17/08/2021
Vivienda

La impostura del gobierno que “entrega casas” en la Avellaneda de la especulación inmobiliaria

Un anuncio en clave de campaña electoral que maquilla la vasta crisis habitacional del distrito.

Esta tarde los cabecillas del gobierno realizaron un acto en Avellaneda, en la Isla Maciel, anunciando la entrega de viviendas. Estuvieron presentes Alberto y Cristina, Sergio Massa, Axel Kicillof, Jorge Ferraresi y Victoria Tolosa Paz, entre otros. La jornada fue utilizada para cerrar filas en medio del escándalo de la foto de cumpleaños en Olivos, y para intentar contragolpear al macrismo aduciendo que “vienen a terminar lo que ellos no terminaron”. Esto, en un distrito jaqueado por la crisis habitacional, con villas miseria, miles de vecinos viviendo en zonas inhabitables (como Villa Inflamable) y en el que reina la especulación inmobiliaria, como prueban el Elefante Blanco o las once familias bajo riesgo de desalojo a las que el municipio les da la espalda para habilitar la construcción de una torre de departamentos.

El acto fue, según el cronograma electoral, el último permitido para el gobierno a fines de presentar medidas de gestión. Desde esta puesta en escena en Avellaneda con eje habitacional, Kicillof le echó la culpa al macrismo… por haber dejado «como resultado» ocupaciones de tierra como la que protagonizaron las más de dos mis familias sin techo de Guernica, que él y su ministro Berni desalojaron con un ejército de la Bonaerense. Eso para que avance un megaproyecto inmobiliario sobre tierras ociosas adquiridas forma fraudulenta. El gobernador volvió a prometer, sin la más mínima precisión, que “un emprendimiento privado va a brindar una solución”, a casi un año del desalojo.

No es fortuito. La precandidata a diputada nacional Victoria Tolosa Paz estuvo en el escenario junto a su esposo “Pepe” Albistur, con quien comparte los negocios en el rubro de la especulación inmobiliaria. Bajo el gobierno provincial de Scioli, Tolosa Paz era subsecretaria de Urbanismo Social bonaerense, y fue denunciada por vecinos que pagaron altas cifras en dólares por una subdivisión y escrituración de terrenos que nunca llegaron. Esta es la cabeza de lista del “gobierno que hace obras para los desposeídos”.

Hubo otras perlitas. Massa adujo que el gobierno “prioriza la inversión pública y el desarrollo del país en lugar del pago de la deuda en materia presupuestaria”, y Alberto Fernández criticó a la gestión anterior porque “prefirió a los jubilados y no a los bancos”. Esto cuando en el año llevan ejecutados menos de 83.000 millones de pesos en Vivienda y Urbanismo, mientras que los bancos cobraron más de 750.000 millones por intereses de Leliq y los pagos de deuda consumieron más de 450.000 millones de pesos. Las prioridades no cambiaron mucho.

Jorge Ferraresi, hoy al frente del Ministerio de Desarrollo Territorial y Hábitat, fue desde 2009 hasta el año pasado el intendente de Avellaneda. Este kirchnerista de primera línea llegó al Ejecutivo municipal gracias a toda una vida de negocios con el Estado y defraudaciones la obra pública, que comenzó en los años del menemismo cuando asumió como secretario de Obras Públicas en Avellaneda bajo la intendencia de Baldomero Álvarez de Olivera. La “obra pública” de la Municipalidad fue siempre a base de precarización laboral, como ilustró que durante el inicio de la cuarentena Ferraresi declarara “esenciales” a los municipales para llevar a cabo obras de pintura en calles y postes de luz, y algunas escuelas del centro de Avellaneda.

Pero desde antes que desembarcara el Covid-19 ya la epidemia de dengue no daba tregua. En aquel entonces, Villa Inflamable, situada al borde de la cuenca Matanza Riachuelo, amaneció en más de una ocasión inundada por la acumulación de basura que la Municipalidad no se dignaba a recolectar, mientras que  la ausencia de cloacas lleva a que los desechos sean vertidos en una suerte de piletón… al aire libre. Se trata de uno de los lugares más contaminados del mundo por ubicarse entre el polo petroquímico de Dock Sud, donde la contaminación provoca “lluvias” de humo tóxico, nacen bebés con enfermedades congénitas y minerales en sangre, y hasta existe una orden judicial de la Corte Suprema de 2008 que declara la zona inhabitable e insta a la Municipalidad a reubicar sus habitantes. Durante los 11 años de mandato de Ferraresi esto nunca se llevó a cabo.

La pandemia también sirvió para poner en evidencia la situación habitacional. En Villa Azul, barrio «compartido» con Quilmes, condiciones como el hacinamiento y la carencia en la provisión de agua corriente al interior de los hogares facilitó un brote de Covid-19 al que el gobierno respondió con la militarización del lugar. Los vecinos, encerrados en sus casas, denunciaron que la asistencia alimentaria y sanitaria de la que dependían era escasa o llegaba en mal estado. Como se ve, el intento del oficialismo de patearle la pelota al macrismo no resiste el menor análisis, precisamente porque comparte su misma política de ajuste, represión y especulación inmobiliaria.

Esto constata aún más que el conjunto del régimen político, a ambos lados de la grieta, es responsable de la pauperización generalizada y la catástrofe social en todos sus planos. En este caso, en el de la vivienda y las obras públicas. En la vereda contraria se ubica el Frente de Izquierda – Unidad, que por el contrario plantea verdaderos planes de obras públicas, urbanización y viviendas bajo control y dirección popular, así como la apertura de los libros de las contratistas que han estafado a vecinos y vecinas tejiendo negocios fraudulentos con el Estado. Es la lista de quienes están del lado de las familias de Guernica y Villa Inflamable, de las organizaciones piqueteras que luchan por la vivienda, porque su programa parte de la ruptura con el FMI para invertir las prioridades sociales.

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