Sociedad

15/12/2021

Fin de año de ajuste: más endeudamiento familiar y caída en el consumo de carne

Producto del derrumbe salarial y el desmadre inflacionario.

Este año, el período de las fiestas se desarrollará en medio de un paisaje social asolado, con altos índices de pobreza y caída del salario real al compás de la escalada inflacionaria. Para estas fechas se registra una caída histórica en el consumo de carne, debido al alza en los precios, y un mayor endeudamiento de las familias como única vía para comprar los regalos navideños.

Menos carne en la mesa de los argentinos

El consumo de carne vacuna en el país viene en picada, y, según la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), en noviembre de este año la caída fue del 4,5% en términos interanuales y del 30,1% en relación a noviembre de 2008. Tomando el promedio de los últimos doce meses, se consumieron 47,7 kilos anuales por habitante, mientras que 2017 el promedio era de 57,4 kilos y en 2008 de 68,2 kilos.

La retracción en el consumo se debe directamente a la disparada que han experimentado los precios de la carne. Sin ir más lejos, el aumento en este rubro fue del 10,8% en noviembre, consagrando una suba interanual del 75,5%, más de 20 puntos por encima de la inflación general. El informe elaborado por el IPCVA (Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina) agrega que en los puntos de venta que atienden a los sectores socioeconómicos más bajos el encarecimiento mensual de la carne fue mayor, con incrementos del 12,3%.

Así las cosas, una familia que esté planeando hacer algo a la parrilla para estas fiestas deberá pagar en promedio $800 el kilo de asado. Un presupuesto verdaderamente prohibitivo para millones de hogares sumidos en la pobreza, a causa del deterioro salarial al cual han contribuido los sucesivos gobiernos. Mientras tanto, el oficialismo, a pedido de la industria frigorífica y el capital agrario, desmantela las medidas dispuestas para controlar el precio de la carne como son las restricciones a la exportación, dando vía libre a los aumentos.

Más y más deudas

La merma en los ingresos de la población trabajadora y los precios encumbrados configuran una realidad donde cada vez más personas se ven obligadas a acudir a un préstamo para poder comprar los regalos navideños. Según un estudio realizado por la compañía de Big Data, Equifax, en estas semanas previas a las fiestas la cantidad de préstamos otorgados por las entidades financieras y minoristas aumentó en un 36%.

El incremento asciende al 45% para las personas entre 24 y 39 años, es del 42,9% para aquellos entre los 18 y 23 años, del 34,7% en la franja etaria entre los 40 y 55 años, del 29% en el caso de los clientes que están entre los 56 y 74 años de edad y del 28,6% para los mayores de 75 años. A su vez, dicho endeudamiento afecta más a las mujeres, ya que el colectivo femenino concentra el 55% del consumo en estas épocas.

El nivel de carestía que aqueja a los sectores populares, fruto de las políticas de ajuste del gobierno, llega a un punto tal donde festejar el cierre de año implica para los trabajadores contraer nuevas hipotecas. Aquí aparece otra confiscación al salario, esta vez por medio de la usura mediante la cual se benefician las entidades de crédito -bancarias y no bancarias.

Luchemos por lo nuestro

Sin dudas, el acuerdo en puertas por el FMI, auspiciado por el gobierno y la oposición patronal, solo traerá mayores privaciones para la población, agravando el cuadro descripto. Por lo tanto, se hace preciso enfrentarlo para ir por el conjunto los reclamos populares, en defensa del salario, las jubilaciones y el trabajo genuino para todos.

Despleguemos un programa que verdaderamente combata la inflación que nos acecha, dando paso a la apertura de los libros de la cadena comercial, para evaluar los costos reales, y a una reorganización económica sobre nuevas bases sociales, nacionalizando bajo control obrero la banca y el comercio exterior, rompiendo con el FMI y repudiando la deuda usuraria. De este modo, podremos dirigir los recursos del país al desarrollo nacional y a resolver las necesidades populares.

En definitiva, las penurias económicas con las que debemos lidiar en el último tramo del año reafirman lo imprescindible de luchar, como dicen aquellos versos de Liliana Bodoc, “para dar vuelta el mundo y ponerlo del lado de las fiestas del pueblo”.