Políticas
22/9/2026
La aprobación de Metrotel consolida al monopolio Telecom-Clarín y su ofensiva patronal
Por una gran movilización contra los aprietes, por el salario y una salida estratégica de los trabajadores.

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Delegado e integrante de la comisión directiva de Foetra por la Naranja en la Granate Blanca
La Autoridad Nacional de la Competencia (ANC) y antes el Enacom -que continúa intervenido por el gobierno- aprobaron a Metrotel como la empresa para absorber la cartera de clientes y activos que Telecom debe "desinvertir", para obtener la aprobación definitiva en la compra de Telefónica-Movistar. Allanando así el camino para consolidar este trust monopólico infocomunicacional y de las telecomunicaciones de Argentina.
Con esta aprobación, Metrotel -que fue propuesta por Telecom- pasará a adquirir 6 millones de clientes de líneas móviles, que serían administrados bajo el nombre de Tuenti, la segunda marca que Movistar utilizaba como operador móvil virtual prepago. Además, deberá acceder al espectro radioeléctrico y a la infraestructura para la prestación de los servicios. La resolución incluye el traspaso de más de 200.000 clientes de banda ancha fija en 28 localidades donde Telecom y Telefónica exceden el 50% de los usuarios.
Pero según numerosas denuncias la posición dominante se extiende a más de 70 localidades solo en la provincia de Buenos Aires. En CABA, la operación incluye la transferencia a Metrotel de la cartera de clientes y la red de fibra óptica al hogar (FTTH) de Telefónica. Toda esta operación avanza rápidamente, mientras continúan las negociaciones por las condiciones y el valor que Metrotel deberá pagar a Telecom.
¿Qué es Metrotel?
Metrotel fue fundada en 1995 por el Grupo Roggio y adquirida en el año 2018 por dos fondos de inversión financieros estadounidenses: Riverwood y Blackstone, que operan con firmas globales y locales, que van desde Globant, Blackrock y otras sociedades asentadas en paraísos fiscales. El dato más relevante es que el actual CEO de Metrotel, desde el año 2023, es Sebastián Bardengo, un hombre clave del Grupo Clarín-Telecom, quien fue director general del multimedios Clarín entre el año 2008 y 2017. También presidente de Cablevisión Holding y director titular de Telecom hasta principios del año 2023, que ingresó como CEO de Metrotel.
Esta vinculación directa no impidió que se aprobara esta operación en nombre de crear un "tercer competidor". Que nace como un pigmeo u "operador virtual" dependiente, porque el 3.º operador que era Telefónica-Movistar será absorbido por Telecom. Metrotel pasará de ser una empresa especializada en el mercado corporativo de conectividad (empresas, pymes y mayoristas) a gestionar millones de usuarios que no eligieron dicho cambio. Para eso, Metrotel hará uso de la infraestructura de Telecom y Telefónica mediante acuerdos de compartición de torres, antenas, equipos de radiobases y roaming nacional.
A esto se suma que se está discutiendo la cesión de una parte de los trabajadores, a la cual se debe garantizar todas las condiciones laborales, de antigüedad y de convenio. La supuesta "desinversión" no debilita la concentración monopólica de Telecom; por el contrario, le permite imponer condiciones comerciales imposibles de igualar, que limitan el acceso de otros operadores alternativos. Según la legislación vigente esta compra nunca debería haberse aprobado, porque afecta el interés económico general, de la población, los usuarios y los trabajadores.
Cada concentración, un ataque mayor a los trabajadores
La historia parece que se repite, pero en un espiral ascendente de monopolización. Telecom fue comprada por Clarín en el año 2017, fusionándola con su empresa Cablevisión y su red de Televisión por Cable con servicios de Banda Ancha. Dicha operación y concentración monopólica fue aprobada por los organismos de control con "condicionamientos" ínfimos, que lograron sortear con testaferros menores. Previamente Clarín había comprado Nextel. En cada compra se profundizó una cruzada contra los trabajadores: eliminando miles de puestos, precarizando y aumentando la jornada laboral. Valiéndose de la inacción de las direcciones sindicales que se negaron a intervenir, porque no era de su "incumbencia" y se trataba de operaciones "entre privados".
Ahora asistimos a una ofensiva sin precedentes, por medio de aprietes para forzar los retiros "voluntarios" masivos. Desde que se anunció la compra de Telefónica se redobló la presión con desvinculaciones, despidos puntuales con "causas" truchas, sanciones, cierres de edificios y sectores, traslados compulsivos, quita de unidades y recorte de extras y adicionales. A esto se suma la reducción de días de teletrabajo, desconocimiento de licencias por enfermedad, presiones para levantar juicios laborales y un fuerte atraso salarial y de categorías. Que empuja a las trabajadoras/es al crecimiento de las deudas y la morosidad, en empresas con ganancias astronómicas.
Organicemos una lucha de conjunto y por una salida estratégica
La llegada de Metrotel habilita la absorción de Telefónica, que hasta ahora debía funcionar como una empresa separada. Esta aprobación acelera una ofensiva de Telecom para vaciar y achicar la planta permanente con la excusa de que se duplican los sectores y tareas. Desde la Naranja y la Granate Blanca, como minoría de la comisión directiva de Foetra, logramos que se convoque dos veces al Plenario de delegados en lo que va del año. Pero la mesa directiva dirigida por la Azul y Blanca, con mayoría absoluta de delegados, se negó a votar toda medida de lucha del conjunto del gremio. Lo que ha llevado a que cada trabajador o sector enfrente esta ofensiva como puede, frente al fortalecimiento de semejante monopolio privado.
Ante esta situación, es necesario retomar un planteo histórico, independiente y estratégico: la nacionalización integral de las telecomunicaciones bajo el control de los trabajadores. Este rumbo permitiría impulsar una Red Única Nacional de telecomunicaciones fijo-móvil y de accesos (última milla) que garantice la conectividad, con tarifas planas y accesibles. Asimismo, esta propuesta contempla el procesamiento estratégico de datos, revirtiendo el peligro de que esta información vital y soberana quede en manos privadas y/o extranjeras. Es imperioso garantizar una cobertura universal incorporando la defensa de Arsat -empresa superavitaria que enfrenta el vaciamiento e intento de privatización del gobierno-, protegiendo la Refefo (Red Federal de Fibra Óptica), el Data Center de última generación y otros desarrollos científicos y tecnológicos (satélites, TDA, etc.) que demuestran que hay condiciones de sobra para un amplio desarrollo tecnológico, económico y social. Hasta ahora, el rol de ARSAT fue parcial porque funcionó como empresa mayorista sin competir directamente con las empresas privadas e invirtiendo solo donde estas no estaban dispuestas a hacerlo.
Necesitamos más que nunca superar la parálisis y desmovilización que genera y promueve la burocracia sindical y abrir un amplio debate en el gremio sobre una salida estratégica. Debemos poner en pie e impulsar un plan de lucha y movilización de los sindicatos y federaciones para derrotar los aprietes, defender los puestos y condiciones de trabajo, y conquistar un convenio único de la actividad contra la reforma laboral y por el salario. Esta política nos plantea transformar la nacionalización integral de las telecomunicaciones bajo control de los trabajadores en una causa nacional. Lo es por el salario y las condiciones laborales de los trabajadores; lo es por el bolsillo y accesibilidad de los usuarios; y lo es, también, como un reclamo democrático y de libertad frente a todo el régimen de manipulación de los contenidos y la opinión pública por parte de los dueños económicos del poder.




