Políticas
21/2/2026
La "traición" de Jalil o el modus operandi del PJ
El peronismo catamarqueño que dio quórum a la reforma laboral esclavista

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El gobernador catamarqueño Raúl Jalil con Milei, durante la firma del Pacto de Mayo
A raíz del accionar de los tres legisladores del PJ catamarqueño que, en la Cámara de Diputados, prestaron su presencia para garantizar el quórum en la sesión donde se trataba la reforma laboral —una ley que condena a los trabajadores a un régimen muy cercano a la esclavitud— se generó un cruce entre legisladores del kirchnerismo, quienes plantearon que la actitud del bloque catamarqueño respondía a una “traición” del gobernador Raúl Jalil.
Es necesario poner claridad en esta afirmación ya que no se trata solo de Jalil sino del conjunto del PJ catamarqueño y por añadidura el nacional. Cada uno de los tres diputados responde a un dirigente político distinto dentro del peronismo provincial.
La diputada Fernanda Ávila responde efectivamente a Jalil. Es la misma que se ausentó en las votaciones de la Ley Bases, la reforma de las universidades y la ley de actualización previsional.
Pero los otros dos legisladores responden directamente a fracciones K o muy cercanas a ellas.
En el caso de Sebastián Nóblega, se trata de un alfil histórico de Lucía Corpacci —actual senadora, vicepresidenta del PJ nacional, exgobernadora y dirigente cercana a Cristina Kirchner—. Nóblega, quien fue el encargado de hablar por el bloque Elijo Catamarca, ha sido siempre un cuadro político que no toma decisiones sin alinearse con los designios de Corpacci. Su trayectoria como intendente de Tinogasta estuvo completamente bajo su conducción.
El tercer diputado, Fernando Monguillot, pertenece al sector del intendente de la Capital, Gustavo Saadi. Fue ministro de Gobierno de Saadi. Luego, producto de una negociación entre Saadi y Jalil, pasó a ser ministro de Gobierno del propio Jalil, para finalmente terminar como diputado nacional. La carrera acelerada de Monguillot se ha construido bajo el ala de Saadi, y es evidente que responde a su orientación.
Quedó por fuera la diputada Claudia Paladini, que —al igual que Nóblega— responde a la exgobernadora Corpacci, pero permanece en el bloque de Fuerza Patria.
Con esta breve reseña personal de cada uno, se entiende que no se trata de una “traición” de Jalil, sino del modus operandi del PJ en la provincia durante la era Milei.
Hay que tener en cuenta que el diputado de mandato cumplido Dante López Rodríguez también votó en varias oportunidades junto a la gestión libertaria. El apoyo del PJ catamarqueño es un acompañamiento consciente al ataque contra los derechos y las condiciones de vida de los trabajadores. Ese ajuste tuvo su correlato en la provincia: paritarias a la baja, ataques a los derechos laborales y el intento de modificar el estatuto docente, que provocó una rebelión docente que obligó al gobierno a retroceder.
Un poco más atrás en la historia
La colaboración política del gobierno de Jalil y de Corpacci con Milei también se expresó en el pasado, teniendo su punto más evidente cuando Corpacci fue una de las senadoras que firmó el pliego para proponer a Ariel Lijo como miembro de la Corte Suprema. Esa firma no fue producto de una negociación de Jalil, sino de la propia conducción de Cristina Fernández de Kirchner.
A esto hay que sumar que Corpacci, en su momento, fue una de las gobernadoras aliadas al gobierno de Macri. Durante la gestión del PRO, Catamarca estaba gobernada por Corpacci y fue una de las provincias peronistas que acompañó al macrismo.
Las negociaciones de los gobiernos provinciales con la Nación son una constante en las provincias del norte, donde el peso financiero de los aportes nacionales es decisivo. A esto se suma el grado de sometimiento de los gobiernos provinciales a los intereses de las grandes empresas, que en muchos casos es prácticamente absoluto. En Catamarca, ese poder lo ejercen las mineras; en Tucumán y Jujuy, las azucareras; y en Salta, las tabacaleras, sojeras y también las mineras. Las gestiones nacionales que impulsan ataques directos a los derechos de los trabajadores cuentan con el acompañamiento de estas empresas y, del mismo modo, de los gobiernos provinciales y sus partidos.
El PJ norteño es una extensión política de los intereses económicos concentrados en la región y en cada provincia. Salvo algunos momentos en los que la autopreservación los obliga a tomar distancia, acompañan sistemáticamente las medidas de ajuste de los gobiernos nacionales.
El intento del kirchnerismo de despegarse de los legisladores que dieron quórum cae en saco roto. El PJ en su conjunto encabeza una colaboración con el ajuste de Milei. Esto parte del apoyo de CFK a la “modernización laboral”, expresado en una de sus cartas. A esto se suman las medidas de las direcciones gremiales —la pata sindical del PJ— que han acompañado el ajuste, así como las decisiones de los gobernadores en el Parlamento y la aplicación del ajuste en las provincias, como lo hacen Jalil en Catamarca y Kicillof en la provincia de Buenos Aires.
Los trabajadores tienen que desembarazarse de cualquier expectativa en el peronismo para encarar la construcción, en los hechos, de la lucha contra el gobierno de Milei y sus aliados. Es necesario abrir paso a una alternativa obrera y socialista.




