Políticas
3/7/2026
BUENOS AIRES
Laferrere: operativos para la foto, zonas liberadas para el narco
Milei impulsa una política antimigrantes, mientras el gran delito crece bajo el amparo del poder político.
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Durante la mañana de este jueves, en Gregorio de Laferrere, partido de La Matanza, decenas de efectivos de la Policía Federal junto a personal de Migraciones realizaron un operativo contra trabajadores migrantes. Una nueva puesta en escena del gobierno de Javier Milei, que intenta copiar las políticas xenófobas de Donald Trump mientras los verdaderos problemas siguen creciendo en los barrios.
Vecinos y vecinas que iban a trabajar fueron demorados para mostrar documentos y justificar su residencia. Trabajadores que madrugan todos los días para ganarse el pan tuvieron que soportar controles arbitrarios mientras la inseguridad, el narcotráfico y el delito organizado siguen avanzando.
Nos quieren hacer creer que perseguir migrantes es combatir el narcotráfico. Es una tomada de pelo. Los trabajadores saben muy bien que cuando salen de sus casas a las cinco de la mañana o vuelven de noche, los barrios siguen rodeados por el narco, los robos y las zonas liberadas. El gobierno no va al fondo de ese problema. No desmantela las redes que financian y protegen el negocio de la droga. Prefiere montar operativos para las cámaras y buscar chivos expiatorios entre quienes vienen a trabajar.

Mientras persiguen bolivianos, paraguayos, venezolanos y trabajadores de otras nacionalidades, vemos desfilar escándalos de funcionarios, empresarios y dirigentes ligados al poder que manejan fortunas imposibles de explicar, dólares en efectivo y vínculos con negocios turbios. A los de arriba, incluyendo narcos y criminales de diverso tipo, les ofrecen blanqueos y beneficios. A los de abajo les ofrecen persecución y discriminación.
En nuestros barrios no sobran migrantes: sobran la desocupación, los salarios de miseria, el abandono estatal y la falta de oportunidades. El gobierno golpea a los comedores populares y a las organizaciones sociales que enfrentan el hambre todos los días, dejando terreno libre para que avance el narcomenudeo. Después intenta responsabilizar de esa situación a quienes vinieron al país buscando trabajo, exactamente igual que en los años noventa, cuando se culpaba a la inmigración de una desocupación provocada por las políticas de ajuste.
Al mismo tiempo que atacan a los trabajadores migrantes, garantizan privilegios para grandes grupos económicos (incluso extranjeros), entregan recursos y facilitan negocios millonarios que no dejan ningún beneficio para el pueblo.
También buscan enfrentar a los trabajadores entre sí. Quieren instalar que el problema es el vecino paraguayo, boliviano o venezolano, cuando en realidad quienes saquean el país tienen oficinas, despachos y cuentas bancarias con mucho dinero. Los narcos no están en los barrios trabajando doce horas por día para llevar un plato de comida a su familia. Los grandes negocios de la droga, el lavado de dinero y la corrupción se conectan con sectores del poder político (y con sus instituciones como la Policía, que libera las zonas para que se desenvuelvan), empresarial y financiero.
Argentina fue construida por generaciones de trabajadores migrantes y por pueblos originarios que este gobierno desprecia. La diferencia que hacen entre una inmigración "aceptable" y otra "indeseable" no tiene nada que ver con la ley: tiene que ver con el racismo, la xenofobia y una política destinada a dividir a quienes viven de su trabajo.
Desde el Partido Obrero rechazamos toda persecución contra las comunidades migrantes. Defendemos el derecho al trabajo, a la salud, a la educación y a una vida digna para todos los que viven en nuestro país. La pelea no es entre trabajadores argentinos y trabajadores migrantes. La pelea es contra quienes ajustan al pueblo, protegen a los poderosos y utilizan cortinas de humo para ocultar que las redes del delito organizado siguen intactas.
Porque en los barrios hay trabajadores. Los que gobiernan quieren que miremos para abajo. Pero los responsables de que el narcotráfico y la corrupción sigan haciendo negocios no están entre quienes viajan en colectivo para ir a trabajar. Están mucho más arriba.




