Políticas
10/3/2026
Los grandes proyectos hidrocarburíferos en Argentina
Potencialidad y chances reales.
Seguir
El sector energético en un cuadro de crisis capitalista.
Las patas capitalistas que sostienen esos grandes proyectos (las empresas, los gobiernos y el saqueo de los recursos) tienen puestas sus esperanzas de generación de divisas en algunos proyectos de exportación de hidrocarburos.
La usina proveedora en todos los casos es la maltratada roca madre situada fundamentalmente en la provincia de Neuquén y que se conoce como "Vaca Muerta". Desde allí se pretende abastecer los oleoductos y gasoductos que permitan llevar hasta la frontera marítima atlántica el petróleo y el gas para dichos proyectos.
Lo que ya está y lo que se proyecta
En el contexto mundial dominado por la tendencia bélica a un enfrentamiento global, un factor sustancial es el tiempo de concreción de todo proyecto con vistas a la exportación. Y si se trata de proyectos de miles de millones de dólares cuyos destinos son precisamente las regiones donde las guerras efectivamente ocurren, la concreción o no de los mismos sufre condicionantes determinantes.
En la actualidad, y en lo referido al petróleo, la temprana decisión de Oldelval de ampliar su capacidad de transporte hacia los puertos de los alrededores de Bahía Blanca, así como la ampliación de esas estructuras portuarias, es el único gran proyecto exportador en marcha. Además, es una salida exportadora cuyos destinos son el propio continente americano, y no la India, China o el sudeste asiático, zonas directamente afectadas por conflictos bélicos (Estados Unidos acaba de hundir un petrolero iraní en las inmediaciones de Sri Lanka).
El otro proyecto exportador de crudo desde Vaca Muerta hacia la costa atlántica rionegrina se encuentra en construcción e iniciaría los primeros embarques en los primeros meses del año entrante.
Pero los proyectos estrella no son petroleros, sino gasíferos. Y en principio hay tres: la reversión del gasoducto que traía gas desde Bolivia para usarlo en sentido contrario y exportar a Brasil, y los dos proyectos de GNL: el que encabeza PAE (Southern Energy) y el que lidera YPF S.A. (Argentina GNL).

Gas… a futuro incierto
La reversión del gasoducto norte, luego de algunos anuncios grandilocuentes, está sin concluir y tiene un "cuello de botella", ya que falta construir la segunda etapa del gasoducto Perito Moreno (ex Néstor Kirchner), por lo que por ahora exportar por allí a Brasil está cuestionado.
Sobre los otros dos proyectos hay que hacer algunas precisiones para aclarar cuánto tienen de realidad y cuánto de potencialidad.
El más avanzado es el de PAE (Southern Energy) con la futura llegada de un barco licuefactor que tomará gas, pero no de Vaca Muerta, sino del gasoducto San Martín, que transporta el fluido desde las plataformas off-shore y las provincias patagónicas australes.
Sería, según la capacidad del barco licuefactor, para producir 2,45 toneladas anuales de GNL. Un volumen que no mueve la aguja en un mercado mundial que consume más de 400 toneladas por año, de las cuales cuatro países (Estados Unidos, Qatar, Australia y Rusia) exportan dos tercios de ese consumo global, y tres países (Japón, Corea del Sur y China) son responsables de la mitad de esa demanda. Así y todo, el barco licuefactor de este proyecto aún cumple un contrato en África y recién ingresará para una "adaptación técnica" a un astillero de Singapur a fines del presente año. Se trata de una nave construida hace 50 años como buque de transporte de gas y luego reconvertida en una planta licuefactora flotante. Es decir, pasará mucho más de un año antes de que pueda operar desde la costa rionegrina. Lo cual coloca interrogantes sobre cómo será el mercado global de GNL para esa época.
Para proveer un segundo barco licuefactor que PAE anuncia en la costa rionegrina, el proyecto necesita transportar gas desde Vaca Muerta. Y para eso hay que construir un gasoducto que ahora no existe, y del cual ni siquiera se están fabricando los caños. Esto es así porque el volumen de transporte del gasoducto San Martín no tiene capacidad ociosa para proveer de materia prima (gas natural) a un segundo barco.
El tercer proyecto, el denominado "Argentina GNL", lo lidera YPF S.A. y, según los últimos anuncios del CEO Horacio Marín, es un megaproyecto que incluye un oleoducto, un poliducto y un gasoducto de ¡48 pulgadas! desde Vaca Muerta hasta la costa rionegrina, en las cercanías de Sierra Grande.
Se promete que ingresará en su etapa real de exportación alrededor del año 2030, o sea que debe atravesar aún cuatro años de un mercado energético mundial sacudido por las guerras, las crisis económicas y políticas. Su primer cliente sería Alemania para la compra de GNL, pero como ya se dijo en Prensa Obrera, los financistas del proyecto están pidiendo garantías estatales.
Es decir, este proyecto debe atravesar aún muchos vericuetos antes de que un solo caño y el primer metro de zanja comiencen a hacerse realidad.
Para el final, una advertencia: no se ignora que se exportan hidrocarburos desde Neuquén a Chile. Pero no son esos los caños exportadores que configuran los grandes proyectos que, según los gobiernos, transformarán al país en un "jugador energético a escala mundial". Para eso habrá que esperar que los brotes cuajen en flor. Hay más futuro que realidades.
Y aún si lo hicieran, aunque sea tardíamente para algún nicho importador, eso no redundará en beneficios para los sectores populares y consumidores nacionales. Todo lo contrario.
Sin poner la industria energética bajo el control obrero, como paso transicional, no existe la mínima posibilidad de una puesta del recurso al servicio de la población trabajadora y popular.




