14/08/2020

Un nuevo comité de asesores presidenciales en salud mental

Por primera vez en casi 5 meses, referentes del campo de la salud mental y las ciencias sociales integraron la reunión del Comité de Expertos con Alberto Fernández.

El jueves 13, a pocos días de anunciar una nueva fase de flexibilización (o prelevantamiento) del aislamiento obligatorio, el presidente Alberto Fernández incluyó en la reunión en la Quinta de Olivos con su “Comité de Expertos” a un equipo interdisciplinario en salud mental integrado por Santiago Levin (psiquiatra, miembro de Apsa), Alicia Stolkiner (profesora titular de Salud Pública y Salud Mental de Psicología-UBA) y Juan Piovani (cientista social e investigador del Conicet).

La inclusión de referentes del campo de la salud mental al equipo de asesores científicos llega recién a casi cinco meses del inicio de la cuarentena obligatoria y cuando la misma ya se encuentra prácticamente “levantada” -de hecho, un día antes de la reunión el propio Alberto Fernández declaró: “que me sigan hablando de cuarentena es algo que me asombra, la gente sale”. Mientras que la salud mental no estuvo en agenda en ninguna de las conformaciones de equipos anteriores, y el único anuncio oficial en cuatro meses vinculado a la misma pasó desapercibido -lo que denominamos «el plan de los 3 minutos»-, ahora se realiza una inclusión de “expertos” tardía y prácticamente testimonial.

Negacionismo oficialista: la cuarentena no “angustia”

A lo largo de los últimos meses, el Gobierno viene flexibilizando solapadamente la cuarentena en distintos sectores productivos a pedido de las cámaras patronales y “los capitanes de la industria”, mientras en simultáneo se encargó -a través de distintos funcionarios y referentes en salud mental- de instalar el discurso que “lo que angustia es la pandemia, pero no la cuarentena”. De esta manera, pretendió contrarrestar en el terreno político la campaña de la oposición derechista anticuarentena y distintos medios de comunicación “hegemónicos” (a partir del cruce de la periodista Silvia Mercado con el presidente), quienes tomaron como eje el impacto del aislamiento en la salud mental de distintos sectores de la población para presionar por su levantamiento. Lejos de implementar medidas en salud mental para atenuar los inevitables efectos psíquicos y subjetivos del -necesario- aislamiento y encierro preventivo, el gobierno se encargó de negar los mismos, creándose una falsa grieta entre “anticuarentenas” opositores y “negacionistas” oficialistas.

Cuarentena y salud mental: de eso no se habla

De acuerdo a la información de distintos medios sobre la reunión de Fernández con el nuevo comité de asesores, lejos de presentarse un plan de medidas y acciones en el campo de la salud pública y la salud mental frente a los efectos de la pandemia y los casi cinco meses de aislamiento obligatorio, las indicaciones se orientaron a reforzar el negacionismo oficialista.

“Distanciamiento” en lugar de“cuarentena”, será el nuevo método discursivo que el gobierno nacional usará a partir del próximo anuncio de continuidad de las medidas de aislamiento social (Cronos Noticias, 13/8). Por su parte, A24 agrega que “Alberto Fernández integró a psicólogos a su equipo de asesores y reconocen que ‘no hay que hablar más de cuarentena’” (13/08).

Si bien se habría incluido la problemática del agotamiento psíquico de los trabajadores de la salud -que hoy se encuentran en la primera línea de fuego en el momento más álgido de la pandemia- y el acompañamiento a los pacientes terminales de Covid-19 y sus familiares, los efectos y el impacto de los más de cuatro meses de aislamiento en la población estuvieron completamente ausentes.

Duranbarbismo sanitarista

Así, la tardía inclusión de expertos del campo de la salud mental en el equipo de asesores científicos se orienta mayormente a indicaciones de “estrategias comunicacionales”, al mejor estilo “duranbarbista”.

Los medios señalan que los expertos recomendaron “cambiar el eje del discurso y hablar de ‘distanciamiento’ más que de cuarentena y ponerle un horizonte temporal concreto a la continuidad de las medidas” (Cronos Noticias, 13/8). También “se resaltó que ‘hay que reforzar el mensaje de distanciamiento social y cuidados’, ya que ‘para poder acercarnos a la vacuna tenemos que distanciarnos hoy’. Los asesores, según las fuentes consultadas por Télam, rechazaron las afirmaciones ‘de catástrofe en la salud mental'» (Perfil, 13/8).

En ese sentido, no se trazó ningún plan epidemiológico oficial en salud mental por pandemia y aislamiento. Lejos de eso, la presencia de “los expertos” se orientó a un asesoramiento comunicacional aplicado al “mensaje” del Estado a la población, algo así como una “consultoría comunicacional” para anuncios y discursos presidenciales, su recepción en la población y el humor social en función de la adhesión política al gobierno (algo muy distinto a la salud mental) .

Ganaron los “anticuarentena”

El gobierno se apresta a levantar la cuarentena obligatoria en el peor momento de la pandemia. El consejo de los nuevos expertos de suplantar discursivamente “cuarentena” por “distanciamiento social” e incluir “horizontes temporales” para no afectar más el “humor social” es el preludio a una nueva concesión a los sectores que vienen atacando el aislamiento obligatorio en beneficio propio. En ese sentido, se incurre en una adaptación al discurso derechista que, de la mano del decano de la Facultad de Psicología de la UBA, Jorge Biglieri, venía fustigando el aislamiento obligatorio apelando a “la responsabilidad individual” y contra la gestión “paternalista estatal” del Estado. Cabe mencionarse que muchos referentes del campo de la salud mental y funcionarios oficialistas salieron a polemizar con el decano oportunamente. Hoy, terminan abrazando su discurso de manera vergonzante.

De hecho, los nuevos integrantes del Comité de Expertos en distintos medios también han afirmado que el principal problema del aumento exponencial de contagios de Covid-19 radica en “la negación” de la población que “hace como si no pasara nada” (Stolkiner en Radio Nacional, 13/8). Nada se dice sobre la proliferación de contagios en los lugares de trabajo, polos industriales del Amba, centros fabriles, hospitales y centros de salud y grandes cadenas de supermercados, donde la “vista gorda” del Estado (más «ausente» que “presente”) frente a la presión de las patronales a sus empleados y la no aplicación de protocolos sanitarios resultan ser la principal causa de la suba exponencial en los casos. Así, “la culpa es de la gente” y todo radicaría en un problema de “educación” y “responsabilidad individual”.

Por un plan de salud pública y mental al servicio del pueblo y los trabajadores

Se plantea con urgencia un plan en salud pública y mental “de emergencia” para la pandemia y los efectos subjetivos del aislamiento obligatorio, al servicio de las necesidades de la población afectada y los trabajadores.

Ocurre que su mera implementación entra en contradicción con las exorbitantes ganancias de los laboratorios y pulpos de la industria farmacéutica (los grandes beneficiados con el incremento de la automedicación por parte de la población en los últimos meses de aislamiento) y las necesidades presupuestarias que hoy, luego del acuerdo con los bonistas, se encuentran “ajustadas” al servicio del pago de la deuda externa y de los condicionamientos del FMI frente a una nueva renegociación con dicho organismo.

La centralización del sistema de salud bajo gestión pública y de los trabajadores y usuarios, en un cuadro de colapso sanitario, se impone como una necesidad primaria para la población trabajadora.