22/04/2021
Día de la Tierra

¿A qué va Alberto Fernández a la cumbre climática?

Promete una "transición verde", mientras siguen presos en Andalgalá los luchadores contra la megaminería.

En la previa a la participación de Alberto Fernández en la Cumbre de Líderes sobre Cambio Climático, organizada por el presidente norteamericano Joe Biden para el 22 y 23 de abril, se dio a conocer una carta pública firmada por varias organizaciones ambientales para “acompañarlo” en las jornadas y señalar “Argentina se encuentra ante la oportunidad histórica de alzarse como país referente de una transición verde”. Es un intento por evadir los crecientes reclamos populares por cuestiones ambientales, puntualmente cuando siguen detenidos los luchadores de Andalgalá.

El encuentro virtual reunirá a los mandatarios de las principales economías del mundo, responsables del 80% de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) del mundo. Biden convoca esta cumbre como parte de su campaña para mostrarse liderando las políticas de mitigación del cambio climático, en el marco de la apuesta estratégica de recomponer el predominio del imperialismo yanqui. Su realización en sintonía con el Día de la Tierra, una fecha conmemorativa de aquel 22 de abril de 1970 en que una movilización de millones de personas dio origen al movimiento ambiental internacional, responde a la línea de la ONU por estatizar los reclamos ambientales.

Alberto Fernández participará de la cumbre para ratificar los presuntos compromisos de Argentina con las metas trazadas, pero ello con dos objetivos: pedir que se facilite el acceso al financiamiento internacional y promocionar las reservas de litio para atraer a multinacionales inviertan en el norte argentino. Es decir que será parte de la política vertebral del gobierno de conseguir los dólares necesarios para el repago de la deuda externa mediante la entrega de nuestros recursos naturales, que es precisamente lo que ha sido objeto de grandes movilizaciones en el país.

Por eso, aunque las promesas nacionales respecto a la reducción de emisiones de GEI son miserables, lejos estamos de su cumplimiento. Argentina se comprometió a alcanzar la carbono-neutralidad para 2050, pero subsidia a las petroleras del fracking en Vaca Muerta, donde se estima que se incrementen las emisiones de gas en un 70% en la próxima década. El año pasado el avance de la frontera sojero-ganadera y la especulación inmobiliaria hizo que los desmontes y las quemas destruyan decenas de miles de hectáreas de bosques, humedales y espacios verdes; el Gran Chaco alcanzó los primeros puestos de deforestación del mundo.

Todo esto significa que la “Argentina sostenible” no solo no existe, sino que es un intento de encubrir el carácter depredador de la economía nacional. Esto mientras se acentúa la ofensiva minera que ya generó puebladas en Mendoza, Chubut y ahora Catamarca; y se incentivan los negocios de los pooles de siembra con la aprobación del trigo transgénico HB4 y el acuerdo porcino con China.

Es por estos choques que agrupamientos como Jóvenes por el Clima y EcoHouse, que se integraron al Estado vía Ministerio de Ambiente, difundieron una carta abierta dirigida a Alberto Fernández en los días previos al comienzo de la cumbre, con la firma de varias organizaciones ambientales. En ella destacan que “Argentina se encuentra ante la oportunidad histórica de alzarse como país referente de una transición verde y justa para la región y el mundo”, y llaman a “la restructuración de la deuda externa argentina, proponiendo invertir ese dinero en medidas de mitigación de gases de efecto invernadero y adaptación al cambio climático”. El texto no incluye ni una de todas las demandas que fueron objeto de movilizaciones, ni siquiera el reclamo por la libertad y el desprocesamiento de los presos por luchar contra el avance ilegal de la megaminería en Andalgalá. Alertamos al conjunto de los activistas y organizaciones que luchan en defensa del ambiente sobre el carácter conciliador de este escrito.

Argentina no se encuentra frente a ninguna “transición verde”, sino a una perpetuación de un régimen de saqueo y depredación ambiental. Desde Tribuna Ambiental y el Partido Obrero denunciamos el sometimiento al imperialismo y los pulpos contaminantes, que se inscribe en la negociación con el FMI. La clave para conquistar nuestros reclamos está en la movilización popular, y en la organización independiente del Estado. Con esa convicción nos movilizamos en distintos puntos de todo el país organizaciones socioambientales, asambleas regionales y la izquierda.

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