Políticas

25/2/2026

Los alimentos siguen encareciéndose a pesar de la caída del consumo de las familias

Milei fomenta exportaciones primarias y los capitalistas trasladan precios a costa del hambre de las familias trabajadoras.

Inflación en alimentos.

Los precios de los alimentos registraron una nueva suba en la tercera semana de febrero y confirman que la inflación sigue golpeando de lleno a los hogares trabajadores, en un cuadro de desplome sostenido del consumo masivo. Es un reflejo de la política económica del gobierno de Milei, que promueve exportaciones primarias para juntar dólares, lo cual traslada precios al mercado interno aún cuando lo único que crece en Argentina es el hambre.

Según el relevamiento de la consultora EcoGo, los alimentos y bebidas consumidos dentro del hogar aumentaron 0,5% en la última semana, acumulando 2,7% en las últimas cuatro semanas y con una proyección mensual cercana al 3%.

El dato es especialmente grave en un contexto de caída persistente del consumo. Mientras los salarios corren por detrás de los precios y las ventas en supermercados muestran retrocesos, los alimentos continúan encareciéndose. Si se incorporan los consumos fuera del hogar, el aumento mensual del rubro se ubica en torno al 2,7%, consolidando un piso inflacionario elevado en medio de una crisis que deteriora el poder adquisitivo.

La carne vuelve a ocupar un lugar central en esta dinámica. En el acumulado mensual las carnes ya trepan 3,6%, con un alza interanual superior al 43%. Entre noviembre y enero el rubro carnes y derivados del IPC avanzó 20%, y según estimaciones podría aportar entre 0,8 y 1 punto porcentual a la inflación de febrero y marzo.

Detrás de estos aumentos aparece la evolución del mercado ganadero: el valor del novillo acumula un salto del 37% desde noviembre en el mercado de Cañuelas. Este comportamiento se debe al peso creciente de las exportaciones de carne, que orientan la producción hacia el mercado externo y presiona los precios internos incluso cuando el consumo doméstico se desploma. Se consolida así una tendencia: la Argentina exporta más carne, pero el pueblo trabajador come menos y la paga más cara.

Sin ir más lejos, el gobierno presenta como positivo que el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) haya avanzado 1,7% mensual en enero, por debajo del IPC (2,9%). Sin embargo, dentro del los costos mayoristas que impactan hacia adelante en la producción industrial, los productos primarios treparon 2,6%, muy por encima del promedio. La orientación exportadora hace que el alineamiento con las cotizaciones internacionales siga marcando la cancha.

El impacto sobre los sectores populares se refleja con crudeza en la evolución de la Canasta Básica Alimentaria (CBA). En la Ciudad de Buenos Aires en enero esta trepó 5,6%, el mayor incremento desde marzo de 2025. La CBA marca la línea de indigencia: una familia tipo necesitó $767.413 solo para cubrir la alimentación mínima. El encarecimiento de los alimentos incrementa la cantidad de hogares que quedan debajo de la indigencia y la pobreza.

Otros aumentos también presionan sobre el bolsillo: bebidas e infusiones subieron 1% semanal, con el agua envasada trepando 3,6%. La inflación general de febrero se proyecta en torno al 3%, mientras que alimentos y bebidas exhiben un alza interanual de 38,1%. Las mayoría de las paritarias, recordemos, fueron cerradas el año pasado acatando el techo salarial impuesto por el gobierno de 1 punto mensual, a excepción de aquellos colectivos de trabajadores que como los del Hospital Garrahan lucharon a brazo partido para recomponer sus ingresos.

A este cuadro se suman los tarifazos en servicios regulados, que establecen un piso adicional para el índice: el gas aumentó 12,5% en febrero y el agua 4%, con nuevos ajustes previstos, aunque están subestimados n la medición del Indec por la intervención de Caputo y Milei para impedir la actualización del índice a partir de una canasta de consumo que refleje el peso de cada rubro en la economía familiar.

Con salarios que no recuperan lo perdido y un consumo en retroceso, la persistencia de aumentos en alimentos desnuda una política económica que nutre la rentabilidad de un puñado de pulpos exportadores a costa del acceso de la población a bienes básicos. El resultado es una mesa cada vez más vacía. Hay que derrotar el cepo salarial y todo el rumbo de saqueo de Milei y sus cómplices.

Fate: un faro para el movimiento obrero
Editorial de Pablo Giachello en 14 Toneladas T3 E03. -
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