Políticas

13/7/2022

La CGT sigue deshojando la margarita

¿Una movilización para agosto?

La necesidad de un paro nacional y un plan de lucha para defender los salarios es total.

La CGT sigue amagando con la posibilidad de convocar a una movilización, ahora para el mes de agosto. Mientras continúa la corrida contra el peso y la estampida inflacionaria, así como la lucha piquetera y los reclamos salariales en numerosos gremios cuyas paritarias han quedado rezagadas respecto a los precios, la conducción de la central sigue deshojando la margarita. La política de darle la espalda a los trabajadores, que la dirección cegetista impulsa por su complicidad con el gobierno, está en crisis, lo cual es una manifestación de la presión que ejerce el malestar de las bases obreras en los sindicatos.

El plenario que realizara la Confederación de Trabajadores del Transporte (CATT), la cual incluye a camioneros y que concluyó en la necesidad de protestar contra el “rumbo económico”, fue uno de los ejemplos más notorios de este proceso. Ya son varios los dirigentes de las principales centrales sindicales que han lanzado duras acusaciones contra los anuncios de Silvina Batakis, la nueva ministra de Economía.

La medida de acción, que será puesta a debate este jueves en la mesa chica de la CGT, ha sido discutida ayer en la sede de UPCN por los gordos cegetistas y sectores como el barrionuevismo. Desde el triunvirato de la CGT dijeron presente Héctor Daer (Sanidad) y Carlos Acuña (Estaciones de Servicio), mientras que por el resto hicieron lo propio personajes como Gerardo Martínez (Uocra), Julio Piumato (Judiciales) o Armando Cavalieri (Comercio), entre otros.

Pablo Moyano (Camioneros), quien participará de la reunión por venir, dijo que la movida no sería “un paro nacional, nosotros apoyamos al Gobierno; tenemos que hacer una gran movilización para denunciar a los grandes generadores de precios” (Infobae, 12/7). La movilización tendría su punto de partida en Plaza de Mayo y culminaría en las puertas del Congreso, y no tendrá oradores ni escenario. La burocracia busca evitar una situación como la que aconteció en la movilización de marzo de 2017, donde parte de las bases que participaron de ella tomaron la posta en el escenario y reclamaron a la central una fecha de paro, lo que terminó provocando la fuga de los dirigentes.

Según versiones periodísticas, en la junta del jueves se redactará un documento que contendrá el reclamo por “paritarias libres”, lo que irá acompañado de la famosa consigna cegetista “desarrollo, producción y trabajo”, la cual esconde planteos propatronales, ya que liga el salario y sus modificaciones a la productividad. En el escrito, asimismo, la central obrera llamará a que el gobierno, los empresarios y la dirigencia política avancen hacia un “gran acuerdo nacional”.

El planteo de apuntar los cañones contra los grupos económicos tiene como propósito encubrir la responsabilidad del gobierno del Frente de Todos en el desarrollo del proceso inflacionario actual. El Ejecutivo nacional es el principal formador de precios, puesto que maneja aquellos resortes de la economía que tienen una influencia decisiva a la hora de determinarlos, a saber, la potestad de fijar las tasas de interés, de dar vía libre a los tarifazos, de establecer los precios de referencia del combustible a través de YPF, etcétera.

La tentativa de realizar una movilización contra los formadores de precios también encuentra sus adherentes en las filas del sindicalismo más ligado al kirchnerismo, el cual está compuesto por burócratas como Sergio Palazzo (Bancarios) y Héctor Amichetti (Gráficos). Las diatribas de estas fracciones de la burocracia contra los empresarios son una farsa, ya que ellas mismas están tributando a la política de ajuste antisalarial. Palazzo ha cerrado una paritaria con un aumento del 60% en cuotas, lo que está muy por debajo de la inflación prevista para este año. La burocracia gráfica, por su lado, selló un acuerdo paritario del 50% en dos veces.

Estos movimientos de la burocracia sindical son la expresión de que el aparato de contención que se ha montado para proteger al gobierno y que este pueda aplicar su política de ajuste está resquebrajándose. Algo parecido se ha manifestado en la convocatoria al Consejo del Salario, que debatirá nuevas subas para el salario mínimo.

La necesidad de un paro nacional y un plan de lucha para defender los salarios es total. Todos los sectores sociales se encuentran desarrollando acciones de lucha para defender sus intereses. La banca y los grupos capitalistas realizan corridas cambiarias para proteger sus ganancias, el campo fue al paro hoy por exenciones impositivas y contra la falta de gasoil, las cámaras empresariales del transporte han desenvuelto un lockout por más subsidios, etcétera. La clase obrera está siendo privada criminalmente por la CGT de un horizonte de este tipo.

La pasividad funcional al ajuste de la CGT y de las CTA significa el abandono de los sectores que sí se hallan luchando. Los trabajadores del Sutna, los cuales están protagonizando una valerosa batalla contra la patronal del neumático por un aumento de salarios, son el sector más dinámico del movimiento obrero industrial en la actualidad. La huelga de los docentes de La Rioja también marca el camino. Ni hablar del potente movimiento piquetero combativo, que este jueves sale a las calles nuevamente con una gran lucha de alcance nacional.

Desde el Partido Obrero planteamos que es más necesario que nunca impulsar una fuerte campaña por un paro nacional y un plan de lucha para derrotar la ofensiva del gobierno y de las patronales.

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