Políticas

18/6/2026

Editorial

Milei y la economía política de la estafa

Hay que terminar con este saqueo con un gobierno de los trabajadores y la izquierda.

Las estadísticas oficiales son el reflejo del saqueo.

Se ha instalado entre los comentaristas del gobierno y los medios derechistas la idea de que el escándalo Adorni es una crisis política para el gobierno porque impide capitalizar los “avances en el terreno económico”. Si fuera así, la encrucijada del gobierno de Milei podría reducirse a la necesidad de desprenderse de un estafador quemado e impopular para seguir habilitando la megaestafa de los “serios” Luis Caputo, Federico Sturzenegger y, sobre todo, Javier Milei.

Los economistas oficialistas realizan realmente un malabarismo para presentar esta megaestafa como un avance económico para el país, que sería visible, por ejemplo, en la baja del riesgo país o en la módica y dibujada baja inflacionaria.

En cada punto de este plan de saqueo, la complicidad del peronismo y la burocracia sindical se hace notar, mostrando que los une al plan económico de Milei un férreo hilo de clase: la burguesía “nacional” se reconvierte y participa del festín del capital financiero, una fiesta financiada con los tarifazos, las rebajas salariales y la superexplotación que paga el pueblo.

Bien mirados, cada una de las estadísticas oficiales son el reflejo del saqueo a gran escala, no solamente contra los trabajadores, sino contra la clase media argentina[1]. Veamos:

* Inflación: el gobierno festeja la baja a 2,1% en abril. Pero esta baja se asienta en la estafa de conteo de no tener en cuenta los nuevos índices de inflación elaborados por el Indec. El FMI se adaptó a esta medida del gobierno, dejando correr el viejo índice hasta concluir el “proceso de desinflación”. Detrás de esta maniobra está el ocultamiento de un fraude masivo contra salarios y jubilaciones. Entre el nivel (ya deteriorado) de 2023 y los actuales hay un deterioro del salario en blanco del 10%, con el indicie de inflación trucho del gobierno, que se amplía al 20% con el índice nuevo, una brutal transferencia de ingresos en favor de la clase capitalista, mayor entre los trabajadores no registrados. El punto central de esta liquidación son los tarifazos, que consumen una parte creciente del ingreso familiar. Esta liquidación del salario formal impacta sobre todo en el sector público y golpea en la salud y la educación, motivando una masiva rebelión de la docencia universitaria contra los acuerdos de entrega de la burocracia sindical y los rectores para no cumplir la ley de financiamiento votada.

* Convenios colectivos: Mientras prosigue la liquidación de los salarios, el gobierno avanza en la liquidación de los convenios colectivos. Esta profundización de la explotación a través de la liquidación de los derechos laborales apunta a transformar a la clase obrera bajo convenio en mano de obra esclava habilitando superganancias para los capitales más concentrados. De nuevo, con la complicidad del peronismo y la burocracia sindical: después de dejar pasar la reforma sin siquiera un paro con movilización, Pignanelli, del Smata, acaba de firmar la liquidación de su propio convenio, entregándole a las automotrices los cambios laborales que vienen reclamando. Es una señal política de fondo, que abre a que toda una cantidad de sectores de la burocracia sigan este rumbo, Pignanelli es el dirigente sindical con la ubicación más alta en la estructura de dirección del PJ nacional.

* Deuda: El esquema económico se basa en un dibujo que a la vez es una usura. Se trata de que para mantener el llamado “superávit fiscal” el gobierno capitaliza intereses de la deuda en pesos, que en 2025 sumaron 28,75 billones. Contando correctamente esta capitalización, el gobierno tendría un déficit de 0,8% del PBI. El Estado paga intereses de los intereses a tasas usurarias agigantando una pelota de endeudamiento que presiona en favor de un mayor ajuste, a lo cual contribuye la caída de la recaudación por el derrumbe de los impuestos vinculados al consumo y la producción. A esto, se suman los vencimientos de deuda en dólares, a los cuales el gobierno asigna las reservas que fue acumulando (aún en negativo cuando se descuentan los depósitos bancarios), y un nuevo endeudamiento. Solamente en julio, alcanzan a 4.200 millones de dólares.

* Vaciamiento jubilatorio. Todo el esquema oficial de ajuste se basa fuertemente en el deterioro de las jubilaciones, que los jubilados denuncian miércoles tras miércoles en sus movilizaciones. Pero el FMI y el gobierno vienen por una nueva reforma, como lo muestran los últimos documentos. Es que habrá que financiar el desvío de fondos jubilatorios para el Fondo de Cese Laboral (FAL), que el gobierno postergó seis meses por el impacto, justamente, en la recaudación de la Anses y en el equilibrio fiscal. Vaciar las cajas jubilatorias para subsidiar al capital es la consigna de la etapa.

* Familias endeudadas: La contracara de este derrumbe del salario es el aumento de la morosidad de las familias que ya llega a cinco millones de cuentas familiares, que pagan intereses usurarios (de hasta el 1.000% anual en Mercado Pago) que colocan los salarios en manos de los especuladores. El proyecto presentado por el PJ sobre este punto no afecta los ingresos de Mercado Libre ni las otras billeteras virtuales, sino que abre una línea de créditos subsidiados para pagar los intereses usurarios a estos delincuentes. Se trata de un rescate. El embellecimiento del “acceso al crédito” se transforma en la pesadilla de confiscación de los magros ingresos de millones. Como la economía no levanta, el gobierno avanza en flexibilizar el otorgamiento de prestamos en dólares a empresas que no tienen ingresos en esta moneda, para zafar de las tasas usurarias en pesos. Pero esta salida agigantará el impacto de cualquier crisis devaluatoria y representa objetivamente una amenaza a la devolución de los depósitos en dólares de los ahorristas.

* Despidos y hundimiento industrial: El progreso del 19% en la era Milei de la intermediación financiera y del 47% del campo se contrapone con el hundimiento de la industria y la construcción, que alimentan la ola de despidos en curso. Pero esta crisis afecta a las clases sociales de forma desigual, porque mientras la burguesía industrial se reconvierte a los negocios de la energía, las finanzas o la importación, los trabajadores van a la calle. El ejemplo de Fate es fundamental para contrastar lo que representa una reacción obrera ocupando la fábrica y peleando una reactivación con la entrega de la burocracia de la CGT y CTA, que deja pasar los despidos en todo el país. Los industriales pelean por entrar en esquemas como el Rigi o el Súper Rigi que son un curro de evasión de impuestos a largo plazo para liberar totalmente al gran capital de sostener “el lastre” de las finanzas públicas. Y presionar por el vaciamiento y la privatización de sectores estatales enteros, como es el caso de Aysa o Impsa, abriendo a su vez nuevos campos de negocios.

El problema de fondo de Milei es que ni siquiera todo este bocado de cardenales en favor del gran capital alcanza para promover la llegada de inversiones que saquen a fondo la economía argentina. El “viento de cola” de la baja del petróleo tiene la contrapartida de la crisis del gobierno de Trump y su derrota en la guerra de Irán. Las condiciones internacionales están atadas con alfileres.

Debate y acción: enfrentemos a Milei, pongamos en pie una alternativa

En este cuadro, donde los niveles de colaboración del PJ con esta realidad abrumadora son totales, es que crece una simpatía popular por el Frente de Izquierda, canalizada en encuestas en favor de la figura de Bregman, en importantes actividades y en la simpatía que se ve en las actividades en las calles. Nos fijamos la perspectiva de consolidar este crecimiento y propusimos comités comunes del Frente de Izquierda, para canalizar y organizar esta simpatía, comités que por el momento el PTS ha rechazado. A su vez, hemos acordado con el Frente de Izquierda Unidad avanzar en una serie de foros para debatir cómo enfrentar al gobierno de Milei, las tareas del Frente de Izquierda y el debate de cómo impulsar la construcción de un partido revolucionario en la Argentina.

Este debate es clave, porque un punto central en la etapa actual, donde entre los trabajadores está instalado un odio muy grande al gobierno de Milei, es con qué programa y estrategia enfrentarlo. En ese punto, hay que destacar que el peronismo pretende instalar la idea de una unidad contra Milei subsumiendo a la izquierda. El mismo peronismo admite que va a conservar la mayor parte de los avances de Milei contra la clase trabajadora. Está fuera de su agenda derogar la reforma laboral, cortar la usura de la deuda externa o terminar con los regímenes de saqueo del Rigi, que el peronismo mismo impulsó bajo otras modalidades, en su momento, con la Ley de Minería.

Nuestra estrategia es la contraria: partimos de que el gobierno de Milei es la expresión mas aguda del saqueo capitalista en el país, y nos plantea el desafío de cortar de fondo con este régimen. No está en discusión solamente un reordenamiento económico, sino el desmantelamiento de todo un régimen de sometimiento a las masas, del régimen responsable de las redes de trata, de la prostitución y de la violencia contra la mujer que puso de manifiesto el asesinato de Agostina en Córdoba, del régimen que potencia en cada fase una descomposición social de fondo, del capitalismo responsable de la guerra y los genocidios. Es evidente que el peronismo está comprometido a fondo en la defensa estratégica de este régimen.

Para esto, necesitamos una fuerza política que se apoye con fuerza en la lucha de clases: en el movimiento obrero combativo, en la lucha piquetera, en el movimiento estudiantil. Solamente este desarrollo puede asegurar darle una consistencia a la izquierda capaz de superar los límites de un crecimiento meramente electoral o de una simpatía pasiva. Una fuerza política de la clase trabajadora que no se base con firmeza en la vanguardia fogueada en las grandes luchas de la etapa no tiene las condiciones mínimas para impulsar la lucha por un gobierno de los trabajadores: no puede ser nunca un partido de combate, será inevitablemente un armado electoral de mayor o menor amplitud dependiendo de las circunstancias.

En la agenda tenemos que convocar ampliamente a participar e intervenir de este debate, sumar fuerzas y agrupar junto al Partido Obrero por el desarrollo de una salida de los trabajadores frente al gobierno de Milei. Tenemos, además, la lucha estratégica por recuperar los sindicatos; con el envión de Suteba Matanza, vamos a la presentación de listas en Ctera y CTA para pelear por una dirección clasista capaz de terminar con la entrega de la burocracia a los grandes gremios docentes y estatales. Y, por último pero lo más importante, vamos al apoyo de todas las luchas de la etapa, tanto en la argentina como a nivel internacional. El impulso y el apoyo la Argentina a la rebelión en Bolivia -por la cual venimos de hacer una gran movilización y de participar de la comisión de derechos humanos deportada por el gobierno de Paz- es una escuela de cómo enfrentar, con los métodos de la clase obrera, a estas experiencias fascistoides.


[1]  Muchos de los datos están tomados de este análisis del informe del FMI: https://centrocepa.com.ar/documentos/informes/803-analisis-de-la-segunda-revision-del-fmi-en-el-marco-del-programa-extended-fund-facility-2025

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