31/07/2020

Clarín elogia la “educación a distancia” sin saber mucho sobre las clases virtuales

El "gran diario argentino" celebra las políticas anti-educativas y el ataque a la universidad.

Fuente: Twitter

El diario Clarín, publicó el pasado domingo, una nota titulada “La educación universitaria pospandemia”, que hace alusión a los supuestos beneficios que han traído las clases virtuales en tiempos en los que el coronavirus evita que las puertas de las universidades estén abiertas.

Cierran los números… ¿con la gente adentro?

“Se dice que para aquellos que pudieron sostener las clases a distancia, la educación cambió y ya no volverá a ser la misma”, dice el matutino, que ni se preocupa en ocultar el eufemismo ni en indagar acerca de qué pasó con quienes “no” pudieron sostener dicha modalidad.

Si bien el gobierno no ha dado cifras oficiales (para cubrirse), la deserción ha aumentado de manera considerable. El Rectorado de la Universidad Nacional de General Sarmiento (Ungs) ha admitido un abandono de la cursada del 40%, las autoridades de la Universidad Nacional de la Plata (Unlp) un 31% y la Universidad Nacional de San Martín (Unsam) ubica al deserción de la primera parte del año entre el 40% y el 55%. De la UBA no hay datos oficiales, pero las dificultades del CBC y de todas las facultades y sus “campus virtuales” dan cuenta por sí solos de los problemas que miles de estudiantes están atravesando.

Las razones de esta situación son varias. Las enormes dificultades de acceso a la conectividad (falta de internet y de equipamiento necesario) son un ejemplo claro. Esta situación no encontró ninguna medida que permitiera atacar el problema sino todo lo contrario. No solamente no hubo un plan de reparto de computadoras y de facilidades de acceso a la red, sino que el gobierno congeló y en muchos casos no otorgó la beca Progresar y el pasaje a la modalidad virtual, en general, se dio con un presupuesto votado en diciembre del 2018, con un dólar a 36 pesos y un 70% de inflación real desde ese momento hasta la actualidad. A su vez, muchas de las becas de las diferentes universidades se vieron disminuidas o con “dificultades” de asignación”. La “liberación de datos móviles”, que festejaron kirchneristas y radicales, no alcanza a más de un sector diminuto de las clases, porque solo engloba los dominios de universidades nacionales y no las plataformas en cuya mayoría se dan las clases virtuales. Por eso, cuando Clarín ensalza las “soluciones concretas que permitieron asegurar la continuidad académica”, no hace más que embellecer una realidad inexistente.

Precarización docente e improvisación

Pero el autoproclamado “gran diario argentino” no termina allí su defensa de la educación a distancia. Observemos, con detalle, la siguiente frase: “las instituciones que mejor pudieron hacer frente a este desafío fueron las que contaron con un cuerpo docente capacitado y dispuesto a encontrar soluciones, alumnos que disponían de los recursos necesarios y supieron adaptarse a una situación que se caracteriza por una mayor autonomía y autodisciplina”. Clarín merece, si es que lo hubiera, un premio a las palabras lindas que dicen patrañas.

Cuando hace alusión a “cuerpo docente capacitado” se refiere a miles de trabajadorxs que tuvieron que sostener la cursada virtual improvisada sin ningún paliativo por parte del gobierno y las gestiones y autoridades universitarias. Son personas a quienes se les liquidó la cláusula gatillo conquistada, no se les dio lugar a su paritaria o incluso en muchas casos no cobran y fueron obligadas a extender su jornada laboral a un ritmo “24/7” por la virtualización forzada. En tal sentido, el “dispuesto a encontrar soluciones” del matutino es una chicana ridícula y sin sentido, no solamente porque las soluciones deberían venir del gobierno y las autoridades, sino porque evidentemente Clarín no se banca que haya sindicatos como el de AGD-UBA que organiza paros, apagones virtuales y pone arriba de la mesa la necesidad de defender a les docentes.

El planteo acerca de estudiantes y su situación de “autonomía y autodisciplina” no es otra cosa que cambiar el foco verdadero del encuadre. Si hay necesidad de autodisciplina fue porque el gobierno y las gestiones lisa y llanamente se lavaron las manos y llamaron a un “sálvese quien pueda”. No convocaron en todas las universidades a comités de crisis entre estudiantes, docentes y no-docentes para planificar la virtualidad. No garantizaron en muchos lugares las condiciones para evitar la deserción masiva como la garantía de la regularidad, la aplicación de exámenes sin imposiciones sino consensuados con los centros de estudiantes y las gremiales docentes. Utilizaron esta etapa para desenvolver un ajuste a fondo y no poner un peso en la educación superior.

¿Qué te pasa Clarín? ¿Querés negocios?

“Se suele decir que, para aquellos que pudieron sostener las clases a distancia, la educación cambió y que ya no volverá a ser la misma cuando se recupere la ‘normalidad’ (…) En algunos casos la modalidad mixta tendrá por objetivo flexibilizar la asistencia presencial.” En esta frase de Clarín se ven sus verdaderas intenciones. No solamente busca salvar las papas de un deteriorado sistema universitario, profundizado por el pasaje a la modalidad virtual sin presupuesto, sino que juega un rol de clase.

Clarín no busca que la virtualidad para la prosperidad y el desarrollo de la universidad sino que impulsa el negociado de la educación a distancia, que busca avanzar en la precarización laboral, dejar a más estudiantes afuera de sus aulas, de “ahorrar costos” y de fomentar la privatización y los convenios con empresas multinacionales como Microsoft, Google, etc. No debe pasarse por alto quién es el autor de la nota. Se trata de Héctor Masoero, presidente de la Universidad Argentina de la Empresa (Uade) y director de la empresa Techint. Es un “gran conocedor” del lucro privado y la búsqueda del afianzamiento de la educación superior privada.

El planteo traslada, en términos generales, al campo educativo la demanda del conjunto de la burguesía, que busca imponer el “teletrabajo” y así, poder explotar más (y llevarse una mayor tajada de plusvalía), “bajar gastos” y separar y aislar de los lugares de trabajo a la clase obrera.

Lejos del beneplácito por la introducción de herramientas educativas, Clarín se pone en la fila de quienes quieran atacar a la Universidad. Como ya hemos mencionado, su defensa no está en la agenda ni del gobierno, ni de las autoridades (ni del multimedio) sino que saldrá de la pelea que estudiantes y docentes demos en común para que no se descargue la crisis sobre la educación superior. Veremos, en el marco de esa pelea, si Clarín quiere hacer notas sobre “lo que pasa” en la Universidad. Nosotres siempre estaremos luchando.

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