Internacionales
6/10/2026
Crece la organización internacional del antisionismo judío
El proceso de estos 3 años de genocidio en el marco de una ola internacional de apoyo al pueblo palestino

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Integrante de Judíes x Palestina
Frente a la continuidad del genocidio en Gaza y la escalada de la violencia colonial, los últimos tres años representan un punto de inflexión en la organización internacional del antisionismo judío. Durante décadas, la hegemonía sionista sobre la comunidad judía solo encontró la oposición de grupos pequeños o valiosas voces individuales provenientes del mundo académico y cultural. Desde 2023, en todo el mundo crecen las organizaciones de judíos y judías que rechazan de plano al Estado de Israel, y surgen nucleamientos nuevos impugnando la pretensión sionista de hablar en nombre de la totalidad de las y los judíos del mundo, apelando a un inventado “pueblo judío” y su supuesto derecho a la autodeterminación en la tierra palestina.
Este fenómeno se expresa a través de diversas vertientes: desde agrupaciones laicas o de izquierda que recuperan la identidad judía y sus tradiciones históricas (trotskistas, comunistas, anarquistas, incluso bundistas) para rechazar los crímenes sionistas, hasta comunidades que refuerzan su identidad desde sus prácticas culturales y religiosas, planteándose construir comunidades y hasta instituciones nuevas, en contra o al margen de Israel. En Estados Unidos, por ejemplo, los minianim (grupos de oración) antisionistas se están expandiendo con el objetivo explícito de disputar la hegemonía institucional que hoy ostenta el sionismo.
El quiebre generacional con el relato del Estado de Israel es un dato importante. Las encuestas recientes indican que el 14% de los judíos estadounidenses entre 18 y 34 años se identifica abiertamente como antisionista, y otro 18% como no sionista. Del otro lado del Atlántico, el 44% de los jóvenes judíos en Gran Bretaña se describe como no sionista o antisionista. Este desapego masivo de la juventud respecto a las instituciones sionistas tradicionales es la base de un reagrupamiento que exige pasar de la disidencia individual a la acción política coordinada.
En Estados Unidos, el repudio al sionismo se canaliza masivamente a través de Jewish Voice for Peace (JVP), pero también a través de otras organizaciones de definiciones intermedias como “If not now” o Rabbis for Ceasefire (más de 400 rabinos y rabinas contra el genocidio). JVP cuenta con una enorme difusión de sus planteos y actividades. En una convocatoria conjunta con el Palestinian Youth Movement, impulsaron huelgas y cierres de comercios en Nueva York, acompañados de manifestaciones en Brooklyn y en Cambridge. Conmocionaron al país con cortes en los accesos al aeropuerto de Cleveland y el bloqueo por varias horas de uno de los ingresos al aeropuerto de San Francisco, en el marco de la acción “Stop the world for Gaza” de la que Judíes x Palestina formó parte con una actividad en la estación de trenes del Sarmiento en Plaza Miserere.
No son tendencias de individuos, es organización colectiva
En este escenario destaca el enorme crecimiento de la red Global Jews for Palestine (GJP). Esta coalición, que ya agrupa a decenas de colectivos antisionistas en más de 20 países, ha protagonizado un salto cualitativo al transicionar de ser un espacio principalmente declarativo hacia una estructura de acción, coordinación internacional y campañas conjuntas. La vitalidad de GJP demostró su capacidad de tracción al estructurar alianzas con activistas de base y delegaciones juveniles que protagonizan las acciones callejeras en Europa, rompiendo paulatinamente con el aislamiento eurocéntrico mediante la incorporación activa de representaciones de América Latina y Sudáfrica. GJP realizó un encuentro en Londres, charlas internacionales de relevancia y una conferencia online que permitieron este crecimiento. Los grupos latinoamericanos lanzamos esta declaración que exige la ruptura de relaciones con Israel, como resultado de las deliberaciones de la conferencia.
El desarrollo de este movimiento tuvo una expresión positiva en el II Congreso Judío Antisionista Internacional (JAZIC), celebrado en Dublín en Junio de 2026 bajo la consigna “From words into action” (de las palabras a la acción). El JAZIC en Dublin representó una superación respecto a la primera experiencia de Viena en 2025 y logró sostenerse como un polo de encuentro presencial tras derrotar las agresivas extorsiones operadas por el lobby sionista irlandés para cancelar el evento. Sin embargo, el balance del congreso arrojó una contradicción, porque persistió un marcado dominio académico e intelectual en los paneles centrales, con una ausencia notoria de dirigentes de base. El desafío de cara a la tercera edición es profundizar la orientación militante, transformando este espacio en un verdadero comité de coordinación de campañas internacionales.
Desde Judíes x Palestina participamos además en aAgosto de 2025 de un programa para referentes de organizaciones judías que combaten al sionismo, que repudian el genocidio, el apartheid y la ocupación. Coordinado por el Center for Jewish Nonviolence (CJNV), recorrimos Jerusalén Este y muchos otros territorios ocupados militarmente por Israel tanto al norte como al sur de Cisjordania. Hubo delegaciones de Estados Unidos (Jewish Voice for Peace, If Not Now, Rabbis for Ceasefire), Canadá (Independent Jewish Voices), Brasil (Vozes Judaicas por Libertaçao), Reino Unido (Na’amod), Países Bajos y Francia. Las principales conclusiones de este viaje pueden encontrarse en esta crónica que publicamos en la revista En Defensa del Marxismo.
Por qué la organización antisionista judía y cómo combatir la instrumentalización del antisemitismo
Una de las tareas políticas centrales del antisionismo judío es desarmar el andamiaje ideológico que criminaliza la solidaridad con el pueblo palestino en todo el mundo. Las organizaciones judías antisionistas juegan un rol estratégico a la hora de desautorizar la instrumentalización del antisemitismo que se hace con la definición de la IHRA (Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto). El sionismo utiliza la memoria y el trauma histórico del holocausto (la “Shoá”) como un escudo para blindar sus crímenes y legitimar el apartheid.
Denunciar esta perversión y separar tajantemente el antisionismo del antisemitismo es necesario para contribuir a la defensa de activistas, sindicatos y dirigentes políticos que enfrentan causas judiciales armadas por el lobby sionista en diversos países, como es el caso de Vanina Biasi en Argentina. Al mismo tiempo, mostramos cotidianamente cómo las instituciones sionistas son cómplices y beneficiarias directas de las expresiones judeófobas que generan las acciones criminales bajo la estrella de David, la esvástica del siglo XXI. En el último tiempo se han visto resurgir en Argentina y Chile, impulsadas por vertientes nacionalistas de derecha pero lastimosamente reproducidas por organizaciones de lucha, teorías relacionadas con el (falso) Plan Andinia, que debemos combatir para evitar el descrédito del movimiento de solidaridad con la causa palestina.
La disputa por no dejar el judaísmo en manos del sionismo no puede implicar un excepcionalismo o judeocentrismo. La histórica consigna “Not in our name” (No en nuestro nombre) es una herramienta contra el monopolio pretendido por Israel, pero tiene límites frente a la actual etapa de genocidio y descomposición estructural del Estado sionista. La intervención protagónica de la militancia judía conlleva el peligro de acaparar la atención que legítimamente deben recibir las voces palestinas, o peor aún, reforzar la idea reaccionaria de que la resistencia palestina necesita un "sello kosher" o un validador judío para certificar que su lucha anticolonial no es judeófoba.
El activismo judío internacional no debe actuar de forma aislada, sino integrarse en el movimiento global por la liberación colectiva. El rol de los judíos antisionistas no es dictar el camino ni los términos de la liberación del pueblo palestino, sino pasar a la primera línea de la co-resistencia, poner el cuerpo para aislar internacionalmente al Estado de Israel, apoyar las campañas de boicot contra Israel y respaldar incondicionalmente el rol del pueblo palestino en su propia liberación y autodeterminación.



