07/10/2020

Paro nacional y caravana de ATE, Conaduh y Fesprosa

Una jornada de lucha impuesta por abajo, en rechazo al ajuste y al FMI, pero con un operativo de la dirección para colocarla el campo del gobierno.

Fotos: Pepe Muinelo, Ojo Obrero fotografía.

El martes 6 de octubre tuvo lugar el paro nacional de ATE (estatales), Conadu Histórica (docentes universitarios) y Fesprosa (profesionales de la salud), con una caravana y movilización que partió del Obelisco hacia el Congreso de la Nación. La jornada de lucha coincidió con la llegada de la misión del FMI, y tuvo como ejes de convocatoria el reclamo por “salarios dignos” y el apoyo al devaluado proyecto de «aporte solidario» presentado por el oficialismo.

La convocatoria a esta medida, por parte de la conducción de la CTA Autónoma de «Cachorro» Godoy,  tuvo como objetivo reacomodarse frente a los planteos surgidos en los plenarios de ATE sobre la necesidad de rechazar a la oferta del gobierno, o en el caso de la Conaduh ante los planteos de profundizar las acciones que ya se habían tomado.

Las medidas de lucha ya habían comenzado a surgir por abajo: el rechazo de las juntas internas de ATE que se movilizaron el pasado 29, los paros nacionales del Conicet y de la Anses; la minoría de la Conadu Histórica y los sindicatos como la AGD-UBA empujaban hacia un plan de lucha; la rebelión de enfermería en la Ciudad contra la represión de Larreta y el pase a la carrera profesional, así como distintas lucha de los trabajadores de la salud en todo el país.

En el campo del gobierno

Sin embargo, la protesta que debía ser dirigida al Poder Ejecutivo y al centro del poder político, es decir a la Plaza de Mayo, fue desviada hacia el Congreso en una operación que tenía como objetivo diluir la responsabilidad del gobierno y convertir la movilización en una movida en apoyo al proyecto de «aporte solidario» del Frente de Todos.

«Cachorro» Godoy pidió que «la crisis la paguen los que más tienen y no los trabajadores», y planteó como salida el falso impuesto a las fortunas. Ni el rechazo al pago de la deuda -el día que llegó el FMI para supervisar las cuentas-, ni el rechazo al Presupuesto 2021, estuvieron presentes entre los planteos de Godoy.

Esto cuando el proyecto oficial constituye una limosna que deja afuera a las empresas, a la renta financiera, a las personas físicas con domicilio en el exterior (como Marcos Galperín, propietario de la empresa de mayor capitalización del país). Es además una redistribución entre sectores del capital (como el subsidio a las petroleras) y, en definitiva, tiene como objetivo central presentarse ante los trabajadores como una medida progresista, un choque del «gobierno popular» con los sectores «concentrados de la economía» o «los que más tienen» para reforzar su autoridad en función de hacer pasar el ajuste del Presupuesto 2021.

Por su parte, la presidenta de Fesprosa, Fernanda Boriotti, aunque denunció el «corporativismo» y rechazó los aumentos según las especialidades, no se pronunció por el pase a la carrera profesional de enfermería. Al igual que «Cachorro», rescató la renovación por un trimestre del bono de $5.000 brutos, sin denunciar la no incorporación de esta suma al básico ni que está atado al presentismo. Expuso sin embargo, con toda claridad, la situación de pluriempleo y el récord de contagios entre los trabajadores de la salud.

ATE Capital, inmóvil

ATE Capital, conducido por la Verde y Blanca de Daniel Catalano, limitó la acción de la seccional con mayor representación sobre los estatales nacionales a una juntada de firmas. Se posicionaron tardíamente por el rechazo al 7%, no convocaron a la jornada de lucha y difundieron un video llamando a los trabajadores que se movilizan y reclaman a «no ser funcionales a la derecha», justo el día que su gobierno recibía al FMI y votaba contra Venezuela junto al Grupo de Lima a pedido de Trump.

Cabe la pregunta: ¿no fue funcional a la derecha el gobierno cuando entregó el 40% de aumento a la Bonaerense tras el motín? ¿O al empoderar a las fuerzas represivas y sostener a Berni en su cargo tras las denuncias de la familia de Facundo Castro? ¿Y al rebajar las retenciones a los sojeros y emprender un curso de devaluación del peso? ¿O al presentar un presupuesto de ajuste contra estatales y jubilados para rescatar la deuda de Macri?

La agitación acerca de una derecha golpista es utilizada para deslegitimar a los trabajadores que defienden su salario y condiciones de trabajo, y que en su lucha ponen un límite al ajuste que realiza el gobierno por cuenta del FMI, los bonistas y las cámaras patronales. La completa integración al gobierno de la seccional de ATE Capital la inhabilita para motorizar cualquier reivindicación.

La intervención del clasismo

La enorme y combativa columna de la AGD-UBA, concentró un planteo de independencia de clase y trazó la perspectiva de un plan de lucha. En el caso de los estatales, el agrupamiento de juntas internas y sectores que protagonizamos la jornada de lucha del 29, no pudo establecer un acuerdo de movilización sobre dos planteos básicos: el rechazo a la paritaria y la recomposición del 40%, así cómo la necesidad de un plan de lucha. Sin embargo, ha sido un valioso antecedente que puede convertirse en un canal y jugar un rol aún más importante, frente a un ajuste que se profundiza y a direcciones integradas al gobierno.

El punto de reagrupamiento fue defendido por la Multicolor y las juntas internas del Inti, Incaa y Mecon, a las que sumaron la del Hospital Garrahan e Inta. La declaración Multicolor defendió un programa integral de recomposición salarial, contra la precarización, el pase a carrera profesional de enfermería, contra el desalojo de Guernica y en apoyo al proyecto de impuesto a las grandes rentas y fortunas del Frente de Izquierda. El debate permitió superar planteos que colocaban al activismo en acciones que lo dejaban por fuera del movimiento que había dentro del sindicato (el corte en el Obelisco sin marchar al Congreso que postuló la Marrón) y que impedían desarrollar un diálogo con sectores disconformes con la orientación de la dirección y del cachorrismo.

La jornada del 6 de octubre muestra una transición en el movimiento obrero. Es necesario desarrollar sus tendencias de lucha, reagruparse y preparar los próximos combates.

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