dirá: pero en 2009 pasó lo mismo y ganaron la presidencial de 2011. Sí, pero hoy, tras las elecciones viene el acuerdo con el FMI y su mayor ajuste previsible, el estallido de la devaluación contenida mediante las maniobras que no impiden que la brecha cambiaria esté en un 84%, la inflación reprimida de subsidios insostenibles de gas y luz que resolverán mediante tarifazos o los aumentos postergados de combustibles que acumulan los monopolios petroleros. El gobierno es rehén voluntario de los capitalistas de todos estos sectores, lo mismo que de la banca que acumula bonos del Banco Central por montos siderales a tasas también siderales con su potencial hiperinflacionario.

Por el lado de la oposición, el año 2021 ha dejado claro que la burguesía no tiene ninguna condición para pretender sacarse el gobierno pejota-kirchnerista de encima, aunque distintos sectores deban “parir” con las medidas inevitables para evitar que todo estalle por los aires, como los cepos o los truchísimos precios máximos. La manifestación del 9 de Julio fue escuálida, estuvo dominada por el capital agrario, sin oradores políticos y con una Mesa de Enlace centrada en disputar por las exportaciones de carne, el nivel de retenciones o para atenuar el cepo al dólar. En tanto, ponen buena parte de la liquidación de la cosecha gruesa en los dólares financieros que trepan, siguen subfacturando exportaciones y sobrefacturando importaciones y castigan sin piedad “la mesa de los argentinos” al igual que toda la industria alimenticia. El fin de la liquidación de la cosecha gruesa hace prever un segundo semestre de tensión cambiaria en medio del proceso electoral que el gobierno enfrenta con un cepo al cepo del dólar, lo que tiene consecuencias recesivas cuando la industria ha vuelto a retroceder.

La banca, los exportadores, la Unión Industrial o las quebradas Pymes actúan mediante el gobierno para imponer sus condiciones contra la clase obrera, no para voltearlo. Están obligados a tomarse los años que vienen en recomponer el desastre del macrismo, rearmar y reciclar un Juntos por el Cambio que con o sin internas está completamente fracturado. La presencia de la burocracia sindical y piquetera en las filas de la contención oficial es demasiado importante para pasarla por alto, es el precio que más cotiza por parte del peronismo en la disputa por el favor de la clase capitalista. Si algo le faltaba a la derecha propiamente dicha es la proliferación de varios partidos o alianzas truchas de los “libertarios” por afuera del macrismo, a excepción de López Murphy que irá a internas contra Vidal en Capital.

Ambos polos de la llamada grieta se alimentan de la debilidad y los fracasos del oponente.

Más fuerte que nunca por listas unitarias y un congreso del FIT-U

Un dato a resaltar desde la izquierda obrera y socialista es la integración del socialismo y de Stolbizer a la interna de la derecha. Como la integración del degennarismo y el PCR al gobierno rescatista de los acreedores y el FMI. La completa integración del centroizquierda a las fuerzas del ajuste refuerza el valor del Frente de Izquierda Unidad y su programa basado en la lucha por el gobierno de trabajadores, definido por la movilización social y política de los explotados y por un planteo de la salida a la crisis basado en la nacionalización bajo control de los trabajadores del sistema de salud, de los laboratorios, de la banca, el comercio exterior y los recursos estratégicos. Algo que ha sido reafirmado en la inscripción de la alianza.

Es un tema no menor a la hora de valorar la alianza que agrupa al 80 o 90% de la izquierda en 23 provincias, sino también la forma de su presentación definitiva en una lista unitaria para enfrentar estas alianzas de colaboración de clases dominadas por la burguesía que son Juntos por el Cambio y el Frente de Todos. El Partido Obrero en los diez días que median entre la inscripción de la alianza y la de listas reforzará su campaña por listas unitarias en contraposición a una disputa en las Paso y por un Congreso del Frente de Izquierda Unidad para convocar a miles de luchadores de todos los campos de lucha de los explotados a militar por nuestra alternativa política de los trabajadores.

En Santa Fe, donde nos jugamos superar mayores pisos proscriptivos aún que los nacionales, donde enfrentamos a una centroizquierda con instalación en la provincia, el MST ha presentado lista aparte, lo que debilitará justamente en la batalla contra esa centroizquierda que ellos integraron en el pasado. Los fundadores del FIT vamos en lista común, federal y provincial. Un problema de fondo está en juego, evidentemente, en el debate de las listas unitarias. No se trata de una mera disputa por los lugares en las listas, se trata de no dividir el instrumento político común en la lucha contra el enemigo de clase que detenta el poder político, económico y mediático, por un lado. Por otro, la defensa y la proyección del programa con el que el Frente de Izquierda Unidad superó todas las experiencias del pasado de unidades de izquierda que hoy están integradas al Estado y a las fuerzas de la burguesía. Estamos a tiempo.

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