Sindicales

24/2/2022

Docentes Córdoba: una paritaria dictada por el FMI

El acuerdo de Juan Monserrat y Ctera consolida la pobreza.

Delegado departamental Uepc.

Imagen: Ahora Córdoba Noticias.

Luego de que la Argentina vuelva a registrar el peor desempeño de su historia en una evaluación internacional de aprendizaje, el gobierno nacional y Ctera acuerdan una pauta salarial que va directo a reforzar este fracaso educativo.
La paritaria nacional docente, de la que también participó por Córdoba Juan Monserrat (secretario general de Uepc), estableció un incremento salarial del 45,46% en cuatro tramos. Mientras el secretario general de Uepc le dice a los docentes cordobeses que pretende conseguir un 60% en la negociación salarial con Juan Schiaretti, le fija un techo del 45% a la docencia de todo el país.

La propuesta de la paritaria nacional establece un 21,21% en marzo, 8,08% en junio, 8,08% en agosto y 8,08% en septiembre, para llegar el 1º de septiembre a $60.000 (45,5 % de aumento). Mientras tanto, el Fonid a partir del 1º de marzo será de $3.907, para llegar al 1º de septiembre a $5.141. Si bien la letra chica del acuerdo se conocerá el 25 de febrero, ya queda claro que las cifras en negro duplicarán en porcentaje a las sumas remunerativas. Algo que no debería extrañar, ya que por ejemplo en Córdoba, el básico de una maestra de $17.774,81 representa el 30% del salario y la mitad de la canasta de indigencia.

Si tenemos en cuenta que, según el Indec, una familia conformada por dos adultos y dos chicos necesitó en enero 2021 $ 78.624,46 para evitar ser pobre y que la inflación, principalmente de la canasta de alimentos, alcanza el 5% mensual, los $60 mil que firmaron Monserrat y cía. para cobrar en octubre solo vienen a acentuar el carácter de subsistencia al que llevan el salario de la docencia.

Un aumento que acentúa la pobreza y no alcanza la inflación

El 80% de los proveedores de los supermercados enviaron listas actualizadas este mes, con incrementos de entre el 5% y el 10% (La Voz, 22/2). De acuerdo con las consultoras que forman parte del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que publica el Banco Central, la suba de precios de febrero a nivel país sería del 3,8% y se aceleraría hasta el 4% en marzo y otro 4% en abril.

Por su parte, para los bancos y consultoras que integran el REM, la suba de los próximos 12 meses, hasta el 31 de enero de 2023, sería del 53,9%, más que lo registrado en todo el año pasado (50,9%). Mientras la inflación acumulada será a junio de 25%, la primera cuota fuerte que pidió la burocracia sindical de marzo a junio será del 21,2%, apenas $385 por día. Esto quiere decir que el salario sigue perdiendo frente a la inflación y que el aumento en septiembre no alcanzará ni para comprar un kilo de pan diario.

El debate que está totalmente ausente de estas paritarias es que nuestras maestras sin Fonid (Fondo Nacional de Incentivo Docente) cobran $54.585,52. Vale aclarar que hay una montaña de cargos precarios que cobran aún menos, mientras la canasta básica total, que define la línea de pobreza, es de $ 85.453,82 para una familia. Por este motivo, en las escuelas se reclama que el 60% que Monserrat vociferó por los medios sea cobrado en una sola cuota. La miseria salarial y la pérdida de más de 20 puntos del salario solo en los últimos años han pauperizado la vida de la docencia y cambiado sustancialmente la economía de sus hogares.

Con los números (y el ajuste) sobre la mesa

Juan Monserrat dice discutir nuestro salario con las finanzas provinciales sobre la mesa y de ahí obtiene “la tajada” que le correspondería a la docencia. Sin embargo, solo el año pasado, la recaudación total de la provincia de Córdoba representó un 56,1% interanual superior al 2020 (La Voz 18/1), mientras que el salario de los docentes estuvo más de 10 puntos por debajo de esta suma. Un informe de Politikon establece que en ese período el ingreso total de la provincia creció 8,2%, en contraposición al de los docentes que cayó más de 4 puntos.

Este año la situación es aún más gravosa. El secretario general de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) y principal dirigente de la corriente sindical que dirige la Ctera, Hugo Yasky, acaba de reconocer que “votará a favor y apoyará el acuerdo (con el FMI) cuando se trate en el Congreso de la Nación” (Política del Sur, 7/2). Por lo tanto, Monserrat, como era de esperar, estará a la cabeza de impulsar los condicionamientos que el FMI impone en el acuerdo y en la revisión trimestral de este.

En primer lugar, claro está que será la reducción del gasto público (salario, jubilación y presupuesto educativo) y el aumento de la precarización laboral y la acentuación de la destrucción de los contenidos pedagógicos. Se prepara un nuevo salto en la mercantilización de la oferta educativa.

Monserrat y su yunta no tiene el mínimo margen político para frenar el ajuste que pesa sobre la educación y sobre la docencia porque son partícipes necesarios y protagónicos de ese ajuste. Fue en la sede de 25 de Mayo y Salta (local sindical) donde se redactó la precarizadora reforma del Estatuto docente que en un mes dejará miles de docentes en la calle y precarizará a otros miles que durante años sostuvieron el sistema educativo y hoy son denostados por no tener títulos docentes en una provincia donde los profesorados se cierran y los docentes permanecen precarios.

Hay que prepararse para enfrentar el ajuste

Según Monserrat, “la propuesta del gobierno de Alberto Fernández, en el marco de la paritaria nacional docente, que contiene un porcentaje significativo y una posibilidad de revisión en septiembre, da cuenta de una intención de querer comenzar las clases con cierta normalidad en el país”. A pesar de que seis provincias ya van al paro, la conducción de Uepc busca patear para fin de año el debate salarial y así garantizarle la paz social a ambos gobiernos, mientras se acuerda el ajuste con el FMI.

El activismo y la oposición de Uepc se reunirá el próximo viernes para colaborar con la deliberación y organización de la escuelas. Tenemos por delante colocar un programa que defienda el salario, las condiciones de trabajo y enfrente el ajuste fondomonetarista que pesa sobre la educación pública.

No a la paritaria del FMI. Aumento salarial del 60% en una cuota para sacar a la docencia de la pobreza. 82% móvil, anulación de la ley antijubilatoria 10.694. Fuera la precarización laboral; todos los cargos docentes bajo el régimen del estatuto docente. Ningún despido. Derogación de la ley de reforma del Estatuto. Creación de todos los cargos docentes necesarios. Infraestructura y construcción de escuelas para enfrentar la crisis sanitaria en medio de la tercera ola. Protocolos seguros, licencias por Covid y contacto estrecho con nombramiento de docentes suplentes; partidas de presupuesto para atender a la infraestructura escolar; condiciones de bioseguridad bajo control de docentes y comunidad en cada escuela con poder de veto; insumos de limpieza, distribución gratuita de barbijos, alcohol en gel, cumplimento de distancia social en aulas (no menor a un metro) e instalación de medidores de dióxido de carbono y ventilación cruzada; entrega de dispositivos y conectividad gratuita. Universalización de la alimentación con comedores en todas las escuelas y becas escolares. Plata para educación, no para el FMI.