20/08/2021

La canasta básica se aleja cada vez más de los salarios

Llegó en julio a $67.557 y más de la mitad de la población percibe ingresos por debajo.

Las cifras relacionadas con la inflación de julio siguen dando de qué hablar. Tras corroborarse el mes pasado un aumento generalizado de los precios del 3%, lo que enterró la meta de inflación anual de un 29% postulada por el gobierno, las mediciones ahora revelan que la canasta básica total, que determina la pobreza, ya llegó a $67.557. Por su parte, la canasta básica alimentaria, que actúa de línea divisoria con relación a la indigencia, se ubica en $29.000, por encima de un salario mínimo apenas sobre los $28.000, y con la jubilación mínima debajo de los $26.000.

Son los números que explican que más de la mitad del país esté en condición de pobreza, un cuadro que se acentuará con todas las mensuraciones no oficiales coincidiendo en otro 3% de aumento en los alimentos en agosto. Que la sumatoria de dos salarios mínimos no alcance para cubrir la canasta básica es totalmente representativo. El derrumbe social se constata entonces también a través de otros recuentos que permiten dilucidar la situación más clara. Por ejemplo, que el 96% de los jóvenes de entre 18 y 23 percibe ingresos por debajo de los $50.000.

Los voceros oficiales celebran que ambas canastas crecieron “por debajo” del promedio inflacionario del último mes. Es un intento por ocultar que, si se compara con julio de 2020, en tan solo doce meses la canasta básica familiar trepó casi un 52%, mientras que la alimentaria lo hizo en un 58,3%. Son las familias trabajadoras las que más sufren la escalada de los precios.

Un índice reciente elaborado por la Federación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (Fada), al que titularon “Changómetro”, presenta datos claros de la devaluación permanente del poder adquisitivo. El mismo permite comparar costes de esta parte a cuatro años atrás, y realmente los cambios son rotundos. Por ejemplo, en 2017 bastaba con $1.000 para cargar un tanque de nafta de 40 litros, mientras que ahora solo cubre el costo de 10. Esto, claro, echa combustible a la carestía de todo lo demás, por los costos del transporte.

Sucede otro tanto con la carne, que está desde hace varios meses en el epicentro de la cuestión. “Una luca” era suficiente en 2017 para invitar a comer un asado a, más o menos, dieciséis personas, atendiendo a un promedio de consumo de medio kilo para cada quien. Hoy este número le permite comer con suerte a cuatro, llegando a costear tan solo un kilo y medio. Otro producto que es intachable en la mesa de los argentinos es el mate, y es también uno de los que más encareció. Hace cuatro años, mil pesos bastaban para comprar 29 paquetes de yerba. Hoy solo compran cinco. El “Changómetro” habla por sí solo: si se atiende a criterios generales, los precios treparon por encima de un 400%. Mientras, el salario mínimo de esta parte a entonces aumentó a razón de un 290%, consolidando una licuación salarial del 110%.

Todos los que nos gobernaron en estos años son responsables de esta situación. Vale recordar que quienes hoy ajustan desde el gobierno son los mismos que allanaron, tanto en el Congreso como en la contención de los reclamos populares, los ataques de la era macrista.

Por eso el Frente de Izquierda – Unidad levanta todo un programa de salida a la crisis desde el campo de los que viven de su salario, que es naturalmente opuesto a unos y otros. Repartir las horas de trabajo sin afectar el sueldo para terminar con el desempleo. Que el salario mínimo sea igual a la canasta básica familiar para terminar con la pobreza. Romper con el FMI, con el pago de la deuda externa, nacionalizar la banca, el comercio exterior y también los recursos estratégicos del país. Esta orientación permitiría ponerle un punto final a la fuga de capitales y a la devaluación, y terminar con los sucesivos golpes al bolsillo popular volcando el ahorro nacional a una verdadera política de empleo con una dirección por parte de los trabajadores de toda la economía nacional.

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